En las zonas del sur de México se han descubierto otros posibles grupos culturales, entre ellos, una población que data de épocas de finales del Pleistoceno, con antigüedades de hasta 14 mil años
Ciudad de México • Como parte del intercambio académico entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Rovira i Virgili, de España, Eudald Carbonell, codirector de los yacimientos arqueológicos de Atapuerca, España, dictará una serie de conferencias en México sobre el proceso evolutivo del hombre.
De acuerdo con el INAH, las ponencias se llevarán a cabo del 6 al 8 de marzo, como parte del ciclo "De los primeros europeos al arte rupestre en México", en el Museo Nacional de Antropología (MNA), la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y Ciudad Universitaria.
Igualmente, participará Ramón Viñas-Vallverdú, investigador del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y estudioso de las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, Baja California.
El ciclo abrirá el miércoles 6 en la ENAH con la conferencia "El primer europeo, la mandíbula de la Sima de Elefante (Atapuerca)", en la que Carbonell hablará sobre una quijada humana, descubierta en 2007 en uno de los yacimientos de Atapuerca. La charla se repetirá ese mismo día en el MNA.
La actividades continuarán con Ramón Viñas-Vallverdú, especialista en pintura rupestre y en poblaciones humana tempranas de México y Europa, quien ofrecerá el jueves 7 la ponencia "Comportamiento simbólico y comunicación gráfica: las manifestaciones rupestres" en la ENAH.
El 8 de marzo, Carbonell dará dos conferencias en la Facultad de Ciencias de Ciudad Universitaria, en las que dictará nuevamente la conferencia magistral "El sitio de Atapuerca y sus contribuciones al conocimiento de la evolución humana", y más tarde en el Instituto de Investigaciones Antropológicas ofrecerá la plática "Emergencia y socialización de la ciencia".
Respecto al proceso evolutivo del hombre, Eduald Carbonell señaló que en el caso de América, México es uno de los países donde se ha interesado por establecer vínculos de investigación. De ahí que en los últimos cinco años ha atendido entre siete y ocho estudiantes mexicanos al año, cursando el Master de Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana.
Añadió que en arte rupestre, la región de América Latina es donde se pueden encontrar más evidencias de primeros pobladores, sin embargo, hace falta mucha investigación, así como métodos y técnicas avanzadas.
De países como Argentina, Chile y México se ha logrado obtener información que apunta a un poblamiento de hasta 30 o 40 mil años de antigüedad; además los científicos de estas naciones han analizado evidencias que indican que hubo culturas más antiguas que los Clovis, grupo descubierto California, Estados Unidos.
Actualmente, señaló, existe una controversia entre la postura relativa a los Clovis, principalmente defendida por los norteamericanos, respecto con la vertiente Preclovis, que habla de pobladores más antiguos por evidencias encontradas en otras regiones de América.
Ninguna de las dos teorías ha sido esclarecida por completo, pese a que Estados Unidos tiene más recursos para la investigación y más tecnología, por lo tanto puede invertir más tiempo en investigaciones, hasta el momento sólo han encontrado Clovis, ningún otro grupo cultural, subrayó.
En las zonas del sur de México se han descubierto otros posibles grupos culturales, entre ellos, una población que data de épocas de finales del Pleistoceno, con antigüedades de hasta 14 mil años, a los que se les podría llamar Paleoindios.
Consideró, además, que México es uno de los países americanos que dará grandes descubrimientos en el campo de la paleoantropología humana, a pesar de que se consideraba que las culturas más antiguas eran las mesoamericanas, pero las investigaciones han proporcionado nuevos datos.
En la década de 1960, cuando Viñas-Vallverdú comenzó el estudio de las pinturas de la Sierra de San Francisco, se creó mucho interés por el tema y se desató polémica, finalmente la comunidad científica aceptó que la antigüedad de estas manifestaciones oscila entre los ocho mil y nueve mil años, y aún se especula que existe la posibilidades de que en México se encuentren vestigios de 10 mil o 12 mil años de antigüedad.
