Bosque Eterno, la muerte que da vida

Lejos del cementerio tradicional y del ambiente fúnebre, honra la vida y memoria de quienes partieron con espacios verdes que sirven de bálsamo en el momento de las despedidas

Puebla

Al pie de un árbol, en un cuerpo de agua o en medio de un bosque es posible encontrar el descanso eterno. Una superficie de 10 hectáreas de encinos, flores aves y mariposas sirve de entorno al Parque Funerario Ecológico, el primer espacio en su tipo a nivel Latinoamérica donde reposan los restos de seres que al morir contribuyen a la renovación de la naturaleza.

Lejos del cementerio tradicional y del ambiente fúnebre, el Bosque Eterno honra la vida y memoria de quienes partieron con espacios verdes que sirven de bálsamo en el momento de las despedidas.

Abierto hace poco más de un año, este lugar ubicado en el municipio de Amozoc, a unos 15 minutos de la capital poblana, se convirtió en una alternativa para aquellos que buscan volver una y otra vez, explica su directora Valeria Gómez.

Senderos de piedra formados con agua y arcilla conducen al centro de la reserva donde los árboles, la fauna y pájaros dan muestra de vida.

Las sombras de los árboles cobijan lotes ecológicos donde los deudos pueden enterrar a un ser querido en un ataúd de manera tradicional, sin que provoque algún impacto ambiental, ya que las fosas se diseñan con piedras de cantera y partes de bambú.

[u]Conciencia sustentable[/u]

Otra de las alternativas que aportan a la preservación del parque son las urnas biodegradables, elaboradas de tierra comprimida donde se colocan las cenizas y pueden depositarse en medio del bosque entre árboles e incluso al pie de uno, cuyo costo promedio es de 4 mil 800 pesos.

Las urnas tardan de seis a nueve meses en integrarse a la tierra.

Las cenizas de una persona también pueden depositarse en urnas a base de arena de río, las cuales se lanzan a un estanque de agua, requieren de una hora para desintegrase.

El nombre de la persona queda plasmado en la “piedra memorial” una base de mármol que refiere el año de nacimiento y muerte.

El recuerdo de un ser querido también puede preservarse en una flor esparciendo sus cenizas previamente mezcladas con semillas en una parte del bosque.

“El mantenimiento está enfocado al equilibrio del bosque y no plantar algo que no es parte del bosque, nada de pintura, todo va acorde a una sensación de paz y armonía con el ambiente”.

Al centro del bosque se encuentra un mausoleo de nichos elaborado en cantera  y mármol extraído de Tecali de Herrera, rodeado de un cuerpo de agua donde los deudos pueden colocar las cenizas.

El costo por estos servicios es hasta un 30 por ciento más bajo que en una funeraria o cementerio común.

[u]Espacio de reflexión y paz[/u]

“En otros panteones es muy bajo el número de visitas, la gente no regresa a los panteones, la gente prefiere recordar a sus seres queridos porque el panteón les parece un lugar triste y aquí buscamos fomentar las visitas, un lugar de introspección, que regreses y platiques con el ser querido que perdiste”.

Para consolidar este proyecto se requirió de seis años, entre permisos ante las autoridades ambientales y la integración de un fideicomiso que garantiza perpetuidad a este espacio ecológico que es único en México.

“Al enterrar o esparcir las cenizas ayudas al bosque a fortalecerse es el proceso natural, aquí el bosque hoy en día está vivo, los restos tienen toda una serie de complementos que fortalecen al bosque a las plantas y árboles. Es un lugar que te ayuda a despedirte en paz y que alienta a los familiares a regresar y encontrar un momento de introspección”.

En Canadá, Estados Unidos, Alemania, Sudáfrica e Inglaterra existen conceptos similares que reducen el impacto ecológico y mejorar la calidad del entorno y evitan problemas de basura, drenaje y desperdicio de agua.

“Ojalá se pudieran abrir más espacios no son muy comunes aquí, pero la gente lo ha aceptado, no detiene en nada la costumbre de honrar a los seres que se fueron, igual se puede traer flores que aportan a la naturaleza”.