“Todas las colmenas se acabarían en un año”

Debido al uso indiscriminado de pesticidas, si la situación se repitiera en 2017, las abejas desaparecerían completamente, afectando las cadenas de producción agrícolas.
La población apícola de La Laguna podría desaparecer completamente en un año.
La población apícola de La Laguna podría desaparecer completamente en un año. (Haide Ambriz Padilla)

Torreón, Coahuila

José Luis Reyes Carrillo resaltó a las abejas como un monitor del medio ambiente, "hemos tenido la oportunidad de estar en unos foros en donde se utilizan las abejas para ver la calidad del aire".

"El tiempo se está pasando, queda poco. Llegado el otoño, empieza la baja de la producción y en invierno ya no hay nada".

Si uno las ve en el microscopio, son de "peluche", gracias al cual se le pueden pegar en el cuerpo partículas que flotan en el aire y se pueden valorar.

Por ejemplo, en un estudio realizado por la ingeniería en Procesos Ambientales de la UAAAN, encontraron que las abejas tenían plomo y cadmio pegados a su pelo.

Asimismo, el catedrático señaló que es un motivo de reflexión lo que está pasando con las abejas pues, se preguntó, "¿cuál es la calidad de alimento que le están dando a las vacas?".

"Si le estamos aplicando productos pesticidas, ¿cómo será la calidad del producto de los animales que se están alimentando con esos forrajes? y ¿cómo será la salud de la gente que consume esos productos?".

En función de esto, dijo, no tendría que ser la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) la única preocupada, también corresponde a todas las instituciones relacionadas con el medio ambiente y la salud pública.

"Creo que la abeja nos está diciendo que hay que poner atención a lo que estamos haciendo", externó.

A nivel social, agregó, la gente debe estar preocupada puesto que la en su mayoría los alimentos que consumen son producto de la polinización.

Por este motivo puso como ejemplo la situación de China, donde llegaron al grado de tener que polinizar a mano la producción de manzanas, con brochas, una por una, sin la misma calidad.

"Quien va a pagar esto es el consumidor final. No vamos a encontrar melones, sandías ni manzanas baratas, por mencionar algunos".

"El producto más caro es el que no hay, como ha pasado en otros países que no pueden producir porque no hay abejas", sentenció.

Si no se hace nada en la Comarca Lagunera, en un año con las características climatológicas como las que ha presentado este, se acabaría todas las colmenas.

"Creo que la abeja nos está diciendo que hay que poner atención a lo que estamos haciendo".

"Un año más que se repita y no va a quedar nada, si el primer año perdimos el 58%, de esas que quedan y las que se logren repoblar, si volviera a pasar lo mismo, prácticamente desaparecerían, no falta mucho".

"Los datos que vemos son alarmantes y la verdad, creo que el esfuerzo que estamos haciendo ahorita toma su tiempo, pero se tiene que definir este mismo año", remachó.

"El tiempo se está pasando, queda poco. Llegado el otoño, empieza la baja de la producción y en invierno ya no hay nada".