Seis décadas enamorados

A don Francisco Flores Ramírez la alegría le explota en la mirada cuando observa a doña María Guadalupe Aragón Encinas. Él se la robó cuando tenía 14 años y tuvieron 12 hijos.
Francisco y María.
Francisco y María. (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

A don Francisco Flores Ramírez la alegría le explota en la mirada cuando observa a su esposa, doña María Guadalupe Aragón Encinas. Ellos han pasado seis décadas enamorados, casados y luchando por sacar adelante a once de doce hijos que les sobreviven.

Originario él de General Cepeda y ella lagunera de Parras de la Fuente, se conocieron en la tierra de don Francisco.

A Doña Mary la conectaría el destino con don Francisco a través de las vías del tren. Mary amiga de sus hermanas y de los juegos y la escuela, se aproximaron a la adolescencia, donde ella descubrió su afición por los bailes y él su gusto por ella.

Sentados en la confortable estancia de la casa que ahora rentan, Mary toma la palabra: “Las hermanas de él eran mis amigas y nuestros papás trabajaban juntos en el ferrocarril y aunque nos fuimos a vivir a Parras porque movieron las cuadrillas del ferrocarril, nos encontramos en los bailes”.

Ella tenía catorce años y unas ganas tremendas de bailar. Él con sus veinte años la miró y pensó jamás dejar de hacerlo.

“Nos encontramos en los bailes porque ella se iba a escondidas desde los catorce años. Antes se estilaba robarse a las muchachas, pero luego nos casamos”, dice la voz reparadora y formal de don Francisco.

Don Francisco sonríe y silencioso, deja sentir el profundo respeto y cariño que siente por María Guadalupe. Esa muchacha que se robó teniendo catorce y que luego le daría 12 hijos y con la cual tendría la oportunidad de disfrutar a 30 nietos y 6 bisnietos.

El 03 de enero pasado esta pareja festejó su sesenta aniversario como esposos, rodeados de todos sus amores que se cuentan por docenas y más de tres decenas como brazos y raíces de sus frondoso amor.