Cine independiente, difícil pero satisfactorio

Alejandro Soltero, director independiente, busca un último financiamiento que lo ayude a ultimar detalles de la cinta de comedia en la que trabajó tanto en guión como dirección y producción
Alejandro Soltero, director de La vieja escuela
Alejandro Soltero, director de La vieja escuela (Cortesía)

Guadalajara

Hacer cine de manera independiente es una práctica de esfuerzo, sacrificio, trabajo, constancia, insistencia y mucha paciencia, Alejandro Soltero lo sabe con certeza pues luego de dos años de riguroso trabajo está a punto de estrenar su opera prima La vieja escuela, en la cual relata una historia de nostalgia, humor, de la vida real y de todas las peripecias que se viven en la denominada  ‘crisis de los 30’.

Por ahora Alejandro, director independiente, busca un último financiamiento que lo ayude a ultimar detalles de la cinta de comedia en la que trabajó tanto en guión como dirección y producción, un sueño con un camino difícil pero que está a punto de ver realizado.

Alejandro Soltero Valencia se interesó en el cine desde pequeño, cuando miraba películas en su casa, el modo en que eran realizadas y la proyección lo atrajo de inmediato, sin embargo, en su ignorancia creyó que el camarógrafo era el encargado de la realización.

“Desde que estaba chico veía las películas y me llamaba mucho la atención sobre todo por la forma en la que las hacían. Yo pensaba que el camarógrafo era el que hacia todo y pues entonces yo quería ser camarógrafo”, detalla.

La inquietud por el cine continuó y cuando cumplió 15 años, el joven Alejandro ya en preparatoria adquirió su primera cámara y entró a cursos en el Departamento de Imagen y Sonido de la UdeG así, comenzó sus pininos en artes visuales.

“Estaba en la prepa, y con mi cámara, una cámara Magnavox grande, de VHS, comencé a hacer unos cortos en la preparatoria y luego ya entré a la universidad en artes visuales para la expresión fotográfica y ya de ahí empecé prácticamente desde los 15 años”.

A esa edad Alejandro tenía bien definido que su camino era por lo visual. “De primera instancia me interesó lo que era dirección y fotografía, son como las aéreas que más me llamaron la atención y obviamente con el tiempo estudie artes visuales para la expresión fotográfica, me clavé mucho en la foto. Luego también me hice editor. Y bueno prácticamente ha sido dirección, fotografía y edición cinematográfica en lo que más me desenvuelvo”.

Ahora a la edad de 33 años, Alejandro decidió que era hora de poner  en práctica sus conocimientos y habilidades y concretar uno de los proyectos más importantes en su carrera; hacer una película de manera independiente.

Luego de trabajar por un tiempo como fotógrafo de un periódico de la ciudad, se interesó por la onda del documental y la ficción y trató de concretar diversos proyectos, para lo que acudió a instancias gubernamentales para apoyos sin tener una respuesta satisfactoria sin embargo fueron más las ganas de hacerla cinta, que nada lo detuvo.

“Después de varios intentos fue un show buscar financiamiento y aquí en Guadalajara, no me molesta decirlo existen algunas mafias que tienen de alguna u otra manera apañan los presupuestos gubernamentales y bueno pues no se pudo y pues decidí hacer esta película con ahora si con lo que tenía. Junté a varias personas y les dije -‘saben que, no tenemos dinero la película si llega a recaudar algo pues serian sus sueldos lo que se va a cubrir’- y así comenzó esto”.

La preproducción de La vieja escuela, su opera prima y la grabación de la misma se realizó en Michoacán y Guadalajara, de manera rápida y sin muchos inconvenientes pues todo su equipo se prestó para hacerlo. Es la producción y los detalles de sonido los que mantienen en suspenso la conclusión del proyecto en el que se contó con la participación en el soundtrack de las agrupaciones Rostros Ocultos, Cuca, Plastiko y Barrio Zumba

“Esta última etapa de la posproducción ahí nos atoramos, ya llevamos como año y medio, pero ya quedan pocos procesos como la mezcla sonora y esas cosas, pero ya estamos a punto de terminarla, pero como todo, no, cuando pides paros es como lento, pero agradecidos  con toda esta gente que subió al barco”.

La vieja escuela relata la historia de un empresario al que le va bien y quiere compartir sus logros con sus amigos de la escuela, pero pronto se da cuenta de que ahora la mayoría están casados y con ocupaciones que impiden que se vean por lo que idea un plan para reunirlos a todos y recordar aquellas épocas.

“Esta historia es algo que a mí mismo me pegó  sobre todo me pegó por la parte de mis amigos porque es como tus amigos de la prepa y de la facultad pues ya se casan, tiene hijos, y cada vez es más difícil verlos”.

Señala que esta experiencia del cine independiente le ha traído una gran experiencia pero sobre todo un panorama de la realidad de este arte.

“Me trajo realidad, yo le digo al productor que si hubiera sabido que iba pasar por todo esto, quizá no lo hubiera hecho porque si, de pronto hacer esta película mi visión del cine era muy inocente era muy de ‘si vamos, si se puede, agarra la cámara’, pero de pronto es muy cansado y más cuando no tienes dinero.

Estamos aprendiendo sobre todo la parte de mover el cine aquí en Jalisco, darme cuenta que Jalisco no es una tierra de empresarios cinematográficos sino una tierra de comerciantes. Yo llevaba mi carpetita y es como de ‘queremos apoyo’ y era de ‘dese otra vuelta’ y es muy difícil, en el DF o en otros países se dan rápido los apoyos económicos porque si hay una visión”.

Finalmente Alejandro adelantó que ya tiene un nuevo proyecto en mente y en esta ocasión incursionará en el terror.