Alza al Metro: contienen de nuevo a manifestantes

En la protesta se notó la desorganización, lo que provocó la molestia de los contingentes; alrededor de ochenta anarquistas no pudieron hacer desmanes, pues se les pidió que se quitaran las ...

México

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal estableció ayer una estrategia de contención, de encapsulamiento constante, desde el Monumento a la Independencia hasta el Palacio de Bellas Artes, lo que impidió por segundo día que los jóvenes que participaron en la marcha contra al alza a la tarifa del Metro llegaran hasta el Zócalo.

Ayer, poco antes de las 16:00 horas, los manifestantes, en su mayoría jóvenes, se congregaron en las escalinatas de la glorieta del monumento, donde fue notoria la desorganización.

Esto favoreció a los elementos policiacos para poder rodear a los jóvenes, lo que provocó la molestia de los contingentes, que poco caso hicieron a los coordinadores de la marcha.

Los organizadores por más que explicaban, por medio de altavoces, el proceso de negociación con las autoridades del Gobierno del Distrito Federal, prácticamente nadie les hacía caso.

“¡Júntense!”, “¡unidad!”, “¡Peña y Mancera, son la misma chingadera!” fueron algunas de las consignas que apagaban los mensajes de los organizadores, hasta que la policía cedió el paso a la marcha.

Sin embargo, nunca dejó de seguirla con largas hileras de efectivos armados con toletes, casco y escudo, que se extendieron por Paseo de la Reforma para prevenir cualquier incidente, sobre todo de los llamados anarquistas, a quienes los jóvenes manifestantes les exigieron que se quitaran las capuchas.

La SSP desplegó a poco más de mil 800 policías para evitar desmanes durante la protesta, aunque  los cortes viales generaron congestionamiento vehicular en varias avenidas del Centro Histórico.

La desorganización se hizo más notoria cuando el contingente comenzó a avanzar sobre Reforma, pues los manifestantes nunca lograron compactarse para marchar en una sola dirección; entre un grupo y otro había una distancia de hasta 500 metros.

Cuando la vanguardia alcanzó a llegar al Hemiciclo a Juárez, la retaguardia todavía estaba a la altura de la Glorieta de Colón.

Algunos proponían terminar la marcha con un mitin en la Alameda, pero otros no dejaban de incitar al resto para llegar hasta el Zócalo.

Quienes lo intentaron se toparon con granaderos y policías antimotines que ya los esperaban frente al Palacio de Bellas Artes.

Justo cuando aproximadamente 80 anarquistas comenzaron a derribar la valla metálica que protege las obras de remodelación que se realizan en el Palacio, los jóvenes manifestantes les reclamaron: “¡alto!”, “¡no violencia!”, “¡hay niños!”; sin embargo, corrieron hasta la calle Santa Veracruz y atravesaron el Eje Central Lázaro Cárdenas para entrar al primer cuadro de la Ciudad de México por la calle de Donceles y luego
se incorporaron a Tacuba.

Al ser detectados por los empleados de los comercios, se apresuraron a bajar las cortinas; sobre las calles Tacuba e Isabel la Católica un grupo de policías les hizo frente y los contuvo para llevarlos hacia afuera del Centro Histórico.

RECLAMOS

Un grupo de al menos ocho personas fue desalojado del primer Informe de labores de la delegada en Magdalena Contreras, Leticia Quezada, por reclamarle al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, el aumento a la tarifa del Metro.

El mandatario local acudió al deportivo Casa Popular, ubicado en esa demarcación, como invitado especial al acto; sin embargo, a su llegada, dos jóvenes y un adulto lo cuestionaron sobre el incremento.

El sonido apagó por unos momentos la protesta a la que no se le tomó mucha importancia, pero cuando se hizo la presentación de los funcionarios invitados, nuevamente se escucharon a lo lejos los reclamos: “¿Por qué aumentaste el Metro, Mancera?”.

Pero no fue hasta que llegaron elementos de seguridad de la demarcación que se hizo un revuelo, pues la mayoría de los presentes dejó de prestar atención a lo que ocurría en el escenario para centrarse en la discusión.

En un principio, se intentó llegar a un acuerdo, pero ninguna de las partes cedió.

El grupo decidió retirarse, pero cuando se dirigía hacia la salida fueron detenidos y golpeados por personal de seguridad, que los sacó a empujones y patadas.