REPORTAJE | POR EDGAR GONZÁLEZ

Un ídolo del pueblo, con estatua y altares

“Para mí es algo muy motivador que tenga aficionados”

El delantero Cuauhtémoc Blanco habla sobre lo que para él significa la afición, que en gran medida lo ha convertido en la figura que es en el balompié nacional

Puebla

Como figuras públicas, el asedio de los aficionados hacia los futbolistas es pan de todos los días, desde la tradicional fotografía para inmortalizar el encuentro, hasta la solicitud de un autógrafo son acciones que forman parte del diario quehacer de los ídolos del balompié, que a pesar de lo inocente que pudiera parecer, como en todo, siempre existen sus riesgos.
Muestra de ello, es lo sucedido recientemente con el delantero de los Lobos UAP, Cuauhtémoc Blanco, quien de nuevo entró al ojo del huracán, luego de que se hiciera pública la imagen en la que aparece con el hijo del narcotraficante, Mario “Mayo” Zambada, lo que de inmediato generó polémica e interpretaciones de todo tipo.
Sin embargo ello no sorprende al exseleccionado tricolor, que tras vivir muchas experiencias agradables, pero también incómodas, sabe que no está exento de ser exhibido por situaciones como esta, de las que se deslinda totalmente, al destacar que él siempre ha estado en la mejor disposición para su público.
“Está cabrón, imagínate, me saco mil fotos cabrón, si supiera con quién me saco, no tiene nada de malo, yo ni lo conozco, ya lo dije veinte veces, ni lo conozco, me saco muchísimas fotos, uno lo hace con cariño, porque cuando te quieren sacar una foto y les dices que no, te dicen que eres un payaso, yo lo hago con gusto, me he sacado veinte y si aparece, a lo mejor, otro, realmente uno no les conoce, uno lo hace con gusto y con alegría”.
Y es que para el originario del Barrio de Tepito en el Distrito Federal, la gente es un punto más que importante en su carrera como profesional, a los que debe en gran medida lo que ahora es, situación que a él convierte en un ser terrenal, preocupado por lo que las personas quieren de él, razón por la que en la mayoría de los casos busca siempre complacer.
“Feliz, la verdad que para mí es algo muy motivador que tenga aficionados que me admiren, para mí es un motivo más para seguir trabajando, seguir luchando, seguir esforzándome, al final de cuentas ellos pagan un boleto y quieren verte jugar bien, tú tienes que darle esa alegría a tus aficionados”.
Cuestión que prácticamente desde sus inicios entendió, pues gracias a sus dotes con el balón con el equipo que lo vio nacer en la Primera División, las Águilas del América, Blanco Bravo pronto supo que había dejado de ser una persona común y corriente, un futbolista cualquiera, para convertirse en alguien asediado constantemente por los reflectores, lo que de inmediato agradeció.
“Cuando me piden autógrafos y fotos, lo hago con gusto, para mí es un gusto atender a los aficionados, porque al final de cuentas a lo mejor te admiran, tienes que darles una alegría, una sonrisa, creo que para ellos, se van muy felices por un autógrafo, por una fotografía”.

Afición mexicana, la más intensa

durante su internacionalización con la escuadra del Valladolid en España y en el Chicago Fire de la MLS en los Estados Unidos, llegó a extrañar las muestras de cariño de sus aficionados connacionales, aunque reconoce que la pasión del mexicano, que lo hace único y especial, de igual forma es explosivo y en ocasiones hasta peligroso.
“Es casi lo mismo, simplemente, tanto en España como en Chicago, respetan más, aquí somos un poco más entusiastas, más agresivos, pero allá en España como en Estados Unidos, la gente se comporta un poco más”.
Pero a pesar del ímpetu que le han llegado a manifestar en más de una ocasión, su figura ha impuesto condiciones al ser venerado por aquellos que lo idolatran, así como por aquellos que le guardan respeto por ser uno de los más grandes del balompié mexicano, ganándose incluso el cariño de las personas por encima de los colores de los equipos que ha defendido.
“Debes estar acostumbrado a todo, obvio cuando vas a provincia o juegas en contra de un equipo escuchas faltas de respeto, pero siempre he dicho que ellos simplemente apoyan a su equipo e insultan, pero bueno, eso me motiva para tratar de hacerle un gol al rival y darle una gran satisfacción a la afición de nosotros. Creo que tú te lo ganas con tu trabajo, en la Selección hice bien las cosas y agarré el cariño de la gente de otros equipos, eso es a veces lo que deben de aprender, que no importa en qué equipo juegues, simplemente reconocer el trabajo que realizas dentro de la Selección o dentro de tu equipo”.
Aun cuando las aficiones en cada plaza guardan sus propias cualidades y características, al final el fondo es el mismo, lo que a él le ha hecho sentir el cariño de los fanáticos por igual, sin demeritar o enaltecer de más a ninguna de las porras que a él han seguido desde América, pasando por Veracruz, Irapuato, Dorados, Santos y ahora con Lobos UAP.
“En América es diferente, en Veracruz es diferente, porque en Veracruz fuimos súper líderes y la afición me quiso mucho allá, aquí en Lobos, también la poca gente que ha venido al estadio me ha agarrado cariño, creo que en todos los equipos que he estado me han agarrado cariño, yo estoy muy feliz, muy agradecido con ellos, por eso te digo que trato siempre de jugar bien para darle satisfacción a la afición”.

