ENTREVISTA | POR EDGAR GONZÁLEZ

Marielena Mozo Rosas Frontenista poblana

La seis veces ganadora del oro en Olimpiada Nacional del 2008 al 2013, seleccionada nacional y candidata a Campeonatos Mundiales y Juegos Centroamericanos y del Caribe en el 2014, asegura que su carrera va para largo

“Habrá frontenis para rato”

Marielena Mozo, frontenista poblana.
Marielena Mozo, frontenista poblana. (Foto: Andrés Lobato)

Puebla

El éxito llegó literalmente "de rebote" a la frontenista poblana, Marielena Mozo Rosas, que hoy como una de las cartas fuertes de México en la disciplina, mira con anhelo hacia el futuro donde se vislumbran campeonatos del mundo y Juegos Centroamericanos, que son hoy la cosecha de lo que tiempo atrás sembró, desde el momento en que se encontró con la raqueta y la bola.

Con apenas 19 años de edad, Marielena se inició en el deporte jugando futbol y baloncesto, sin embargo la afición de su padre y abuelo hacia el frontón, la fueron adentrando de a poco al mundo de las dos paredes, lo que pronto a ella atrapó y guío a convertirse en un referente a corta edad.

"Me gustaba jugar mucho futbol, básquetbol, jugaba yo eso, pero mi papá y mi abuelito lo practican, de ahí es donde empiezo a conocerlo, me empieza a gustar, yo empecé a jugar más o menos desde los seis años, pero ya que me empecé a meter ya de lleno fue como a los ocho años, es un deporte familiar. Empecé a venir a la Unidad Deportiva, me conoció el entrenador de la selección estatal para Olimpiada, me empezó a jalar, me dijo que le agradaría que participara, que siguiera jugando, aun cuando no conocía tanto, mi primer nacional fue a los trece años, pero cuando me llevaron a la primera Olimpiada fue a los catorce años".

El cambio de lo lúdico a la exigencia del alto rendimiento, fue algo que de inmediato asimiló e hizo propio, que con base en su entrega y dedicación, los triunfos llegaron prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, situación que a ella motivó a decidirse de lleno al frontenis en todas sus modalidades.

"En mi primera Olimpiada (Guanajuato, 2008) nadie me esperaba, los estados fuertes eran Jalisco y los del norte, Puebla era bueno, pero no tanto como las otras entidades, yo llegué en la modalidad de trinquete, cancha que no tenemos en el estado y se ganó el oro, fue algo muy inesperado, ahí fue cuando me empecé yo a meter más, venía la siguiente Olimpiada, me seguí preparando, pero lo que también me motivó mucho fue el que me pagaran por hacer lo que me gusta, eso motiva mucho, también el cariño de las personas que te apoyan, que te dicen que sigas entrenando para llegar a un Mundial, y como fue, hasta ahora se me viene haciendo a mis diecinueve años, mis dos primeros Mundiales, un primer Mundial Juvenil y la Copa del Mundo".

Regalo dorado de XV años

Sin embargo, el debut en la magna justa del país, tuvo para ella un sabor más que especial, pues fue justo en plena competencia, cuando la vida le permitió celebrar sus quince primaveras con la obtención de la triple presea áurea, lo que para ella, independientemente de la fiesta que anhelaba como toda chica de su edad, le dio un brillo y un recuerdo único, por encima de lo que muchas siquiera habían imaginado.

"En la Olimpiada del 2008 yo cumplí los quince años, hubo fiesta. Allá celebré, me compraron pastel, me llevaron a la playa, ya llegando a Puebla pasó lo mismo, fue muy agradable, el sentir el apoyo de tu familia, del estado y así terminó esa primera Olimpiada. La tercera medalla de oro fue mi primer regalo, celebrado con delegados, entrenadores, los compañeros de la selección, quería yo fiesta de quince años, se pospuso por la competencia, pero ya regresando se hizo un mes después, disfruté mi fiesta".

