Altamira: en indefensión, 150 colonias por huracán

El cronista adjunto Francisco Castellanos Saucedo expresó que será imposible evacuar cientos de colonias asentadas en áreas que alguna vez fueron lagunas.
José Antonio Cruz, Francisco Castellanos, Carolina Infante, Jaime Square y María Luisa Herrera Casasús.
José Antonio Cruz, Francisco Castellanos, Carolina Infante, Jaime Square y María Luisa Herrera Casasús. (EDUARDO JAVIER GONZÁLEZ)

Altamira

La forma irregular en que se dio la explosión demográfica en Altamira, y la falta de regulación de lugares para hacer colonias y fraccionamientos, con la complicidad de las autoridades en turno, mantiene a 150 colonias en estado de indefensión ante un fenómeno meteorológico, subrayó Francisco Castellanos Saucedo.

El cronista adjunto de la urbe industrial, durante su participación en la mesa de trabajo “Cronistas y desastres” que compartió con homólogos de Tampico, Madero y Tampico Alto, puntualizó que Altamira no necesita ciclones; solo con las lluvias es suficiente.

El evento formó parte del Primer Congreso sobre Cambio Climático, Riesgo y Vulnerabilidad Social, efectuado en el Centro de Excelencia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

“Fue la complicidad de las autoridades en turno, todo tipo de autoridades incluyendo las constructoras; tenemos muchos asentamientos en lugares que fuero jagüeyes que se rellenaron, orillas de laguna, lugares que ya eran bajos y les excavaron.

“Explotaron en muchos lugares la tierra un metro y medio antes de venderlos, y ahí están los problemas de las subidas de las aguas. No necesitamos ciclones, nada más con las lluvias para tener ese tipo de problemas heredados a las administraciones actuales, que no van a poder resolver; van a tener que ayudar en el momento que se presente la contingencia”.

Calificó de imposible sacar a cientos de colonias –más de 300 en Altamira- de las cuales un buen porcentaje está en lugares bajos.

“Y se siguen rellenando orillas de lagunas, donde eran presas, canales de desfogue naturales, como el proyecto de la presa del río Tamesí, que es un canal natural y ya está habitado.

“Cuando nos toque una contingencia real… lo que ha pasado después de 1966 han sido puros vientos que no llegan a huracanados, solo árboles caídos”.

Durante su disertación, moderada por Jaime Square Wilburn, Castellanos Saucedo destacó que en el salón donde se encontraban, que falta la recomendación, donde dice que cierren puertas y ventanas, que se mantenga una ventana abierta del lado contrario a los golpes del viento, lo cual evita muchos problemas.

“Es una recomendación que debe darse a las actuales generaciones; recuerdo que en 1966 nos alistábamos para ir a la escuela al día siguiente, pero siempre no porque el meteoro regresó del norte al sur. Cuando éramos pocos había mejor forma de resguardarse”.

Como contexto, expresó que Altamira es un municipio con 1 mil 655 kilómetros cuadrados de superficie, rodeado de ríos, lagunas, mar y esteros.

“Una situación atmosférica nos ayudó en 1829 a la rendición de Isidro Barradas, desde entonces los ciclones nos han estado ayudando. No nada más nos hacen daño.

“En 1933 tuvimos dos ciclones, con unos días de diferencia. La Casa del Campesino permaneció. Los refugios fueron la presidencia municipal, una casa donde ahora es la fiscal, un edificio donde ahora está el kínder Mimoso. La población era escasa, no había tanto problema para resguardarse. No llegaba a 5 mil habitantes. La gente se resguardó oportunamente. Quienes viven alrededor del río Tamesí saben que cada año se inunda”.