El “Temo”, siempre está agradecido con su público

Desde su perspectiva, no hay nada más gratificante que lograr una sonrisa en aquel que cree en él, razón por la que el afamado “Temo” no sólo recibe con agrado todos los regalos que le han hecho, sino también se ha dado a la tarea de darles un sitio especial.
“Todos los regalos que me dan los guardo en mi casa, la verdad que los colecciono, tengo muchísimas cosas en mi casa que me han regalado, pero es impresionante, todas las cosas no creas que voy y las tiro o las regalo, ahí están en mi casa guardadas”.
Tanta ha sido la cercanía con algunos de sus aficionados, que la relación ídolo-fanático trasciende, al grado de recibir invitaciones de todo tipo, incluso hasta el caso de convertirse en padrino de bautizo de más de un niño, lo que él valora.
“Hay muchas personas, tanto en México como en Estados Unidos, que me han pedido apadrinarlos. Es difícil que tú puedas acceder porque a veces no puedes darle ese cariño que necesita tu ahijado”.
La experiencia que recientemente vivió con un aficionado poblano de nombre, Manuel Briones, quien luego de contactarlo en más de una ocasión, le hizo saber la intención de crear un pequeño museo en su honor, donde habrá una estatua, ya en proceso, del “Cuau”, quien se dijo gratamente sorprendido por ese gesto.
“Yo estoy contento, la verdad él me admira y lo vimos, hizo ese gasto, hizo un sacrificio, yo estoy bastante feliz, bastante contento por ese detalle”.

Mi equipo es Cuauhtémoc Blanco: Manuel Briones

Manuel Briones Hernández, empresario poblano que dedica su vida a la compra-venta de autos, guarda una afición especial no sólo al futbol, sino a uno de los grandes como es Cuauhtémoc Blanco, gusto que surgió desde los primeros pasos del ariete en el balompié nacional, lo que le llevó a tener la iniciativa de abrir un nicho en su hogar para darle la bienvenida al ídolo tepiteño.
“Nace desde que yo tengo uso de razón, me gusta mucho el futbol, a raíz de que empezó a jugar en los equipos como el Necaxa, América, Veracruz e Irapuato, siempre he visto que tiene mucha calidad, mucha entrega, el amor a sus camisetas, es un hombre que se desgasta dentro de la cancha, tiene mucho carácter, es un líder, tiene muy buenas jugadas, inventó la ‘Cuauhteminha’, los festejos, quizás polémicos, pero que a todo mundo gustan. Es una persona muy agradable, tengo el gusto de conocerlo, he convivido en algunas ocasiones, es una excelente persona, dentro y fuera de la cancha, esa es la afición que tengo por él, además del amor y orgullo de conocer a un hombre que puede ser tal vez el último ídolo”.
Luego de adquirir unas cuantas camisetas, poco a poco su afición fue creciendo y pasó a todo tipo de objetos coleccionables, lo que llegó a trascender con el deseo de tener una fotografía a lado del ídolo, que de inicio costó a pesar de los intentos por buscarlo en otras plazas, hasta que en Puebla se dio esa primera experiencia.
“Fue para mí una pequeña pesadilla la que sufrí para llegar a verlo en vivo, iba al estadio Azteca y si no estaba lesionado, estaba expulsado o en gira y me fue muy difícil, fui a Culiacán donde no lo pude ver, fui a Veracruz, al Puerto, tampoco pude, me tocó verlo en Primera División sólo por la televisión, cuando llega Cuauhtémoc a vestir la casaca del Veracruz en Primera ‘A’, es donde se da la combinación para jugar en el estadio Cuauhtémoc con los Lobos UAP, es así donde por primera vez lo pude llegar a ver en un partido”.
Encuentro que marcó por completo su vida, de ahí que se decidió realizar un homenaje presencial, el que encumbra con una escultura de Blanco Bravo, la que permanecerá en los jardines de su hogar.
“Es una estatua, es un pequeño homenaje, hago hincapié en eso, va a estar en mi casa, en el pequeño Salón de la Fama de Cuauhtémoc, es una piedra de cantera que me están terminando de realizar, tengo la cabeza que ya la vio y se retrató con ella, poco a poco he tenido más contacto con él y con la afición, me he vuelto Lobo por andar siguiéndolo, yo no tengo un equipo, mi equipo es Cuauhtémoc Blanco”.
El respaldo de su hijo y esposa ha sido incondicional e irrestricto, siendo ellos muchas veces cómplices de las locuras que Manuel ha decidido emprender.