Residencia Juvenil está en "número rojos"

Los gastos mensuales ascienden a los 34 mil pesos en el pago de servicios, alimentación y de los salarios de los trabajadores. Este año el DIF no los apoyó con el Fondo de Fortalecimiento.
Hipólito Argumedo, coordinador de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Torreón.
Hipólito Argumedo, coordinador de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Torreón. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Hipólito Argumedo comparte que en este momento se encuentran prácticamente en números rojos. Cada mes, los gastos ascienden a los 34 mil pesos en pago de servicios, de alimentación y de salarios para los trabajadores.

Por ejemplo, Judith es la cocinera y siempre tratan de contar con alimentos saludables para los muchachos. Tienen una pequeña biblioteca para todos. Una televisión análoga es en lo que se entretienen los chicos.

Les tocó vivir una etapa muy triste en el Cereso, cuando era tierra sin ley. Sin embargo, no abandonaron la labor bajo el compromiso de seguir atentos a apoyar a los menores, y de no quedarse en el catolicismo "dormido", sino en el que acciona, poniendo el famoso "granito de arena".

Hay planes de expansión. Ya están los trámites para que el ayuntamiento actual done un terreno que está detrás de la residencia juvenil. Son cien metros de largo por otros veinte de ancho.

La intención es instalar una huerta para que los muchachos conozcan como es el proceso de ver crecer los alimentos y también servirán para dar de comer tanto a los niños del Albergue como a los chicos de la Residencia.

Otro sueño es construir dos canchas de fútbol, una de volibol y una más de básquetbol, que serán no sólo para los de la Residencia, sino también para todos los jóvenes de la Latinoamericana y de las colonias cercanas.

Este primer año ha sido difícil. "Se nos vino el mundo encima. No sabíamos cómo mantener esto y el licenciado Gerardo Garza y su servidor nos echamos una "droguita" en el banco para que esto no muera. La estamos pagando no le hace", dice Hipólito.

En este año, el DIF municipal no los apoyó con el llamado Fondo de Fortalecimiento ya que no contaban con el recibo deducible y ahí, dice don Hipólito, fue donde sintieron el "apretón".

Como se mencionó, cuentan con valioso apoyo de parte de la Universidad Autónoma de La Laguna con becas para los chicos y chicas.

Así mismo, les dan apoyo psicológico, pues la situación ha sido muy difícil para los menores. "Tienen problemas graves, muchos desde el vientre de sus madres, tal vez por las drogas, o por que ellas delinquieron, mataron al esposo".

Con las terapias, oración y el acercamiento a Dios, buscan componerles el alma a estos niños que desafortunadamente han pasado por tantas situaciones que pudieran parecernos inverosímiles, pero que son reales. Dolorosamente reales.

Ni don Hipólito ni don Gerardo son religiosos. Son laicos comprometidos. "Me molestaba mucho pensar que el mismo gobierno no nos ayudara para tratar de que los jóvenes sean otros, alguien de provecho, que lleguen a ser lo que ellos quieran y ayudarlos por que muchos quieren pero no pueden".

Les tocó vivir una etapa muy triste en el Cereso, cuando era tierra sin ley. Sin embargo, no abandonaron la labor bajo el compromiso de seguir atentos a apoyar a los menores, y de no quedarse en el catolicismo "dormido", sino en el que acciona, poniendo el famoso "granito de arena".

"Yo voy todos los días al Cereso. Era algo pavoroso antes, pero vemos al nuevo director y considero que están haciendo bien las cosas, por que ahora es un lugar completamente diferente".

Los muchachos están de vacaciones, con familiares, por lo que se ve un poco vacío el lugar. Pero vale la pena que permanezca.

Sólo con la ayuda solidaria de los laguneros, será posible lograr que estos muchachos puedan tomar un camino positivo y que no solo les sirva a ellos, sino también a la sociedad.