Alta concentración de contaminantes en río Lerma

Greenpeace denuncia omisiones de autoridades estatales de Jalisco y México, y de la Comisión Nacional del Agua, en vertidos de la industria. Otro caso grave es el del río Atoyac.
Existen altos niveles de contaminación por los vertidos industriales que llegan con plantas de tratamiento de aguas residuales.
Existen altos niveles de contaminación por los vertidos industriales que llegan con plantas de tratamiento de aguas residuales. (Milenio Digital)

Guadalajara

Altas concentraciones de metales pesados "y disruptores hormonales son vertidos por diversas industrias en dos de las cuencas hidrológicas más importantes del país: Lerma y Atoyac, sin ninguna regulación gubernamental y con alto riesgo para la salud de las comunidades aledañas y la biodiversidad acuática", denunció Greenpeace.

En el informe Ríos Tóxicos: Lerma y Atoyac, la historia de la negligencia continúa, presentado ayer a bordo del barco Rainbow Warrior, enclavado en Puerto Vallarta, y por la página de internet de la organización ambientalista, documenta los resultados de muestras de agua de ambos afluentes, "donde se encontraron metales pesados como cadmio y cromo, así como 51 compuestos orgánicos volátiles, lo que constituye una señal de alarma debido a que muchos de estos compuestos detectados son tóxicos y están clasificados como cancerígenos o probables cancerígenos, según los parámetros de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC)".

El río Lerma nace en el estado de México y desemboca en el lago de Chapala, en Jalisco. "La investigación exhibe la ineficiencia de las autoridades del Estado de México que pretenden prevenir y controlar la contaminación por los vertidos industriales en el río Lerma con plantas de tratamiento de aguas residuales. Tras analizar las muestras de agua en el río Lerma, luego de salir de la PTAR Reciclagua, se encontró una fuerte presencia de contaminantes industriales, muchos de ellos producto de la combinación de sustancias en el proceso de tratamiento dela citada planta, que recibe descargas de hasta 500 empresas cuyos giros van desde lo textil hasta el farmacéutico", refiere el informe.

"Si una descarga lleva químicos tóxicos, al llegar a nuevos cuerpos de agua propicia la contaminación, a pesar de ser tratada en una PTAR, debido a la persistencia ambiental de muchas sustancias y afectan tanto a la biodiversidad como a las comunidades aledañas", aseguró Sinaí Guevara, responsable de la campaña de Tóxicos de la organización internacional.

El estudio presentado hoy complementa el realizado en julio de 2012, con el cual se evidenció el deficiente trabajo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el río Santiago, ubicado en Jalisco  (cuenca baja del río Lerma), donde se mostró la falta de cumplimiento de las normas de descarga, la nula inspección, supervisión y sanción para las diversas industrias- tanto nacionales como extranjeras- que descargan sustancias tóxicas en el río, lo que ha generado graves enfermedades a las comunidades aledañas de dicha entidad.

En relación con el río Atoyac, en los estados de Puebla, Tlaxcala y Oaxaca, "no existe una planta de tratamiento para los vertidos industriales, entre las sustancias encontradas en el tubo comunitario se encontró pentaclorofenol, el cual tiene graves efectos a largo plazo: es mutágeno, causa alteraciones en el sistema inmunológico y endocrino, altera las funciones reproductivas y aumenta la susceptibilidad a infecciones. Por su capacidad de bioacumulación, su toxicidad y su persistencia en el ambiente esta sustancia está severamente restringida o totalmente prohibida en varios países".

“Entre otras medidas se debe establecer un compromiso político para que autoridades municipales, estatales y federales prohíban el vertido de sustancias químicas peligrosas en las cuencas hidrológicas del país en un plazo máximo de 25 años. Asimismo, el gobierno federal debe establecer una lista dinámica de sustancias químicas peligrosas prioritarias para su prohibición acorde con los convenios internacionales de los que México es país firmante”, añadió Guevara.

Durante la presentación del documento dieron testimonio de las afectaciones por la contaminación industrial miembros de la agrupación Un Salto de Vida de Jalisco, y del Centro Fray Julián Garcés de Puebla, los cuales por años han denunciado la grave situación de sus ríos ante la pasividad gubernamental.

 

Por otro lado, Greenpeace demanda la actualización de las normas de descarga  NOM 001, que establece los parámetros de descargas a aguas nacionales, y la NOM 002, que establece los parámetros de descargas a aguas municipales, además de la instauración de un Registro de Emisión y Transferencia de Contaminantes (RETC) obligatorio y vinculante, que aporte información sobre las descargas, emisiones y fugas de sustancias químicas peligrosas en las cuencas hidrológicas del país.

 

“La contaminación y degradación ambiental de los ríos mexicanos sólo se puede explicar como el resultado de gobiernos que han hecho caso omiso de las normas ambientales. Además, se suman la falta de planeación  y de conocimiento científico para proteger los ecosistemas acuáticos. Como lo habíamos señalado hace un año, la grave contaminación del río Santiago es el caso emblemático de lo que está ocurriendo a nivel nacional y para muestra la entrega de este nuevo informe por parte de Greenpeace”, declaró Omar Arellano, Ecotoxicólogo, miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

Hoy "mostramos que la  Conagua sigue sin cumplir con su papel en la protección del agua y del ambiente, sin duda, con sus omisiones se perpetúa la impunidad".

La denuncia de Greenpeace se realizó en el marco de la llegada  del Rainbow Warrior a Puerto Vallarta, segundo sitio que visita el Guerrero del Arcoíris en su tour por México, donde permanecerá hasta el 13 de enero, para que la gente pueda visitarlo y conocer las alternativas para lograr un futuro sustentable. La gente también puede seguir la ruta del barco a través de las redes sociales  y en la página www.subetealbargo.org.