ENTREVISTA | POR EDGAR GONZÁLEZ

Anacarmen Torres Wong Levantadora de pesas

La destacada deportista es seleccionada estatal en levantamiento de pesas, campeona de Olimpiada Nacional 2012 y medallista en la Universiada Nacional 2013, toma el reto de llevar a México de nuevo a lo más alto del podio

“Me gustaría llegar a los Juegos Olímpicos de 2016”

Anacarmen Torres Wong, levantadora de pesas.
Las metas las tiene muy claras, llegar lo más lejos posible en todas las competencias en donde participe. (Foto: Gabriela Martínez)

Puebla

Con el peso del triunfo bajo sus hombros, la seleccionada estatal en levantamiento de pesas, Anacarmen Torres Wong, es a sus 18 años una de las varias candidatas que la disciplina tiene para llegar de nueva cuenta a la gloria de la halterofilia, tal como hace 14 años lo consiguió la capitalina Soraya Jiménez.
Nacida en Ciudad Obregón, Sonora, Anacarmen tuvo desde sus primeros años un roce constante con el deporte, ya que sus hermanos mayores siempre dedicaron sus esfuerzos a la práctica deportiva, lo que pronto a ella impulsó a buscar su propio sitio, pero aún sin saber cuál sería la especialidad a la que habría de emplearse a fondo.
“Desde los ocho o nueve años, yo veía que mis hermanos practicaban deporte, atletismo, pesas y así, entonces yo decía ‘ah, yo también quiero hacer deporte’, también veía que viajaban mucho, yo decía ‘también quiero viajar como ellos’, al principio me metí en atletismo pero no me fue tan bien, entonces mis hermanos me dijeron ‘cálale en pesas a ver cómo te va’, y sí me salieron muy bien las cosas”.
Tras tomar la decisión a los 12 años de abandonar las pistas para internarse en el gimnasio, de inmediato contó el respaldo de su familia, que pese a las dudas por su delgada figura, jamás se interpuso en sus planes por lo que los éxitos fueron llegando prácticamente de inmediato, reflejado en varias preseas.
“Mi mamá me decía ‘estás muy flaquita, te vas a romper’, mi mejor amiga me acompañaba a entrenar, lo hacíamos juntas, me decía ‘no importa, vamos a estar bien fuertes’, pero mi mamá y mi papá si me decían mucho ‘¿no quieres hacer otra cosa?, estás muy flaquita, no te vayas a romper o te vaya a pasar algo’, pero como mis hermanos igual lo practicaban como que se sentían un poco confiados porque ellos me cuidaban”, relata.
“Yo empecé en el 2008 con competencias y todo eso, como que no sabía bien qué significaba ganar una competencia, gané mis primeras medallas de oro y plata, sí me emocionaba, pero ya hasta el 2010 que gané mi primera Olimpiada (Nacional) fue algo que me emocionó demasiado y me gustó mucho ganar”.

