“Al ser campeona, me di cuenta que el esfuerzo valía la pena”

"Tienes que sacrificar muchas cosas, es cuando uno tiene que decidir la prioridad, a mi me llegó un momento en que tuve definir entre lo familiar y lo deportivo, siempre me fui por la parte ...

Puebla

A poco más de un año de cumplir la mayoría de edad, la tenismesista poblana, María Espinosa Roldán, ha alcanzado ya las altas esferas dentro del deporte nacional e internacional en una actividad que para ella llegó de manera repentina, pero que como se dice, parecía ya estar destinada a ella y de ahí los éxitos cosechados a raudales.

Nacida un 21 de abril de 1997, María inició su andar dentro del deporte en disciplinas totalmente ajenas a la que hoy en día practica, lo que a ella sirvió para forjarse un carácter férreo e imbatible, que más allá de las mesas donde practica el afamado "ping pong", lo ha sabido poner en marcha en su vida cotidiana.

"Antes de dedicarme a entrenar tenis de mesa, yo estuve en varios deportes, mi mamá desde que era niña me metía a muchas actividades, estaba en patinaje artístico sobre hielo, en natación, me gustaba mucho la equitación, los caballos, pero mi mamá (María Eugenia Espinosa) me decía que no era un deporte accesible, me dijo que sólo lo hiciera de hobbie, así que me dediqué a nadar, a hacer ejercicio, me gustaba correr, estaba en muchas cosas, en clases de piano y de francés".

Sin embargo, luego de probar distintas actividades, la afición de su tío, Antonio Espinosa Roldán, por el tenis de mesa, la llevó a pronto meterse de lleno en el mundo de las raquetas y las pelotas, lo que de inmediato dominó para integrarse al equipo estatal, donde los resultados se dieron y de ahí la decisión de continuar.

"Yo empecé a principios del 2008 por mi tío, ya que él lo hacía como un hobbie, justo cuando él me metió a este deporte, el gobierno de Mario Marín había contratado a un entrenador coreano, coincidió que fue al mismo tiempo que yo entré, al principio no me gustaba para nada, pero ese entrenador fue el que me empezó a llevar a competencias, a la selección estatal, luego fui a mi primera Olimpiada Nacional, fue donde que me gustó mucho, seguí yendo a nacionales, a torneos amistosos, fue cuando le agarré más el gusto a este deporte, me quedé ya en definitivo".

Una vez tomado el gusto, tras vivir en carne propia la adrenalina que una competencia puede llegar a desatar en un deportista, del momento justo donde un punto puede ser la diferencia entre el oro y la plata, tomó la determinación de exigirse y entrenarse al máximo para no sólo aparecer, sino protagonizar las justas, mentalidad que rápidamente la hizo llegar incluso a selección nacional.

"Yo empecé a darme cuenta que era buena en este deporte, antes de mi primera competencia entrené cerca de ocho meses, mi primera competencia fue una de novatos, llegué a la final y la gané, fue cuando entendí las competencias, la presión, cuando te das cuenta de que lo que entrenas da frutos, es cuando te da esa satisfacción aunque seas una niña chiquita, ahí fue cuando me decidí a seguir avanzando, ya no quiero seguir siendo novato, así que pronto subí de torneos y nivel".

TRABAJO RECOMPENSADO

Tras la experiencia de la Olimpiada Nacional 2008 a sus once años, en la que incluso se fue con las manos vacías, su deseo de verse encumbrada en el podio la llevó a mejorar sus técnicas y dotes en el tenis de mesa, trabajo que vendría a darle su primera gran satisfacción, cuando dos años después, en el 2010, obtuvo el oro en la magna justa del país.

"Terminando la Olimpiada Nacional 2008 fue cuando me puse mucho más las pilas porque me di cuenta de lo que era el torneo, conocí a mis contrincantes, a mis rivales, me metí más en el rollo del deporte, lejos de caerme, tuve la derrota, pero como fue la primera, le eché más ganas, entrené más fuerte y así llegó mi primer triunfo importante en 2010, porque si bien en el 2009 llegué al medallero individual al quedar en el tercer lugar en Olimpiada Nacional y también fui bronce en el Centroamericano Pre Infantil de Panamá, eso no se comparó a lo que logré en el 2010 cuando quedé campeona nacional, donde también fui a Centroamericano del 2011 donde fui sub campeona".

