Rechaza SLP exoneración de agentes de EU que mataron a potosino

El Gobierno de San Luis Potosí se manifestó en contra de la determinación del Departamento de Justicia del vecino país, al cerrar el caso de Anastasio Hernández.
Anastasio Hernández Rojas, murió en el 2010 en Estados Unidos.
Anastasio Hernández Rojas, murió en el 2010 en Estados Unidos. (Imelda Torres)

San Luis Potosí

El viernes, autoridades de Estados Unidos anunciaron que el Departamento de Justicia no presentará cargos criminales contra los agentes involucrados en la muerte de Anastasio Hernández Rojas y que la investigación ya fue cerrada.

El potosino murió en mayo del 2010 luego de recibir descargas eléctricas y golpes de parte de 12 agentes, según lo muestran dos videos grabados por mexicanos que fueron testigos de los hechos.

El gobierno de San Luis Potosí se manifestó en contra de esta determinación de absolver a los agentes fronterizos y seguirá pidiendo a las instancias correspondientes castigo a los responsables.

"El gobierno del estado hace suyo el pronunciamiento del gobierno federal de rechazo a la decisión de Departamento de Justicia de los Estados Unidos por no presentar cargos contra los oficiales migratorios", señaló en un escueto comunicado el área de Comunicación Social de la administración encabezada por Juan Manuel Carreras López, dando a entender que pedirán no se cierre el caso y se haga justicia por el paisano acaecido.
Apenas el pasado viernes se difundió la resolución de las autoridades estadounidenses en el caso, señalando que no se encontraron evidencias suficientes para un juicio penal y aceptaron el argumento de los agentes de que usaron la fuerza razonable y necesaria para contener a Anastasio al momento en que "no cooperó y se tornó agresivo".
Anastasio Hernández Rojas tenía 42 años cuando, el 28 de mayo del 2010 luego de ser descubierto de haber ingresado ilegalmente a ese país, era deportado a Tijuana a través del cruce fronterizo de San Ysidro.
Según el Departamento de Justicia, comenzó a luchar con los agentes (ocho policías fronterizos y cuatro supervisores de la aduana) una vez que le quitaron las esposas y manoteó y pateó mientras trataban de someterlo.
"Un miembro de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza le disparó con un arma aturdidora y después su respiración se hizo lenta y perdió el conocimiento", muriendo dos días después en un hospital al ser desconectado del ventilador de respiración artificial.
Las autopsias revelaron que sufrió un ataque cardiaco durante la confrontación, "aunque el mal cardiaco, las descargas eléctricas del arma aturdidora y una intoxicación por metanfetaminas se describieron como factores que contribuyeron al deceso", informó en su momento esa instancia judicial.