De Sonora a Jalisco y finalmente Puebla

Sus habilidades con los “fierros” pronto llamaron la atención más allá de las autoridades sonorenses, que fueron superadas en un inicio por la invitación que a ella hizo el estado de Jalisco, favorecida por el respaldo de sus hermanos, donde representó los colores tapatíos con buenos resultados, para entonces abrir la puerta de su llegada a Puebla gracias a la Federación Mexicana de la especialidad que tuvo a bien ubicarla.
“Primero fue a Jalisco, no lo sentí tanto así de alejarme de mi familia porque iba con mis hermanos, duré sólo dos años, aquí a Puebla me vine a inicios del 2012, pero fue sola, únicamente con mi entrenador que es muy amigo de mi familia, pero sí fue más difícil, ya no estoy con mis hermanos, sólo es él, pero como aquí en Puebla desde que llegué todos los trabajadores de la administración, todos fueron muy buena onda y me trataron muy bien, así que no sufrí mucho”, recuerda.
“La Federación le dijo a mi entrenador que aquí en Puebla estaban iniciando el proyecto de pesas con el entrenador (Georgi) Koev, pero que querían a uno más, mi entrenador dijo que sí, pero que iría con sus atletas, el estado aceptó y así se dio mi llegada”.
Idea que desde el principio no rechazó, pues al tratarse de algo novedoso, su espíritu aventurero la hizo tomar la oportunidad como una experiencia más en su camino al éxito, donde como por arte de magia, los resultados se dieron a raudales, no sólo a nivel nacional, sino también en un rango internacional, aunque con ello también llegaron las lesiones, que por un momento frenaron su ascendente carrera.
“No dudé cuando me dijeron Puebla, no sé, era algo nuevo, no algo que le tuviera miedo, o algo así, sí quería vivir esa experiencia de estar en Puebla, ver qué tal nos iba entrenando aquí. Llegué en el 2012, fue como mi súper año, participé en muchos internacionales de mi categoría y de categorías más arriba de las mías, iba muy bien, el 2013 lo inicié súper bien, cuando me llaman para el Mundial ya tenía una semana lesionada de la rodilla, pero como tenía el compromiso de la Universiada (Nacional) y de la Olimpiada”.
Sin embargo, también reconoce, “le dije que no al Mundial para estar bien para las otras dos, competí en la Universiada, gané, pero me lesioné más, en la Olimpiada ya tenía mi operación programada, fui a ver a lo que saliera para cumplir el compromiso, no gané nada, pero fue más por la rodilla, porque la Olimpiada en sí se ganó con marcas muy por debajo de las que yo tenía en mis entrenamientos, pero por la rodilla no pude dar esas marcas”.
La palabra operación fue un duro impacto para la pesista, pues el temor a no quedar bien estuvo presente desde el primer instante, cuestión que con los debidos cuidados no trascendió y poco a poco, aún con ese miedo, fue recuperando sus facultades y está lista para volver por sus fueros en la próxima edición de la Olimpiada 2014.
“Cuando me dijeron que iba a ser necesario una operación, sí me asusté muchísimo, dije ‘ah poco sí es tan grave’, yo pensé que con hielo se quitaba, pero me dijeron que no, que había que operar, me asusté, pero mi entrenador me dijo que no me preocupara, que la operación sería rápida, que iba a haber una recuperación pronta, estaba tranquila, muy nerviosa, pero tenía la esperanza de que me iba a recuperar rápido, que iba a poder regresar y estar bien”.

Inicia el sueño olímpico de igualar a Soraya

Si bien aún es juvenil, sus metas son altas, lejanas, y una de ellas es conquistar el proceso olímpico, que incluye Juegos Centroamericanos, Panamericanos y las Olimpiadas, para lo que sabe deberá trabajar mucho, ya que la halterofilia ha dejado de producir talento de alto calibre y de ahí que la posibilidad de trascender esté totalmente abierta.
“Mi entrenador siempre habla de lo más grande, como todos, porque siempre quieren lo mejor, este año están los Centroamericanos (Veracruz), queremos entrar ahí en la selección para Centroamericanos, hay varios internacionales, queremos estar presentes, pero hay que iniciar bien las competencias y para eso estamos entrenando”.
Con el antecedente de Sidney 2000, donde México subió a lo más alto del podio por vez primera con una mujer con la fallecida Soraya Jiménez, la ilusión de emular la proeza está latente en la joven Anacarmen Torres, que incluso tuvo la fortuna de conocer a la acaecida atleta, de quien escuchó algunos consejos en una de sus visitas a Puebla, poco antes de toparse con la muerte.
“Yo de hecho me acuerdo cuando estaba chiquita, en el 2000, tenía como seis años, llegué a ver sus competencias en la televisión, cuando salía la campeona olímpica, igual mis hermanos hablaban mucho de su triunfo, la llegué a conocer, estuvo aquí en Puebla visitando a Koev, porque eran muy amigos, ya que fue su entrenador, sí es un ejemplo, no sólo para mí, sino para todas los pesistas, porque es la única medalla olímpica que se ha ganado en levantamiento. Cuando ella llegaba, me sentaba enseguida y escuchaba lo que platicaban, aunque una plática directa conmigo nunca la hubo”.
Torres Wong sabe que a la par de su desarrollo como deportista, tendrá que llegar el crecimiento a nivel mental, pues sus aptitudes y antecedentes la apuntan como una candidata a estrella, cuestión que toma con mucha calma al no considerarse aún entre las grandes, más aún cuando el consejo de sus mentores es algo que sabe debe atender para así lograr su cometido de figurar en el plano mundial.
“Sí me gustaría llegar a Juegos Olímpicos, mi entrenador dice que sí puedo, que nada más es un poco más de cerebro que me falta, pero que sí puedo, que tengo todo para hacerlo, yo confío que voy a poder. La Federación está apoyando mucho a nosotros los juveniles, a todos los sub 17, a los sub 20, tiene muchos planes para todos los juveniles, para Juegos Olímpicos de 2016, yo creo que está Carolina Valencia de Quintana Roo, es muy buena pesista, es a la que le apuestan, pero yo quiero ir, faltan varios años, todos los deportistas soñamos con Juegos Olímpicos, esperan estar a nivel de todos los que están en esa lucha y yo creo que puedo estar”.

