Acción Nacional, radiografía de un desastre institucional

La dirigencia estatal no está a la altura y la nacional ha ninguneado a Jalisco incluso en sus mejores años, acusan los ex gobernadores de Jalisco, Cárdenas y Ramírez.
El partido blanquiazul tuvo sus mejores momentos en Jalisco cuando Alberto Cárdenas fue gobernador.
El partido blanquiazul tuvo sus mejores momentos en Jalisco cuando Alberto Cárdenas fue gobernador. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Los “místicos del voto”, esa frase llena de malintencionada  ironía que endilgó al PAN el presidente Adolfo Ruiz Cortines, se convirtió en nota de orgullo para el panismo, que conoció durante décadas la “brega de eternidad” a que refería su fundador, Manuel Gómez Morín, frente a un sistema que se negaba a ceder su monopolio y a dar contenido a la hueca “democracia” nacionalista y revolucionaria, un régimen que dominó el país desde 1929 hasta 2000.

Esos “místicos” que se negaban a ver como prioridad el acceso al poder, demostraron ser “pecadores estándar” (Diego Fernández de Cevallos dixit) cuando lo tuvieron en sus manos. La transición política llegó antes a Jalisco, estado donde el panismo propinó duros golpes al partido oficial desde la elección de 1988 –la Zona Metropolitana completa con diputados federales blanquiazules- , aunque retrocedió en 1991. El descontento social tras las explosiones del drenaje en abril de 1992 y la fuerte crisis económica de 1994, allanaron el camino. Alberto Cárdenas Jiménez asumió el poder el 1 de marzo de 1995. El 28 de febrero de 2013 lo dejó Emilio González Márquez. 18 años de gobierno estatal, el panismo es obligado a dejar el poder tras un último mandato plagado de ocurrencias y escándalos. Desde entonces, ya se acumulan dos elecciones en que los blanquiazules son tercera fuerza, cada vez más debilitada.

¿Qué pasó con una de las instituciones políticas más sólidas y antiguas de la región? Integrantes del partido dan sus impresiones a MILENIO JALISCO. Alberto Cárdenas Jiménez, el primer gobernador de la ola blanquiazul, comenta: “ya estábamos derrotados antes de 2012; en el PAN se dejó de trabajar desde antes de 2009, cuando aquella lucha feroz entre el gobernador [Emilio González] y el comité directivo estatal. Pese a que en ese proceso los ciudadanos mandaron un mensaje claro, cuando se perdió Guadalajara, los dirigentes no entendieron el mensaje. Ahora seguimos en tercer lugar, pero tocamos fondo”, señala con amargura.

El PAN no fue capaz de aprovechar el mal momento del PRI, por los errores cometidos en los gobiernos federal y estatal, para tener a los mejores candidatos y lanzar una campaña de ideas, considera el segundo mandatario panista de la entidad, Francisco Ramírez Acuña. Culpa a las dirigencias nacional y estatal que, afirmó, “deben de irse”. Coincide en ese análisis con Cárdenas Jiménez, quien además reprocha al panismo nacional no haber sabido aquilatar el peso de Jalisco, que durante dos elecciones federales seguidas sacó adelante los procesos federales con votaciones que apuntalaron a Vicente Fox, y sobre todo, a Felipe Calderón, como presidentes de la república.

Ramírez Acuña señala que también es momento que se vayan los supuestos líderes de grupo, indicó, quienes con “sus caprichos” han provocado la debacle del partido por “querer poner a la hermana, a la esposa o a otros personajes”. Del papel que pudo jugar su sucesor, Emilio González Márquez, evita emitir juicios pues hace tiempo no lo ve, pero “lo que sí sé es que dejó un partido destruido”.

En el punto del ex gobernador, que se pidió fuera expulsado del PAN, Cárdenas también es prudente al enjuiciar al ex sinarquista, pero dice que en todo caso, las formas aceleradas y atropelladas no ayudaron electoralmente a Acción Nacional a enfrentar esa defenestración en los últimos comicios; pudo ser contraproducente. En todo caso, un tema de esas características demanda pruebas y alegatos formales, apunta.

“De lo que no hay duda es que muchos miembros de su gabinete se inclinaron durante las elecciones de 2012 a favor de Movimiento Ciudadano, y eso es muy grave […] más grave veo que en estas últimas elecciones, muchos dirigentes de municipios cambiaron de cachucha de último momento, oportunismo que lleva a una alta traición que debería derivar en la expulsión inmediata”, añade el zapotlense.

Por su parte, el ex presidente del PAN Jalisco y ex secretario en el Gabinete de Emilio González, Herbert Taylor, afirma que los malos resultados electorales son “poco” para “las barbaridades” que ha cometido el grupo que tiene el control del partido. El voto de los ciudadanos “no es otra cosa que el castigo por la pésima dirigencia, por el pésimo grupo que no está haciendo otra cosa que quererse repartir, día con día, las migajas que caen de la mesa del gobernador”.

Luego, pone nombres: los hermanos Hernán e Isaías Cortés, intercambiándose diputaciones; Miguel Monraz, “jefe del partido, viniéndose de candidato”; el senador José María Martínez mandando a su hermana de regidora, y “Juan Carlos Márquez, que es conocido como delincuente, tomando posición de regidor”.

Taylor Arthur dice que los jaliscienses saben que hay “una gavilla de delincuentes en el PAN”.

Esta versión es rechazada por el atribulado presidente estatal del PAN, Gustavo Macías, quien señala que el blanquiazul sigue pagando la factura de los malos gobiernos, pues los ciudadanos juzgan a los partidos por sus gobiernos y no cuando están fuera de los mismos. Indicó que cada quien debe asumir la responsabilidad de los errores que ha cometido.

Para Eduardo Rosales Castellanos, ex presidente estatal, la debacle del partido tendría que ver con errores que han cometido quienes ocuparon cargos públicos y en la dirigencia, incluyéndolo a él. También atribuyó a una confusión sobre los principios del partido, de quienes creyeron que se trataba de posturas conservadoras, algunas en contra de las libertades de los ciudadanos. En general, indica, se alejaron de los ciudadanos.

Otros panistas coinciden en el tema del abandono de ideales. “El PAN no es un partido que haya establecido como prioridad su acceso al poder, en sus orígenes es un instrumento ciudadano que busca generar y capacitar ciudadanía”, recuerda José Hidalgo, participante en las campañas de Fernando Guzmán y la última por el municipio, de Alfonso Petersen.

El PAN, remata, “debe volver a abanderar temas que le preocupen al ciudadano […] los malos panistas creyeron que el objetivo es el poder”.  En el pecado se ha llevado la penitencia, remata.