El ritual del vals, los invitados, el vestido, fueron meros complementos que adornaron su triple corona, la que sin duda alguna la hizo sentir en ese momento como una auténtica reina, pero siempre con la conciencia de que para lograr más, había que entregarse y trabajar al máximo, lo que también aplicó a su labor en las aulas, donde dio lo mejor de sí para no dejar de lado la preparación académica que requiere todo buen deportista.

"Me siguió motivando, porque sentí el apoyo de muchas personas, pero principalmente de mi familia. Fue algo complicado porque debía estar en las dos cosas, en la mañana iba a la escuela, salía a las dos, iba a comer, me iba a entrenar hasta que obscurecía, pero el fin se semana me la pasaba entrenando, pero en ese momento se podían hacer las cosas".

No obstante, con el transcurrir de los meses y años, la demanda del deporte se incrementó, tanto que llegó a rebasar el tiempo que ella repartía en sus actividades de mayor prioridad, razón por la que llegado el momento, en que la oportunidad de cumplir su mayor sueño se presentó, tomó una dura decisión, la de abandonar momentáneamente las aulas para enfocarse al cien al frontón.

"El año pasado como fueron mis primeros Mundiales (2013), me llamaron para concentrarme en Guadalajara donde estuve dos meses, dejé de estudiar, todavía no retomo los estudios, este año empiezo con competencias otra vez internacionales, como el Mundial es en México, se supone que nos concentrarían un poco más de tiempo, más o menos tres meses, o al menos uno o dos meses, no he retomado los estudios, pero sí estoy consciente de que es algo muy importante".

Tan lejos y tan cerca de casa

Otro de los grandes sacrificios que su carrera como atleta demanda, son las constantes salidas a entrenamientos fuera de Puebla, sus concentraciones y viajes para encarar competencias, situación que incluso la llevó a abandonar su casa para mudar su residencia al Centro de Alto Rendimiento "Mario Vázquez Raña", lo que al final de cuentas ella ha ponderado, pero sin alejarse del todo de sus seres queridos.

"Hasta la fecha no me gusta salir tanto tiempo, el año pasado que me tocó irme a concentración dos meses a Guadalajara ya estaba que me quería regresar, sí es difícil, pero yo soy de aquí de Puebla e igual estoy en contacto, veo a mi familia el fin de semana, ya no estoy tanto tiempo como antes, pero me gusta, ellos lo entienden, ahí se siente el apoyo. Que se tiene que estar saliendo, porque si no sales te estancas por el fogueo, pero la instalación de trinquete esa sí no la tenemos en Puebla, tengo que estar lejos para no perder la noción de la cancha".

Por fortuna, el corte del cordón umbilical no fue tan drástico para Mozo Rosas, pues si bien desde sus inicios debió viajar, la aventura comenzó a lado de su hermana menor, Karen, la que por momentos fue su cómplice y en quien encontró consuelo para no sentirse sola, superando así instantes de apremio y soledad.

"Fue en mi primer nacional, antes de la Olimpiada, en Durango, fue mi primer Infantil-Juvenil, de hecho salí con mi hermana, también juega, por cuestiones económicas íbamos a cancelar pero surgió el apoyo y nos fuimos, fue la primera vez que salimos, no sentí tan feo porque estaba emocionada de competir, era otra cosa. Nosotras vivimos con mi papá, él siempre nos dice que nos cuidemos y que le echemos ganas".

A pesar de su buen ejemplo, Marielena no logró contagiar su gusto por la raqueta y la paleta a su pequeña hermana, que si bien sigue compitiendo a un alto nivel, no ha dedicado su vida por completo con la misma pasión, lo que no ha sido impedimento para darle un buen consejo y enseñarle los trucos en su técnica de juego.

