ENTREVISTA | POR ALBERTO ROBLEDO CERVANTES

Alicia Pérez Duarte Investigadora de la UNAM

Señala que a las feministas a las que conoce de La Laguna, no las ha oído hablar de una guerra entre los hombres.

“No es una guerra de sexos”

Alicia Pérez Duarte, Investigadora de la UNAM impartió una conferencia de Derechos Humanos e Igualdad.
Alicia Pérez Duarte, Investigadora de la UNAM impartió una conferencia de Derechos Humanos e Igualdad. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña es investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y trabaja meramente en el tema del feminismo y la igualdad de género, así como el Derecho de la Familia.

En el marco del día Internacional de la Mujer, visitó la Comarca Lagunera para impartir el segundo módulo de conferencias sobre Derechos Humanos e Igualdad para la Octava Generación de la ecuela de Cuadros Políticos.

En entrevista habló sobre el feminismo en la región, así como los avances y trabas que hay en la materia.

¿Buscan los grupos feministas de la región poner el papel por encima del de el hombre?

"¿Qué toca hacer a la mujer? Transformar esa verticalidad en relaciones iguales para avanzar en la comunidad. No es qué le toca al hombre y qué le toca a la mujer, por eso hablo de responsabilidades comunes".

No, conozco a varias y creo que hay un problema de comunicación. Efectivamente cuando hablamos de los derechos de las mujeres, tienden los hombres a hacerse a un lado porque luego "le van a sacar las uñas". No es una guerra de sexos.

Las feministas a las que yo conozco de esta zona, de este Estado, no las he oído hablar de una guerra entre los hombres.

Lo que he oído es la búsqueda de espacios y la toma de decisiones para que se oiga la voz de las mujeres y se tomen decisiones en las juntas en donde esté la voz de los hombres, que ya se escucha y la voz de las mujeres que se tiene que escuchar.

No es lo mismo y tenemos que entenderlo claramente, no hay división de hombres y mujeres, somos la población y tenemos una responsabilidad común.

El feminismo es una filosofía de vida, que lo que busca es la igualdad de derechos de mujeres y de hombres para una responsabilidad común.

¿Cuál es aquí el papel que juegan el hombre y de la mujer y cuál debería ser el trabajo conjunto para lograr esta igualdad?

Creo que si usamos el "papel del hombre" y "el papel de la mujer" regresan los estereotipos. Considero que el feminismo lo que hace es intentar establecer mecanismos de poder para hacer cosas, para lograr un mejor comercio, mejores escuelas, un mejor ambiente.

¿Qué toca hacer a la mujer? Transformar esa verticalidad en relaciones iguales para avanzar en la comunidad. No es qué le toca al hombre y qué le toca a la mujer, por eso hablo de responsabilidades comunes. ¿Qué nos toca a ambor? Asumir nuestra responsabilidad.

Lo importante es asumir una responsabilidad que no es común.

Se habla de muchos adelantos en el tema, lo mismo de que existen aún muchos retos. ¿Cuáles son esos adelantos y esos retos del feminismo?

Hemos tenido muchos cambios, tan tenemos muchos que aquí estamos. Hace 40 años yo no hubiera podido estar aquí. Sí hemos avanzado, desde luego, hay diputadas, hay senadoras, hay una inclusión de mujeres en espacios del poder público y del poder político.

Hemos tenido avances en el reconocimiento de acceder a la educación. Hoy se dice fácil, pero hasta hace no mucho tiempo no lo era tanto. Esos son muchos avances.

¿En dónde tenemos todavía barreras que romper? Creo que las más importantes barreras son las que causan la violencia de género en contra de las mujeres.

Por ejemplo, incluída la prostitución, que son las que hacen que tengamos poco acceso a la información a la salud sexual y entonces tengamos broncas enormes con embarazos de adolescentes.

"Creo que si usamos el "papel del hombre" y "el papel de la mujer" regresan los estereotipos. Considero que el feminismo lo que hace es intentar establecer mecanismos de poder para hacer cosas, para lograr un mejor comercio, mejores escuelas, un mejor ambiente".

Más obstáculos de esos de la salud sexual y reproductiva que permiten matrimonios de niñas, chiquitas, adolescentes, con hombres mayores. Esos son todavía obstáculos, rezagos, con los que tenemos que seguir luchando para lograr la verdadera igualdad.

La Laguna está rodeada de comunidades rurales y ahí es bastante arraigado el machismo, ¿cómo poder acceder y cambiar esa mentalidad que pareciera estar tan sujeta a las personas que viven en estas comunidades?

A través de la educación, no hay de otra. Hace un momento le decía que las personas adultas ya perdemos, ya estamos así, ya cuajamos como estamos y ya no tenemos para dónde hacernos, pero las nuevas generaciones sí.

Hay que empezar en todos lados, en las comunidades rurales, en las semi urbanas, en pobreza, clase media y clase alta, en todos lados tenemos que empezar desde abajo para poder transformar el chip de la memoria que nos dice que hombre manda y la mujer obedece.

Ese "el hombre manda y la mujer obedece" es la causa de la violencia, entre otras cosas.

Me importa mucho aclarar que sí, es cierto, en las comunidades rurales vemos mucho más fuerte estas relaciones de dominación, desde la imagen de la mujer echando tortilla, levantándose a las cinco de la mañana para pedir el nixtamal y hacer el desayuno al marido que se va al campo y luego ayudarlo en el campo.

Esas son las imágenes que tenemos, es cierto, pero no nada más ahí, también en clases medias tenemos mucho esa imagen de que la imagen está para servir al marido, al padre y obedece lo que ellos digan.

Lo importante no es si obedecemos o no, lo importante es que en esa relación de obedecer perdemos la oportunidad de contribuir.