Disciplina y dedicación, base del futuro

Madurez que desde ahora refleja con la disciplina y dedicación que ha impuesto en todo lo que hace, pues a pesar de que su edad presenta varios distractores propios de la juventud, eso no es algo que le llame la atención, a sabiendas de que eso en nada favorecería lo que ella persigue y de ahí que no desvíe su mirada hacia otro tipo de actividades.
“La verdad es que nunca he sido una persona fiestera, que salga mucho, aparte de que entrenamos mucho, muy duro, terminas cansada, el día que tienes de descanso, que es el domingo, lo usas como tal, de descanso, de estar relajada, yo en mi caso, de hacer tareas o de hacer los pendientes que tengo porque no da tiempo, no es como que se me antoje ir a una fiesta, o cosas así, no me llaman la atención, me dan mucha flojera, la verdad”.
Y es que el rol de deportista no es el único que Anacarmen desempeña en su diario quehacer, ya que también está presente su papel como estudiante de la Universidad Estatal de Sonora, la que a distancia la respalda y de ahí su compromiso de entregar también buenas cuentas en las aulas virtuales.
“Mi universidad la verdad también me apoya mucho, yo le echo ganas, la mayoría del tiempo (ríe), sí le echo muchas ganas, como mi universidad me apoya con las tareas virtuales y todo eso, no se me complica tanto porque puedo hacer el entrenamiento las dos o tres sesiones que toquen y el tiempo que me quede, dos o tres horas al día, lo aplico en las tareas”.
Consciente de que el físico de un deportista no es para siempre, ella toma ya sus previsiones, sin embargo su futuro no estará alejado de lo que sabe y conoce a la perfección, por lo que toma con calma este proceso, en espera de que llegado el día, sea quien aporte al crecimiento y desarrollo de su disciplina.
“En la universidad estoy estudiando Entrenamiento Deportivo, todo va como hacia el deporte, si termino mi carrera y todos los estudios, sí me quiero dedicar a ser entrenadora o algo así, pero ahora quiero competir, quiero ir a todos los Juegos, que son los Centroamericanos, Panamericanos, si me toca ir a Juegos Olímpicos, todos los internacionales, quisiera estar ahí. Me he puesto a pensar que esto tiene un límite, yo digo que más o menos hasta los veintiocho años, si es que aguanto, si me aguantan las rodillas, la espalda, yo pienso retirarme como a los veintiocho años”.
Por lo pronto, el camino es aún largo para la pesista sonorense de corazón poblano, que se ve a sí misma como una joven llena de sueños que intentará cumplir en su camino a la victoria, la que desde un inicio ha sabido cargar sobre sus hombros, por lo que el reto de superarse no le espanta, sino todo lo contrario, la fortalece y la impulsa a alcanzar la meta de ser la mejor en el mundo de las pesas.