Logros que supo replicar en 2012 en ambas contiendas, lo que fue su consolidación en selección menor, experiencia que para ella fue algo novedoso y especial, que incrementó sus anhelos y esperanzas de ir siempre más allá, donde la ilusión de colgarse el oro es una constante en su mente.

"Cuando llegué a ser campeona nacional, entré a la selección mexicana y eso me abrió las puertas a torneos internacionales, a centroamericanos, al obtener buenos resultados ahí, me abrió las puertas a panamericanos, a mundiales, a circuitos abiertos, pero la clave fue llegar a selección nacional, en estas competencias era un ambiente muy padre, me di cuenta que el esfuerzo valía la pena, que me dejaba algo bueno en mi vida personal, así que quise avanzar más, a saber qué va a pasar en el futuro, me puse metas a corto y largo plazo, lo que mantiene en pie, en mente, es ese objetivo, la meta, lo que me motiva, conforme pasan las competencias y más resultados positivos o negativos, me dan más ganas de seguir".

MERCEDES MADRID, AMISTAD Y EJEMPLO

Al igual que muchos grandes atletas, todo requiere de un sacrificio, que a ella ha servido para darse cuenta de quiénes son en realidad las personas que en verdad se preocupan por su bienestar y su desarrollo, situación de la que no se arrepiente sino todo lo contrario, pues ha sabido disfrutar al tope todo lo que la vida le ha puesto enfrente.

"Es una parte muy difícil pues tienes que sacrificar muchas cosas, es cuando uno tiene que decidir la prioridad, a mi me llegó un momento en que tuve que decidir entre lo familiar y lo deportivo, siempre me fui por la parte deportiva ya que mi familia siempre me apoyó, mis amigas siempre me impulsaban, dejé de ir a fiestas, a cumpleaños, reuniones, perdí algunas amistades, pero dije que esas no eran las buenas porque no me apoyaron, es cuando me di cuenta quién en realidad iba a estar para mí en las cosas importantes, siempre entrenar, duele decir no puedo porque tengo que entrenar, pero estando en el entrenamiento yo disfruto más que esa reunión, que esa salida, esa fiesta, porque las emociones con las amigas no te las quita nadie, pero no te deja nada bueno en el futuro, porque es en el momento, en cambio entrenando es algo que va a seguir trascendiendo".

No obstante, el tenis de mesa a ella ha dado también amistades entrañables, incluso con grandes exponentes de dicho deporte como lo es el caso de la campeona, Mercedes Madrid Mantilla, quien hasta hace poco fue su pareja de juego en Olimpiada Nacional, pues tras la decisión de su coequipera de emigrar a Nuevo León para seguir sus estudios, esa dupla deberá tomarse una pausa.

"Mercy siempre ha sido mi doble, en los torneos de Primera Fuerza está en mi equipo y es mi pareja, siempre nos ha ido muy bien, nos ponemos de acuerdo siempre, la mentalidad es algo que me cuesta mucho a mí, ella siempre me ha apoyado en cuanto a la actitud en los torneos, porque llega un momento en el que vas perdiendo y te das por vencido, ella me ha levantado de esos -ya no quiero, ya me quiero ir, ya no quiero jugar-, ella ha estado ayudándome en eso, lo que le aprendido a ella es la mentalidad positiva que tiene".

Aún cuando sabe que extrañará las largas charlas, las prácticas y sobre todo el jugar a la par con Mercedes Madrid, María sabe que la decisión tomada por su compañera de emplear su talento en el tenis de mesa para cumplir sus sueños profesionales, es algo más que positivo, de ahí que le desea la mejor de las suertes, en espera de pronto reencontrarse de nuevo.

