Exponen ofrenda de origen otomí en Centro de Convenciones de Tlaxcala

Los altares forman parte de esta bonita fiesta que nos recuerda año con año las más bellas y representativas tradiciones que se preservan de generación en generación
EN EL CENTRO DE CONVENCIONES DE “TLAXCALA, LA FERIA 2013” SE EXPONEN DIVERSAS OFRENDAS REPRESENTATIVAS DE LA TRADICIÓN DE DÍA DE MUERTOS.
EN EL CENTRO DE CONVENCIONES DE “TLAXCALA, LA FERIA 2013” SE EXPONEN DIVERSAS OFRENDAS REPRESENTATIVAS DE LA TRADICIÓN DE DÍA DE MUERTOS. (Especial)

Tlaxcala

Como una de las más grandes tradiciones que conservan los habitantes de San Juan Ixtenco, comunidad otomí ubicada en el oriente del estado, el Fideicomiso Fondo Casa de las Artesanías de Tlaxcala (Ffcat) muestra en “Tlaxcala, la Feria 2013” una ofrenda dedicada a San Rafael y Tobías.

Las ofrendas forman parte de esta bonita fiesta que nos recuerda año con año las más bellas y representativas tradiciones que se preservan de generación en generación en las diversas comunidades de la entidad para celebrar el Día de Muertos.

En el Centro de Convenciones se muestran las ofrendas con los elementos más comunes como son los tres niveles que representan el cielo, la tierra y el inframundo.

Los habitantes de esta población otomí han mantenido casi intactas sus tradiciones milenarias, es por ello que en esta 51 edición de la fiesta más importante del estado, el Ffcat muestra a los miles de visitantes el origen y legado cultural que posee Tlaxcala, a través de las ofrendas.

Entre los elementos que no pueden faltar están los de carácter divino como la cruz o alguna imagen religiosa para purificar el espíritu, como en este caso lo es la obra pictórica de San Rafael y Tobías, para lo cual se empleó una obra del pintor tlaxcalteca Armando Ahuatzi.

La tradición marca que el día más importante es el primero de noviembre, momento en el que la casa donde se pone la ofrenda recibe a las ánimas de los seres queridos muertos, y para quienes se prepara un suculento banquete con alimentos típicos de la región, tales como tamales de haba, mole con guajolote, miel, pan, dulce de calabaza, tortillas, pulque, y fruta de temporada.

Asimismo, por cada difunto se enciende una vela, ya que se cree que la luz de las velas iluminará el camino de los difuntos hasta su hogar; del mismo modo se prende el incienso y se riegan flores desde la entrada de la casa hasta la ofrenda para que estos aromas guíen al difunto hasta la mesa que ya está servida.

Al otro día los familiares acuden al panteón –algunos desde la madrugada- a limpiar las tumbas, adornarlas y encender una vela que ilumine el camino de los difuntos en su regreso al más allá. Por la tarde los familiares regresan a sus casas para compartir entre las personas allegadas los alimentos que se pusieron en la ofrenda.