Afrodisíacos, un mito que seduce

En plena celebración del 14 de febrero, los mariscos, chocolates, ginseng, azafrán y otras muchas especias, alimentos y sustancias tienen fama de estimular el deseo sexual.
Los ostiones son uno de los afrodisíacos más populares entre la población mexicana.
Los ostiones son uno de los afrodisíacos más populares entre la población mexicana. (Especial)

Guadalajara

“Mariscos”, es la respuesta más común cuando se pregunta entre gente al azar si sabe o ha oído de algún afrodisíaco. Chocolates, ginseng, chile, azafrán u otras especias se añaden a la lista de los secretos de abuelita que han pasado de boca en boca y son muy populares, y se amplía hasta el semen de animales o el polvo de cuernos de rinoceronte, entre otras recetas exóticas a la que se recurre en ciertas culturas. En el mundo occidental contemporáneo muchos de los productos que prometen estimular el deseo sexual aseguran contener éstas u otras sustancias y se venden con gran éxito.

Sin embargo, acaso para desencanto de muchos, especialistas en sexualidad develan que no hay alimento ni producto alguno que científicamente pueda probar estos poderes… por sí solos.

“El afrodisíaco como algo que se puede ingerir o aplicar a la piel parea estimular el deseo sexual, realmente es un mito”, indicó la directora del Centro de Educación y Atención de la Salud y la Sexualidad (CEASS) del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara, Matilde Corrales Carvajal.

Con ella coincide la presidenta del Colegio Mexicano de Sexología y Educación Sexual A.C., Patricia Angélica Becerra García, quien agregó: “No se han encontrado afrodisíacos que tengan un efecto directo sobre el deseo sexual, que se pueda afirmar, en cualquier circunstancia de experimentación que pueden producir deseo sexual”.

Ante la tajante aseveración de ambas expertas, cualquiera podría preguntarse por qué entonces desde las culturas antiguas -Grecia, Roma y la India- hasta nuestros días, es tan extendida la fe en los afrodisíacos y cómo es posible encontrar en un segundo, más de 904 mil sitios en la web que hablan sobre ellos. Hay listas, por ejemplo, de los diez mejores alimentos afrodisíacos.

Como el chocolate o el café, el picante o las especias, hay alimentos o sustancias que sí estimulan el sistema circulatorio y esto “provoca algunos efectos que se asemejan a los efectos iniciales de la excitación, pero canalizar el deseo a lo sexual es un acto de la conciencia humana… Los seres humanos no somos tan determinadamente biológicos como los animales”, sostuvo la doctora Patricia Becerra.

Agregó que si la persona está en actitud de un encuentro erótico, las comidas, bebidas, perfumes, aceites y otros elementos externos estimularán su deseo sexual, pero el aporte lo hace su disposición, la mente que se está canalizando hacia ese sentir, apuntó Becerra. En cambio, “si alguien no está interesado en la seducción es probable que no haya este efecto”.

Disfrutar de una sensación erótica ante el sabor de una fruta o un olor es posible, pero no porque contenga elementos mágicos. Tampoco por asociación, ni por recuerdos, sino porque a alguien en particular pueden desencadenarle un proceso de estimulación,  comentó a su vez la sexóloga Matilde Corrales.

“Los estimulantes eróticos son muy subjetivos porque dependen de cada persona y también tienen influencia cultural”, enfatizó. En otras palabras, el poder afrodisíaco lo concede el individuo, mediado por la cultura. Algunos responderán a un olor, a un sabor. Otros no.

En el actual contexto histórico, de consumismo exacerbado, “el ser humano busca elementos para aumentar su respuesta erótica afuera y no dentro de sí”. Eso, más toda la mercadotecnia del erotismo, propician la demanda de presuntos productos afrodisíacos en las sex-shops, farmacias y otras tiendas, que anteriormente no se veían y ahora se comercializan con gran éxito, añadió Corrales.

Con todo, ambas entrevistadas coinciden en que el mito de los afrodisíacos seduce a muchos y atrae desde el nombre, que deriva del de la diosa griega del amor Afrodita, destaca Patricia Becerra, quien concluye que a fin de abonar a una vida sexual sana y feliz, el mejor afrodisíaco es “que las personas vean en el disfrute de estos elementos, el aporte de una actitud hacia una experiencia agradable y excitante”, dijo.

“Una primera cosa recomendable es que la persona identifique sus propias sensaciones corporales, que conozca su mapa corporal y el de su pareja. La segunda, que la pareja tenga la posibilidad de usar toda su piel y todo su cuerpo para diversificar sensaciones y no se centre únicamente en la zona genital; y la tercera que se den la oportunidad de diversificar ambientes, lugares, y sí incluir factores externos como pueden ser olores, sabores, texturas, música, juguetes sexuales y todo aquello que les resulte estimulante”, enumeró la directora del CEASS, Matilde Corrales.

Los afrodisíacos

Son sustancias a las que se atribuye el poder de estimular o incrementar el deseo sexual

El término se deriva de Afrodita, la diosa del amor, que es la versión griega de la diosa Venus romana

Ambas culturas relacionaban a esta diosa con el amor erótico y la fecundidad

El libro hindú del  Kamasutra hace referencia a las comidas que estimulan el arte del amor

Actualmente hay alimentos y sustancias muy populares por su poder afrodisíaco, pero hasta el momento no hay pruebas científicas para sustentarlo

Los afrodisíacos más populares son los mariscos, los chocolates, el ginseng, el azafrán y otros condimentos y picantes; y los hay tan exóticos como el polvo de cuernos de rinoceronte o el semen de animales