"Es más chica que yo, tiene 17 años, empezamos casi igual, pero a mí me gusto más, yo me metí más que ella, a ella le gusta pero no a la misma intensidad que a mí. Luego de mi primera Olimpiada, a ella le tocó entrar después, pero no le gusta tanto, sí le gusta, no igual, a ella le toca competir este año en Olimpiada Nacional, a ver cómo le va, pero no se ha metido tanto como yo. Ella dice que me toma como un ejemplo a seguir en el deporte, porque le gusta, porque hacemos lo mismo, lo que sí le digo es que se ponga a entrenar, porque a nivel nacional es una competencia importante, que debe tomarle la debida importancia, a mí no me toca ir como entrenadora, todavía no llegó a eso, sólo estoy como atleta, pero sí he entrenado con ella, a darle consejos, tips en la cancha, de cómo pararse, cómo sentirse en la cancha, ahí más o menos, ahí va".

Trascender en el plano internacional

Ya acostumbrada a mantener una relación a distancia con los suyos, la oportunidad de trascender más allá del país se presentó para Marielena, que vivió intensamente la experiencia de contender con las mejores del orbe en los pasados Mundiales, donde aprendió nuevas cosas, pero también supo lo que era no ganar el oro, que lejos de verlo como una derrota, la motivó a regresar con mayor fuerza este 2014, con la intención de demostrar que tiene madera de campeona.

"Fue totalmente diferente, la competencia, las personas, sales fuera del país, conoces otras instalaciones, otro tipo de canchas, otro ambiente totalmente diferente, otro tipo de presión, fue más intenso el entrenamiento, nos llevaron a concentrar a Guadalajara casi dos meses, mi Mundial Juvenil fue de trinquete, yo jugué como titular esos partidos, contra Uruguay, contra Argentina, que era el país favorito porque iba competí por el oro, precisamente me llevé la medalla de oro, no estuvo tan mal para ser mi primer Mundial, fue una experiencia muy padre, que te sirve para ir conociendo. Acostumbrada a estar ganando, fue otro tipo de nivel, me sirvió mucho, en este Mundial me toca competir contra las mismas, por lo que voy a seguir entrenando, sé que están fuertes, tengo que entrenar un poco más".

Al tratarse de un deporte de conjunto, en el que debe hacer pareja con otras jugadoras, ha debido aprender también a jugar en equipo, a entender que la victoria, pero también la derrota se comparte, donde su mayor virtud, es pronto acoplarse a sus coequiperas, pues a excepción de Olimpiada en la que sus seis oros en su carrera fueron siempre con la misma jugadora, en selección nacional ha debido sortear de todo, lo que incrementa el reto, pero a la vez el mérito de todo lo obtenido.

"En lo personal trato de conseguir una compañera similar, tanto en la forma de ser en la cancha, como en el estilo de juego, a mí no me gusta gritar, a otras sí, son muy explosivas, hay momentos en los que sí lo debes hacer, pero no me gusta tanto, trato de que seamos similares, es complicado porque no he tenido una compañera fija, la única que ha sido fija fue en Olimpiada Nacional, los seis años jugué con la misma niña, pero ahora que son competencias para rankearme he estado compitiendo con diferentes chicas de otros estados, pero ya es otro nivel, aunque no quieras te tienes que acoplar".

Aun cuando el frontón es un deporte que permite la longevidad de los atletas que lo practican, ella sabe que como todo ciclo, habrá de llegar un fin, razón por la que uno de sus objetivos, una vez retomados sus estudios, es graduarse en la licenciatura de Cultura Física, ya que su intención es compartir sus conocimientos como entrenadora en la materia, para así trabajar con los niños que es algo que ella así se lo ha planteado.

"Siguen Mundiales, Centroamericanos y todo, no sé, después, ya con el tiempo terminar una carrera, me gustaría estudiar Cultura Física, ya en algún momento ser entrenadora, pero en el frontón todavía voy para largo, las campeonas mundiales tienen treinta y seis años, la más grande que todavía llega a competir a nivel internacional tiene cuarenta y dos años, si todo sigue bien si no hay una lesión que ya no me permita seguir compitiendo, terminar mis estudios, hacer una carrera, enseñar lo que yo sé, ser entrenadora, también me gustaría mucho eso, pero entrenar a niños pequeños, si no, no", finalizó. m