"Yo creo que fue una decisión muy buena que ella tomó, como ella tiene su vida allá, con relación al equipo poblano sí es una gran pérdida, algo que se va a notar, porque entre ella, Dalia Juárez, Stephany Sánchez y yo conformábamos un muy buen equipo, ella nos ayudó muchas veces, entre nosotras nos ayudábamos, pero digo que le vaya bien, que tenga mucho éxito en eso y que fue una decisión muy buena para ella".

NADA, NI NADIE LA DETIENE

En su proceso, que tiene como meta final llegar a unos Juegos Olímpicos, pasando por Panamericanos y Centroamericanos, recientemente vino un duro revés que a ella dejó fuera de la posibilidad de estar en la fiesta que Veracruz albergará a finales del presente año, que si bien dejó profunda huella en su haber, la joven raqueta sabe que el camino es largo y que resta mucho por recorrer.

"Mi meta sí era llegar a Centroamericanos, pero los procesos selectivos ya pasaron y desafortunadamente no quedé, hubo muchos problemas en la selección aquí en Puebla porque no tenemos entrenador, tuvimos a un chino que venía del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), pero sólo estuvo cuatro meses y se fue en diciembre, fue entonces cuando se dio el selectivo para la selección mayor, me quedé en la segunda etapa, en las dieciséis primeras, no pude seguir al otro proceso que fue en Yucatán en febrero, fue una etapa muy dura para mí, me desanimé mucho, creí que ya lo iba a dejar porque no hay entrenador, dejé de entrenar hasta febrero, iba a regresar pero me dio bronquitis, decaí y estuve hospitalizada y recién me incorporé".

Pese a la enfermedad y a verse postrada en una cama, María no se rindió, pues ha aprendido a vivir con sus padecimientos para superarlos una y otra vez, lo que lejos de minar su rendimiento, la fortalece y la hace encarar cada reto con ahínco, mostrando que la palabra debilidad no existe en su vocabulario.

"Desde que yo era pequeña yo tenía problemas de bronquitis, estuve a punto de tener asma, cada año me enfermo de gripe, pero este año me dio muy fuerte tos, temperatura, gripe, infección en la garganta, en los ojos, se me pasó a bronquitis, algo más fuerte, como tengo el problema desde pequeña, estuve mal dos semanas, me tuvieron que hospitalizar unos días, con oxígeno, es algo que aterra, me da miedo, porque se pudo pasar a una pulmonía, neumonía, algo que ya deja huella, a largo plazo ya no tienes el mismo aguante, la misma resistencia, problemas que vienen de adulto, fue algo difícil, desesperante, pero cuando salí de la enfermedad, lo primero que hice fue entrenar en la mesa, el deporte me ayudó mucho a reponerme".

Es tal la vitalidad de la seleccionada nacional, que ahora, metida de lleno también en sus estudios de preparatoria en la Ibero, se ha dado el lujo de adentrarse en una nueva disciplina, totalmente ajena a lo que practica, pero en la que también ha puesto a prueba su determinación y mentalidad, como lo es el taekwondo.

"En primer semestre no había otros deportes, sólo educación física en general, pero en tercer semestre metieron otras disciplinas, pero no quise futbol, ni básquetbol o voleibol, lo típico, me metí a tae kwon do, pero resulta que mi profesor es Gerardo González, que ha sido integrante de la Asociación Poblana, en sus épocas de atleta estuvo en selección nacional, en Corea y varios sitios, por eso nos identificamos, me empezó a gustar mucho, fue cuando me quedé sin entrenador, le tomé el gusto, pero mis entrenadores de tenis de mesa, me recomendaron que lo hiciera sólo de hobbie, que no cambiara el tenis de mesa, pues no puedo tener el mismo status, así que sigo entrenando tae kwon do, lo relaciono mucho mentalmente, a las emociones con el tenis de mesa, aunque también lo aprovecho en el renglón físico, porque me ayuda mucho".

Por lo pronto, la joven de tan sólo dieciséis años, tiene en mente muchos planes, como el pronto decidirse por una carrera universitaria y llegar lejos en el deporte, de ahí que sus suplicas a las autoridades atléticas en la entidad están en pronto contar con un entrenador, para no perder todo lo que ella y sus demás compañeros han ganado, al considerar que no sería justo echar por la borda el esfuerzo realizado.