Analizan nuevos modelos de seguridad ciudadana

Santiago Aguirre, asesor jurídico del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez A.C.,  en entrevista con "MILENIO Monterrey" expone la relación que se ha encontrado entre la presencia ...

Monterrey

Mientras las autoridades de Nuevo León han respaldado la brigada de tres mil 200 elementos de Policía Militar a la región, otras organizaciones han relacionado la presencia de fuerzas de formación castrense con la incidencia de violaciones a los derechos humanos.

Santiago Aguirre, asesor jurídico del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez A.C.,  en entrevista con MILENIO Monterrey expone la relación que se ha encontrado entre la presencia de elementos con formación militar e infracciones hacia los ciudadanos.

“Nosotros como Centro de Derechos Humanos, que trabaja a nivel nacional, hemos constatado reiteradamente que cuando el ejército participa en tareas de seguridad, incrementan las violaciones a derechos humanos, sobre todas las violaciones graves como la tortura, la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial”, destacó.

De acuerdo a Aguirre, la formación castrense no es apta para tareas de seguridad ciudadana.

Agregó que el elemento militar es formado para la guerra y cuenta con una lógica de seguridad distinta.

“La lógica de la seguridad es garantizar derechos, desde luego investigar los delitos y en su caso identificar a los responsables, pero no para afrontarlos en una lógica belicista sino presentarlos a las autoridades y que sean juzgados conforme a derecho respetando su debido proceso”, apuntó Aguirre.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano especializado en la materia a nivel continental, mencionó, ha propuesto nuevos modelos.

“Justamente de lo que habla, es que hay que pasar de este esquema de militarización de seguridad nacional, hacia un esquema de seguridad ciudadana, donde lo principal sea el respeto de los derechos de las personas”, dijo Aguirre.

De acuerdo a Santiago, México continúa con un enfoque de la seguridad que privilegia la intervención del ejército en tareas que no le son propias.