Hubo un pequeño enfrentamiento con los llamados "heaters".
México • Esta vez las fans de Justin Bieber no vendieron su virginidad, fueron más allá, como Diana que con sus 14 años exigía en toda la plancha del Zócalo capitalino: “Justin hazme un hijo”.
La joven venía acompañada por un grupo de amigas que desde las siete de la mañana pudieron pasar para ser una de las primeras personas en estar cerca del escenario del canadiense.
Pese a que llegaron desde que el Gobierno del Distrito Federal abrió los 11 accesos a la Plaza de la Constitución, no pudieron obtener una pulsera de las 5 mil que fueron destinadas para estar al frente del escenario.
Estas Bielibers fueron algunas de las cientos de adolescentes intimidadas por una treintena de personas, apodados como “haters” –movimiento que expone su odio al intérprete de “Baby”’— que se dedicaron a insultar a las adolescentes que tenían la ilusión de ver a Bieber.
Alrededor de las 14:00 horas hubo otro momento de conflicto entre las Bielibers y los haters en el corazón de la plaza pública, quienes con pancartas de apoyo al movimiento #YoSoy132, se hicieron de palabras con los seguidores de Bieber.
Los fans del canadiense gritaban porras a favor, mientras que algunos integrantes del movimiento estudiantil les gritaban: “¡Pónganse a leer!” y “Por eso el país está como está”, expresiones que provocaron una lluvia de objetos y de bolsas de agua.
También en la calle 20 de noviembre, debajo de la pantalla gigante, los mismos haters gritaban frases como: “El que no brinque es Justin”.
Las fanáticas del cantante no dieron mucha importancia, ya que están acostumbradas a los detractores del canadiense.
“Vengo a traer a mi hija al concierto, pero estos ejercicios intimidatorios de gran parte de los jóvenes que están aquí y evitar la libre manifestación de los que no piensan como ellos nos demuestra esta cerrazón que hay en la sociedad actualmente.
“Creo que cada quien es libre de expresar lo que quiere, pero debemos de ser respetuosos de los que piensan contrario a nosotros, todos podemos manifestar el derecho de oír a Justin o rechazarlo. Acompaño a mi hija porque tenía la ilusión de verlo”, contó Carlos Vázquez, padre de una Bieleber.
