Su vida alcanza para varias obras teatrales.
México • No hay duda de que la mayoría de las ocasiones la realidad supera a la ficción (aunque no pocas la ficción sabe leer el futuro). Durante años los mexicanos hemos sabido de las debilidades de la maestra Elba Esther Gordillo, así como de sus mil escándalos jamás investigados, como cuando regalaba camionetas Hummer como si fuesen paletitas. Puros secretos a gritos nunca indagados, nunca perseguidos. Con capacidad para poner diputados y servidores públicos en puestos clave (incluso el Conaculta en la gestión pasada) a los que les cobraba derecho de piso, cuota, mochada o como se le quiera llamar, Elba ha sido muy conocida por cerrar tiendas al público para ser atendida en exclusividad o por ordenar su apertura a la una de la mañana para lo mismo. Hechos de su vida y familia han sido silenciados (supongo que a fuerza de comprar periodistas), como el de la sospechosa muerte de uno de sus nietos en un elevador de su casa en las Lomas o del secuestro de otro. Material inevitable para la creación en el teatro o el cine: traiciones, asesinatos, complots, desfalco, corrupción… De hecho, alcanza para no una sino muchas obras teatrales sin igual.
De manera inteligente y lúdica, el dramaturgo Antonio Zúñiga retomó algunos de los rasgos e historias conocidas de la lideresa vitalicia del SNTE para el texto Panfleto o ¿cómo fue que llegó Chanel número 5 a México? No se trata de una escritura sobre las rodillas a causa de la detención de la Gordillo. Me tocó en suerte ser parte del jurado de los premios David Alfaro Siqueiros del Instituto Chihuahuense de la Cultura 2012 en el área de Dramaturgia, junto con los colegas Hugo Wirth y Luis Santillán, en noviembre pasado. La decisión final fue otorgar el galardón a Zúñiga por la obra de marras que, amén de presentar una estructura sólida en términos tradicionales, resultaba la más contundente en desarrollo de escenas, lenguaje y pertinencia temática. Recuerdo lo gozosa, verdaderamente hilarante, que resultó su lectura y la sorpresa de que perteneciese al escritor originario de Ciudad Juárez al informársenos la identidad del galardonado.
Una de las cualidades importantes de la obra teatral de Zúñiga es el manejo y construcción del “personaje ausente”, dado que el protagónico nunca ha de aparecer. Evidentemente no hay nombres reales pero la “señora”, la “abuela desalmada”, la “doña”, se emparenta claramente con la hoy defenestrada Gordillo aunque el texto puede ser leído y representado en cualquier país, y tener igual eficacia aunque algunos referentes se pierdan. Esperemos verla pronto en los escenarios.
