Charlie Haden.
México • Al referirse al trompetista Don Cherry, su compañero de grupo en el cuarteto de Ornette Coleman, el contrabajista Charlie Haden dijo hace algunos años, durante su primera visita a México, que “la innovación no es algo muy común”. Sí lo es para él, quien ya desde antes de tocar con Ornette ha bregado por una música original, provocadora, perturbadora y sumamente hermosa, sin olvidar sus tintes políticos.
Desde 1957, cuando realizó una serie de duetos con Carla Bley, su tono en el contrabajo, claro, potente, maleable y cargado de significados, ha transitado por numerosos caminos. Lo mismo lo escuchamos en el revolucionario cuarteto de Ornette, que dio al mundo obras seminales como Free Jazz (Atlantic, 1960), que con sus grupos Liberation Music Orchestra —codirigido con Bley— y Quartet West, el llamado Cuarteto Americano de Keith Jarrett, la Mingus Dynasty, la banda Old and New Dreams (con Don Cherry, Dewey Redman y Ed Blackwell) e incontables colaboraciones que van de Pee Wee Russell y Henry Red Allen a John Lennon y Pat Metheny.
El mes pasado, la Academia de la Industria Cinematográfica estadunidense le otorgó un premio Grammy especial en reconocimiento a su trayectoria. En su discurso, el contrabajista que hacía música profesionalmente desde los dos años con su familia como cantante, expresó: “Aprendí en una edad muy temprana que la música te enseña sobre la vida, porque cuando estás en medio de una improvisación no hay un ayer ni un mañana, sólo en el momento en que estás. En ese hermoso momento experimentas tu verdadera insignificancia al resto del universo, y entonces que puedes experimentar tu verdadera importancia para este universo”.
Al comentar este reconocimiento, Flea, bajista de Red Hot Chili Peppers, escribió que Haden siempre ha luchado por “alcanzar la luz máxima”. Su música, escribió, “me da esperanza por la humanidad, hace baladís mi sufrimiento y mis quejas, me hace perdonar a quienquiera que me haya hecho daño y, lo más importante, me hace aspirar a crear una luz propia, para poner algo hermoso en el universo”.
Desafortunadamente Haden no puede tocar desde el 2010, pues como explicó en la entrega del Grammy, lucha con el síndrome pospolio. Sin embargo, su tono, como su música es esperanzador: “Creo que la música nos puede llevar a pensar en las cosas de la vida más profundas, para encontrar la belleza de este magnífico universo en el que somos tenemos la fortuna de vivir y nos ayuda en el difícil camino de la vida. Si a través de mi música he podido ofrecer belleza y paz a mis compañeros, los seres humanos, verdaderamente me siento bendecido”.
