“Mi hija pudo ser víctima de tratantes de personas”

“A mí, la Procuraduría no me regresó a mi hija, yo la busqué y la encontré”

Huejotzingo

Eduardo Alfonso Cortés Pérez, padre de la menor que estuvo desaparecida durante una semana, tiene sospechas de que su hija sería víctima de trata de personas luego de conocer los lugares en los que el profesor Nicolás Tecpanéctal Pancoatl la mantuvo escondida.

Entrevistado por Milenio Puebla, relató que aunque su hija habla poco sobre los hechos le contó que Tecpanécatl Pancoatl la mantuvo retenida en San Martín Texmelucan, Tlaxcala y tenían como destino la ciudad de Tijuana y finalmente Estados Unidos.

Explicó que su hija estaba aterrada y que el miedo a que el hombre la golpeara o asesinara le impidió darse a la fuga, además de que en todo momento la mantuvo incomunicada para evitar que se diera cuenta de que era buscada.

Sin embargo, la presión en los medios de comunicación y las redes sociales obligó al profesor de matemáticas de la escuela Maximino Ávila Camacho del municipio de Huejotzingo a dejarla abandonada a las cuatro de la mañana en el Parque Juárez de Tehuacán.

Su hija Jacqueline de 13 años de edad, desapareció el pasado 30 de septiembre cuando salía de su clase de Taekwondo, testigos informaron que la subieron a un vehículo Jetta color negro con el toldo amarillo (como los taxis de Puebla).

Desconoce exactamente si su hija fue subida con violencia psicológica o por la fuerza, sin embargo, sabe que el profesor se aprovechó de que en la escuela había hostilidades de profesores identificados como Adriana Pérez Torres, Raúl Ávila Molina y otras autoridades escolares contra la menor.

En los días de cautiverio de la menor, una prefecta de la escuela le filtró información al sujeto sobre lo que pasaba en la escuela y lo que se decía acerca de él y de la menor.

Por lo que el profesor se aprovechó para acercarse a la menor y cobijarla y darle una imagen de comprensión que le hacía falta en la escuela ganándose su confianza que aprovechó para secuestrarla.

Cortés Pérez aseguró que su hija no estuvo con el profesor por voluntad propia como lo sugirió la Procuraduría General de Justicia (PGJ) y reprochó a la dependencia el maltrato que recibió de las autoridades superiores cuando tocó puertas en busca de su hija.

Aseguró que el procurador de Justicia, Víctor Carrancá Bourget, se negó a atenderlos personalmente. “Me demostró lo importante que es para él la gente a la que debe servir, teniéndome más de ocho horas esperándolo para al final mandarme a decir que no podía atenderme por falta de tiempo”.

Además de que en las distintas agencias del Ministerio Público no eran capaces de interrumpir la hora de la comida por ayudarlos.

Aseguró que de los únicos que recibió todo el apoyo fue de agentes de la Policía Ministerial de Huejotzingo, quienes incluso de madrugada lo atendían para buscar lugares en donde pudiera estar su hija.

Aseguró que a su hija la encontró gracias a los medios de comunicación y las redes sociales. “A mí la Procuraduría no me regresó a mi hija, yo la busqué y la encontré”.

Y aseguró que él sin preparación tuvo que hacer la investigación para localizar a su hija.

“Únicamente con armas como el amor de un padre, como escolta el amor incondicional de sus hijos y esposa para hacer el trabajo que les corresponde y con apoyo de la mejor policía del mundo que es el cariño de la gente y de las redes sociales”.

[b]Historia negra del profesor[/b]

Señaló que como parte de las investigaciones que hizo supo que el profesor fue acusado de violación en una escuela de Atlixco de la que únicamente lo cambiaron y lo mandaron a Huejotzingo.

Desde los hechos, el sujeto está desaparecido y saben que una hermana, que también es maestra, lo está apoyando económicamente.

La menor desapareció el 30 de septiembre pasado a la salida del gimnasio donde entrenaba Taekwondo. Luego de que se conocieron los hechos, la PGJ activó una pre Alerta AMBER para su localización.

Fue la tarde del pasado 8 de octubre cuando se supo que había sido localizada, por medio de un boletín la PGJ confirmó la versión y aseguró que no tenía signos de violencia ni de haber sido engañada lo que sugiere que dejó el domicilio de sus padre por voluntad propia, versión que ha sido refutada por el padre de la menor.

Además de que en la escuela de la que el profesor impartía clases de Matemáticas, existen otros antecedentes sobre profesores que son calificados por sus alumnas como acosadores.