Moteles: entre la pasión y el crimen

Estos sitios diseñados ex profeso para recibir a quienes buscan intimidad al máximo no solo han albergado pasión. También han albergado crimen.
Uno de los elementos que hacen exitosos los moteles son la garantía de privacidad.
Uno de los elementos que hacen exitosos los moteles son la garantía de privacidad. (Sergio Cervantes)

Puebla

Este miércoles, como los 14 de febrero desde muchos años, muchos lugares serán los frecuentados por los poblanos, restaurantes, salas de cine y parques pero especialmente uno atrae la atención de los amantes: el motel. Los empresarios del ramo verán un incremento del 30 por ciento en la ocupación de sus cuartos con y sin jacuzzi, con y sin tubo, con y sin “columpio del placer”.

Estos cuartos diseñados ex profeso para recibir a quienes buscan intimidad al máximo no solo han albergado pasión. También han albergado crimen. El de Mara Castilla, quizá es el caso más sonado en los últimos meses, pero varios crímenes similares han ocurrido en la capital poblana.

Un caso: En el 2008 una adolescente de 14 años fue estrangulada hasta la muerte en el Hotel Santander cercano a la CAPU. El implicado: un abogado famoso en revistas de sociales locales quien la había contactado por internet.

Albergando pasión

Manuel Domínguez Gabían es presidente de la Asociación Poblana de Hoteles y Moteles y lleva más de 30 años operando y administrando moteles poblanos y asegura, en entrevista con Milenio Puebla, que la mala situación económica se refleja en su ocupación de cuartos para esta fecha, pues con suerte alcanzan el 80 por ciento.

Aun así representa un ingreso extraordinario para los empresarios del ramo pues el incremento del ocupación cercano al 30 por ciento se registra desde el 13 hasta el 15 de febrero. Explica que la mayoría de los cuartos promedio, tiene un costo de 270 pesos, aquellos que sólo cuentan con los servicios básicos mientras que aquellos que cuentan con jacuzzi oscilaran entre los 550 y 650 pesos, dependiendo la calidad del motel.

Asegura que han ido en desuso algunas artefactos que hace algunos años eran artículos consentidos de los visitantes de los moteles tales como el tubo para bailar o el columpio del placer que es un arnes sostenido al techo mediante una liga diseñado especialmente para que las parejas puedan tener sexo suspendidos en el aire.

Ahora, la petición más frecuente de los clientes es el sillón de posiciones, prosigue, que es un mueble parecido al diván pero de menores dimensiones y con una forma ondulada ascendente que permite intentar diferentes posiciones sexuales pero sobre todo han cobrado éxito los llamados juguetes sexuales por lo que la mayoría de los moteles cuentan con un catálogo para ofrecerlo a sus clientes.

Hay dildos, geles retardantes de eyaculación, lubricantes para uso vaginales o anal, dispositivos vibradores con reguladores de velocidad, “bolas chinas” e incluso algunos ofrecen artículos de piel o sintéticos que permiten inmovilizar –o al menos simulan hacerlo- las extremidades de una persona o bien para colocarlas en el cuello.

Domínguez Gabían afirma que en sus 30 años de experiencia ha visto derrumbarse poco a poco el tabú de ingresar a un motel. “Antes, quizá no lo puedan creer, pero las mujeres entraban en el asiento trasero del auto cubiertas con una cobija al motel; ahora son ellas las que se bajan y le pagan el costo del cuarto a los empleados o vemos a las parejas entrar y saliendo caminando, como lo que es, algo normal”.

Sin embargo, reconoce que persiste, aunque disminuido, en cierta forma un estigma que es el de que los moteles son reflejo de infidelidad: “la verdad es que la mayoría de nuestros clientes son parejas formales y algunos que viven en viviendas de 60 metros cuadrados y vienen a encontrar aquí un espacio para expresar su amor y sus necesidades”.

Sostiene que uno de los elementos que hacen exitosos los moteles son la garantía de privacidad y la seguridad que ofrecen. Han instalado cámaras de seguridad en entradas y salidas, y llevan un control estricto de los vehículos y las horas en que entran y salen, además de que bajo ninguna circunstancia se permite que un tercero ingrese al cuarto luego de que la pareja ha cerrado el cuarto o bajado la cortina metálica.
Sin embargo, reconoce que el asesinato de Mara Fernanda Castilla ocurrido en el Motel del Sur en septiembre del año pasado tuvo un efecto negativo en la vista de clientes a los moteles pero sostiene que gracias a las seguridad que los moteles ofrecen fue posible capturar al que es señalado como presunto asesino.

Crimen a puerta cerrada

A finales de enero, el titular de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos de Alto Impacto (Fisdai), Fernando Rosales Solís, dio a conocer la liberación de una mujer que permaneció caso 15 días secuestrada. La mantuvieron cautiva en un motel de la carretera federal Amozoc-Oriental, ahí capturaron a algunos de los delincuentes también.

No fue la primera vez. En febrero de 2014, fueron capturados cinco personas, incluida una mujer que ordenó el secuestro de quien fuera su novio y lo mantuvieron cautivo en un par de moteles también por cerca de 15 días. Años atrás, agentes de la entonces Procuraduría General de Justicia encontraron a una mujer que había sido víctima de un secuestro exprés en un motel del boulevard Municipio Libre.

Pero no sólo para el secuestro, también los cuartos de moteles han sido utilizados para asesinar. Hacia finales del 2008 fue detenido el abogado José Luis Moreno García, quien incluso llegó a aparecer en algunas revistas locales, acusado del delito de asesinar a una niña de 14 años dentro de un motel ubicado a unos metros de la CAPU.

La niña era de Ecatepec, Estado de México y en aquel entonces su madre declaró a los medios de información que vino a Puebla atraída por un hombre que había conocido por el Messenger, una plataforma de conversación por computadora hoy en total desuso pero sumamente popular en la década pasada. La averiguación previa indicó que la niña murió asfixiada y previamente había sido golpeada.

Ningún crimen dentro de un motel había cobrado tanta relevancia hasta septiembre del año pasado cuando se conoció que Mara Fernanda Castilla había sido asesinada por el chofer de Cabify que se suponía debía llevarla a su casa. Tras cometer el crimen, el hombre acusado por la Fiscalía General de Justicia, se llevó su cuerpo y lo abandonó en un paraje solitario al oriente de la ciudad.

El rostro del chofer fue grabado por las cámaras de seguridad, esa será una de las pruebas que aporte la Fiscalía General de Justicia cuando inicie, en próximas fechas, el juicio contra el implicado.

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En Puebla hay, en la asociación que preside Domínguez Gabían, cerca de 200 moteles registrados. Afirma que si bien hay algunos de alta categoría y con instalaciones mejores a las muchos hoteles de Puebla y otros que con un servicio de menor categoría, ofrecen precios más accesibles pero todo se ocupan de tener limpieza, buena atención y ofrecen seguridad a sus clientes.

Sin embargo, reconoce que la situación de inseguridad que se vive en la ciudad ha llevado a tener bajas de hasta el 20 por ciento durante las noches. “La gente ya no sale por las noches, hay mucha delincuencia”.


ARP