Alertan por casos de extorsión oficial hacia los ciudadanos

El 10% de la población en México ha sufrido extorsión por parte de las organizaciones criminales y 11% de los ciudadanos ha sido víctima de este delito, pero de parte de policías.
El estudio fue realizado por el doctor Alberto Díaz-Cayeros, de la universidad de Stanford.
El estudio fue realizado por el doctor Alberto Díaz-Cayeros, de la universidad de Stanford. (Especial)

Guadalajara

Un estudio realizado por la Universidad de Stanford  reveló que el 10 por ciento de la población en México ha sufrido extorsión por parte de organizaciones criminales y 11 por ciento de los ciudadanos ha sido víctima de este delito, pero de parte de policías.

El estudio fue realizado por el doctor Alberto Díaz–Cayeros, académico de esa casa de estudios de Estados Unidos, quien lo dio a conocer durante la conferencia “Tejido social, extorsión e insurgencia criminal en México” para celebrar los 25 años de las licenciaturas de Estudios Políticos y de Gobierno, y de Estudios Internacionales, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de la UdeG.

Los ciudadanos son piezas fundamentales para identificar la actividad de los grupos del crimen organizado, sin embargo éstos no tienen muchos incentivos, pues saben que prevalece la corrupción, afirmó el académico durante su ponencia.

“Mucha gente piensa que el mando único es una gran solución para los problemas de la policía en México, pero en realidad no hay mucha diferencia entre la desconfianza ante la municipal con la estatal. Pensar que porque desplazas el problema del ámbito municipal al estatal no quiere decir que los ciudadanos van a confiar mucho más en esta policía, porque hay una enorme correlación entre ambas, aunque en algunos estados no es así”, aseguró.

El especialista en política económica y pobreza afirmó que uno de los factores para que los ciudadanos callen los crímenes es la aceptabilidad social. “La actividad que pensaríamos criminal se vuelve una forma de vida, una fuente de empleo y como sociedad desarrollamos una tolerancia a esta situación, porque se vuelve parte de cómo vivimos”, expresó.

Agregó que los ciudadanos con frecuencia tienen conocimiento local acerca de las casas de seguridad, las actividades criminales, quiénes son los halcones y donde están, pero esto no es información pública que se comparta con la autoridad para que pueda tomar acciones.

“No hay muchos incentivos para denunciar la actividad criminalidad y es un fenómeno muy complejo que tiene que ver, por una parte, porque tenemos la idea de que si denuncio no va a pasar nada, pero también por algo que se llama el sesgo de deseabilidad social, que es asumir que es un tema del que no se tiene que hablar”, dijo.

Añadió que muchos datos de las encuestas acerca de la extorsión, crimen organizado y la victimización de los ciudadanos no son fiables, pues las personas suelen dar “respuestas socialmente aceptadas”.