“Sé que día nací, no sé cuándo moriré, pero de cáncer no”

Carmen Casas reconoce que no existe una fórmula para enfrentar la enfermedad, lo importante dice, es luchar, tenerle fe al medicamento y una actitud positiva durante un proceso que no es fácil.

Torreón, Coahuila

Todo comienza con una inflamación entre el hombro y cuello, luego una inusual forma del seno y una baja en las defensas. Esta fue la forma en que su cuerpo le comunicó que algo no estaba bien y el diagnóstico de cáncer de mama nivel 4 se lo confirmó.

Carmen Casas, con siete décadas de vida, comparte que luego de conocer el diagnóstico, como la mayoría de las mamás en esta situación, se quería hacer la fuerte ante sus hijos y su familia para que no la vieran mal.

Sin embargo, en ocasiones sí se deprimió, lloró. No es fácil recibir una noticia de esa naturaleza y asegura que a pesar de todo, ella ha mantenido una actitud positiva y de lucha contra la enfermedad.

A través de la meditación, su fortaleza y el cariño que le da su familia, es que vence día a día la enfermedad.

En la página http://1minuto.org/ dia-del-superviviente-de-cancer

“Yo sola lloraba, tuve mucha depresión pero nunca me ha gustado darles preocupaciones a los demás por el contrario, siempre les decía estoy muy bien, me siento muy bien, haciéndome la fuerte".

se explica que el 24 de junio de 2016 se celebra al superviviente de cáncer. Es aquella persona que ha enfrentado, luchado y que además ha logrado vencer el cáncer.

Se estima que en México existen alrededor de un millón de supervivientes de cáncer.

Un nuevo estudio de la Sociedad Americana del Cáncer, en colaboración con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, revela que hay más de 15 millones de supervivientes en ese país y para 2026 la cifra habrá excedido los 20 millones, en parte por la innovación de tratamientos que ayudan a prolongar la vida de las personas, pero sobretodo, a la prevención y detección oportuna del cáncer.

Carmen Casas es precisamente una superviviente de la enfermedad. Ella narra que cuando se da cuenta de que su seno presenta una forma inusual, es que lo comunica a su hija e inmediatamente fueron a ver a un médico.

“Me hicieron una biopsia directamente ya ni fue opción la mastografía por lo avanzado que vieron la enfermedad. En febrero de 2014 finalmente me diagnosticaron cáncer de seno nivel 4. En ese momento pasan tantas cosas por mi cabeza, comienza el miedo.

Sí mencionamos mucho a la muerte, pero jamás estamos tan cerca de ella como cuando dan un diagnóstico de cáncer. Por lo general, se asocia la palabra cáncer con muerte. Se trata de varios miedos, el miedo propio a la muerte es un miedo atroz, pero también el miedo al dolor que sentirá la familia.

Uno piensa que ya están grandes pero finalmente siempre les hará falta la madre”, señala.

La quimioterapia fue bondadosa con su cuerpo y ello lo atribuye a que atendió al pie de la letra la recomendación del médico, así como por los suplementos alimenticios que bajo autorización médica tomó durante el proceso.

Si bien, reconoce que no existe una fórmula para enfrentar la enfermedad del cáncer, lo importante de esto dice, es luchar, tenerle fe al medicamento y una actitud positiva durante un proceso que no es fácil. ¡Es no dejarse vencer!

Le dieron seis quimioterapias y 25 radioterapias que no le provocaron los típicos efectos secundarios que es náusea y vómito aunque sí un poco de debilidad pero por lo general, el apetito no lo perdió a pesar de que le habían dicho que la edad no ayudaría mucho, recuerda.

Durante el tratamiento, el tema del cáncer no era muy fácil abordarlo con los integrantes de su familia más bien trataba de evadirlo.

“Yo sola lloraba, tuve mucha depresión pero nunca me ha gustado darles preocupaciones a los demás por el contrario, siempre les decía estoy muy bien, me siento muy bien, haciéndome la fuerte.

Llegaba de la quimioterapia y les decía que todo estaba bien, pero no siempre era así, en ocasiones pasa uno por muchos sentimientos temor, miedo estrés, de todo. Para vencerlo se debe tener mucha fuerza”, comparte.

El apoyo incondicional que le inyectaba su familia fue muy importante para esta lucha contra la enfermedad. Es católica, aunque no muy religiosa, señala.

Una de sus terapias principales es la lectura, pues es una actividad que disfruta y últimamente con temas de metafísica en donde aprendió a no rendirse, a tener una mayor fortaleza.

"Sí mencionamos mucho a la muerte, pero jamás estamos tan cerca de ella como cuando dan un diagnóstico de cáncer. Por lo general, se asocia la palabra cáncer con muerte".

“Es muy frecuente que aparezcan dolores en el cuerpo y a la mente se vienen pensamientos negativos como la palabra recaída, sin embargo, alejo esos pensamientos de la cabeza y decreto que no va a pasar nada. Ello aunado a la meditación pone en su lugar a la mente y la libera”.

El día de la muerte nadie lo puede cambiar. Está ya establecido, pero yo digo: Sé que día nací, no sé cuándo moriré, pero de cáncer no. Yo digo quiero morir en mi cama, dormida pero sin darle a mi familia el dolor de ver que la enfermedad le gana y consume el cuerpo, eso es muy difícil”.

A las mujeres y hombres que tienen un diagnóstico de cáncer lo que recomienda es adquirir una actitud positiva definitivamente, ya que no todo el poder lo tiene el medicamento.

En este año, en 2016 sufre un susto nuevamente, una infección aparece y le tienen que operar para extirparle una tumoración benigna que no pasó a mayores, sin embargo la noche previa a que le dieran el diagnóstico definitivo no pudo dormir ni comer.

“Fue volver a sentir miedo. Traté de darme valor, sin embargo no es tan fácil cuando aparece una posibilidad de recaída. Piensa uno en qué le va a recomendar a los suyos, cómo se va a despedir. Tras la noticia de que todo estaba bien, fue un respiro para mí y mi familia”, asegura.

Finalmente comenta que su meta fijada es superar el cáncer y asegura que otra de sus tareas es recomendar entre sus conocidos que se realicen los estudios necesarios para prevenir este tipo de enfermedades ya que si se detecta el cáncer de una manera temprana las posibilidades de curación incrementan significativamente