#PorJaimeYPorLaLaguna, una tendencia de prevención

Jesús Hernández Barrera es tío de Jaime Hernández Blázquez y desde el dolor que siente su familia, invitó a la ciudadanía a alzar la voz contra todo lo que atente contra la seguridad de las personas.
El exceso de velocidad fue la causa del accidente.
El exceso de velocidad fue la causa del accidente. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Jaime murió poco después de la media noche del pasado 27 de julio. Tenía 19 años de edad.

Perdió el control de su automóvil al circular por el Periférico, a la altura de la colonia El Roble, impactándose con pilares que sostienen un paso a desnivel, y donde se ubica un retorno para entrar al sector norte de la ciudad, o retomar Periférico con rumbo a Torreón.

El automóvil de Jaime Hernández Blázquez, un Volkswagen Passat en color gris quedó completamente destrozado. Así de destrozadas quedaron las vidas de su familia.

"Les pido a todos, en especial a los Laguneros, que lo compartan, que generen conciencia y sobre todo que se unan con nosotros para hacer un cambio".

Jesús Hernández Barrera es tío del joven. Habla desde su tristeza acerca de estos hechos lamentables en un texto lleno de dolor, que incluye los hashtags #porjaimeyporlalaguna #niunomas #jhb.

Lo menciona por que como acostumbran decir Peritos, Tránsitos, Paramédicos y oficiales policiacos, los accidentes son siempre evitables. El de Jaime también pudo serlo.

"Conformismo=Tragedia=Luto", dice Jesús. Comenta que su sobrino era muy querido, y que iba a casa de regreso de una reunión con sus amigos. Sus padres lo esperaron en vano, por que el joven nunca llegó.

"Quizás mi sobrino iba manejando a exceso de velocidad y sin la debida precaución, aunado a la probabilidad de que pudo haber ido distraído con el celular, la música, entre otros factores".

"No obstante, Jaime era un joven como cualquier otro y bien pudo haber sido sobrino de cualquiera de ustedes", pudo ser hijo, hermano, padre, de cualquiera de nosotros.

Aunque no se puede saber que pasó en los últimos momentos de vida de Jaime, Jesús habla de la prevención, con conocimiento de causa, por que afirma que le ha tocado transitar por ese lugar varias veces y que el diseño del retorno es pésimo.

Simplemente pasar por ahí confirma lo que Jesús menciona. No es el primer accidente serio que se registra en este lugar.

Previamente, se han impactado varios vehículos, en alguna ocasión, cinco personas de una familia se salvaron de milagro tras impactarse en los muros.

Jesús se pregunta: "¿Quién diseñó un retorno en el periférico, a la altura de la Colonia El Roble, sobre el carril de alta velocidad y que termina en una banqueta de concreto como si fuese una trampa mortal? ¿Quién supervisó el diseño?

¿Quién permitió que se construyera ese retorno que no sólo no cumple con las mínimas normas de seguridad, sino de sentido común? ¿Será que la gente que participó en el diseño y construcción de ese retorno no tiene hijos o sobrinos? ¿O será que lo que no tienen es madre? ¿Quién es responsable de tanta inseguridad? En primera instancia, nosotros".

Lo vio muchas veces. Habló del mal diseño. Pero no tomó acción, al dejarse ganar por el conformismo al limitarse a expresar el disgusto, sin denunciar el peligro que presentía y que se llevó a su querido sobrino, con una familia rota, dolida.

Y con el descubrimiento de que el peligro más grande radica en no hacer nada como sociedad, en la desgracia que no entiende Jesús, ni la quiere entender.

Afirmó que tal parece que estamos aprisionados y paralizados al dejar nuestra seguridad y de nuestros seres queridos en manos de "una bola de ineptos, cuyas prioridades no aparentan ser las de la comunidad".

Tiene razón al decir que ve con tristeza que la voz ciudadana se ha perdido. No habla de la valentía como tal, pero también eso, pues se sigue permitiendo la impunidad de los gobernantes, que no temen más a la crítica y a la rendición de cuentas.

"No faltará quien diga y me incluyo, que el denunciar no nos lleva a nada. Preferimos "tirarnos al león" como sociedad, convirtiendo al gobierno como el alentador del "no se puede" y tolerando recibir obras públicas y servicios que "medio funcionan". Esto es el colmo de colmos".

"Tal parece que estamos aprisionados y paralizados al dejar nuestra seguridad y de nuestros seres queridos en manos de una bola de ineptos".

Lanza la invitación a denunciar contra todo aquello que atente contra la seguridad de la persona, a fin de prevenir antes que lamentar, para evitar así el dolor que ahora mismo viven su familia y él mismo.

Termina dirigiendo palabras a quien hizo la obra: "Tú, que estuviste involucrado en el diseño, la construcción y/o la autorización de esta obra y por ende de esta trampa mortal, siéntete co-responsable de esta tragedia".

"Tú, quien tienes ahora el privilegio de ser servidor público en nuestra región y que tienes autoridad para corregir este monstruo de obra (y muchas otras que se encuentran en la misma situación) te pido que actúes. No hacerlo demostraría que para cambiar, necesitamos cambiar de gobierno".