Los Altos, están en alto riesgo por la falta de agua

Crecieron la demanda y las concesiones desde 1998, pero han descendido la recarga de acuíferos y las lluvias, lo que amenaza el tejido social y económico, según documento.

Guadalajara

La concreción del proyecto de exportación de aguas del río Verde (El Zapotillo-Guadalajara/León) puede tener consecuencias destructivas para el tejido social y la economía de Los Altos de Jalisco, señala un estudio del Centro de Investigación y Formación Social del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), que comenzó a difundirse ayer.

La conclusión: “Que existe una gran escasez y presión hídrica, y un gran desconocimiento del problema, tanto de particulares como autoridades municipales; que las decisiones en esta materia las toman personas ajenas a la región y que no les importan las consecuencias negativas que producirá el trasvase, de concretarse; que el impacto será fuerte en los sectores agropecuario y ambiental, y que los productores pequeños serán los más afectados; que aumentará la delincuencia, la emigración, la pobreza, la desertificación e impactará a la baja la producción de los alimentos y elevará los precios”, destaca un adelanto del documento, al que tuvo acceso MILENIO JALISCO.

El trabajo será integrado a los documentos de análisis del naciente Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua en Jalisco, como parte de su primera recomendación en la materia.

El estudio se titula “Agua para el desarrollo regional en Los Altos de Jalisco, gestión del agua e impacto social de la presa El Zapotillo”, y será socializado entre representantes de los sectores productivo, social y político de la meseta alteña, en reuniones que comenzaron ayer en Tepatitlán de Morelos, San Juan de los Lagos y Lagos de Moreno, principales cabeceras urbanas de la demarcación enclavada al este de Guadalajara.

“La disponibilidad de agua se ha reducido mientras aumenta la demanda en los volúmenes de agua, causando la sobreexplotación de acuíferos y la reducción de escurrimientos en los ríos y arroyos que alimentan los caudales del río Verde. No ha sido evaluada esta situación ni el impacto ambiental, social y económico que está generando a partir de los proyectos de presas y volúmenes de distribución de agua en la cuenca del río Verde, particularmente respecto al caso de la presa El Zapotillo y el acueducto El Zapotillo-León, Guanajuato”, destaca.

Mientras Jalisco —para la Zona Metropolitana de Guadalajara— y Guanajuato tratan de alcanzar el tope de lo concesionado en los acuerdos de 1995 y 1997, “los Altos de Jalisco, las autoridades municipales y los diferentes usuarios de la región están excluidos de estas obras hidráulicas que no les fueron consultadas y les asignaron un volumen limitado para los usos público urbano [56.7 millones de metros cúbicos, equivalente a un gasto máximo de 1,800 litros por segundo] y pecuario [12.6 millones de m3, equivalente a 400 lps], impidiendo cualquier otro uso o demanda de agua. Este volumen reservado es insuficiente y la escasez de agua representa una amenaza”.

Los autores lo fundamentan: “La disponibilidad media anual de las aguas superficiales del río Verde se redujo a una sexta parte entre 2002 y 2007, pasando de 77.3 millones de m3 a solo 12.95 millones de m3 anuales; después de los acuerdos de distribución de aguas entre Jalisco y Guanajuato, entre 1998 y 2008 se concesionaron 140.2 millones de m3 de aguas superficiales para diferentes usos en los municipios de Jalisco que forman parte de la cuenca del río Verde; en el periodo 1998 al 2000 el uso público urbano obtuvo concesiones por un total de 2.83 millones de m3 anuales de aguas superficiales, equivalente a un 51.6 por ciento adicional al volumen concesionado hasta 1997 en los municipios alteños que forman parte de la cuenca del río Verde”.

Por si fuera poco, la cantidad de población creció en 118 mil habitantes, 21.2 por ciento, entre 1995 y 2010 en los municipios de Acatic, Cañadas de Obregón, Encarnación de Díaz, Jalostotitlán, Lagos de Moreno, Mexticacán, Ojuelos de Jalisco, San Diego de Alejandría, San Ignacio Cerro Gordo, San Juan de los Lagos, San Julián, San Miguel El Alto, Teocaltiche, Tepatitlán de Morelos, Unión de San Antonio, Valle de Guadalupe, Villa Hidalgo y Yahualica de González Gallo, que integran la cuenca.

De manera que “la población de Los Altos de Jalisco y la producción pecuaria está en situación de vulnerabilidad hídrica debido a que existe una disponibilidad muy limitada de aguas superficiales en las subcuencas con mayor cantidad de población y producción: río Encarnación, río Lagos, río San Miguel, río Valle, río Grande y presa El Cuarenta”.

Además, la disponibilidad de agua definida por la Conagua no considera el caudal ecológico que define la Norma Oficial Mexicana NMX-AA-159-SCFI-

2012, que se estableció para garantizar agua para los ecosistemas ribereños.

Respecto a las aguas subterráneas, están concesionados 1,024.6 millones de m3, y “existe un déficit regional de 125.8 millones de m3 al año”, dado que diez acuíferos están en situación de sobreexplotación, por lo que “en los últimos cuatro años la disponibilidad total de aguas subterráneas se redujo de 160.3 millones de m3 a solo 35.8 millones de m3 anuales”.

El análisis del ITESO concluye: “La sobreexplotación sólo puede contenerse mediante el aprovechamiento sustentable de las aguas superficiales a través de medidas adecuadas a la situación de cada subcuenca tributaria. Sin embargo, al no existir volúmenes de aguas superficiales disponibles para las diferentes necesidades de aprovechamiento crece la amenaza sobre el equilibrio ecológico, el abastecimiento de agua para las poblaciones y el sostenimiento de la producción agropecuaria de alimentos”.

EN NÚMEROS

20% de la proteína de origen animal del país se produce en Los Altos de Jalisco.

23% del producto interno bruto estatal de Jalisco allí se genera.

17% de la leche que se consume en el país es producida en esta meseta.

3 de cada 5 cerdos que se comercializan en el mercado nacional son sacrificados en la región.

1 de cada dos huevos que todos se comen en los hogares mexicanos los produjo la avicultura alteña.

22 de agosto de 1931 es la fecha de publicación en el Diario Oficial de la Federación de la veda de aguas  superficiales en Los Altos, por tiempo indefinido y ratificada y ampliada el 20 de agosto de 1947.

12 de julio de 1987, el DOF publicó la veda para las aguas subterráneas, con el propósito de “conservar o proteger a los acuíferos de sobreexplotación”.

770 mil habitantes, en números redondos, es la población regional según el censo de Inegi de 2010.