Hugo Chávez, presidente de Venezuela.
Caracas • Quiénes gobiernan Venezuela mientras el presidente Hugo Chávez se somete en Cuba a tratamientos por el cáncer que padece? ¿Quién podría sucederlo si el mal lo retira de la campaña electoral del próximo 7 de octubre? El mandatario lleva parte de su gabinete a La Habana, algunos ministros y jefes militares van y vienen, muchas decisiones se anuncian vía Twitter o las explica en llamadas telefónicas a la televisora gubernamental o aguardan por su regreso a Caracas antes de regresar a la isla.
En esta suerte de gobierno virtual destacan varios ministros, jefes militares, activos y retirados, y algunos parientes. En sus cónclaves, Chávez reparte tareas y todos se esfuerzan por mostrarse como un equipo. “Los planes que alguno tenga para heredar el poder o la candidatura no se asoman en esas reuniones, la lealtad al comandante es un primer valor”, informó un personaje próximo al gabinete.
El hombre con mayor poder en la estructura del chavismo este año es Diosdado Cabello, de 48 años, y quien como joven teniente acompañó en 1992 la rebelión militar que Chávez encabezó. Duro y frontal con opositores que le atribuyen súbitas riquezas, Cabello fue colocado por Chávez como presidente de la Asamblea Nacional —segundo en la línea de sucesión presidencial— y como vicepresidente y en la práctica jefe del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Además, por razones generacionales y grupales, Cabello es líder entre 35 generales que comandan la mayoría de las guarniciones en una Venezuela donde los militares hacen política.
Otra destacada figura es el canciller Nicolás Maduro, de 50 años, ex sindicalista de izquierda, ex líder parlamentario y según comentaristas en Caracas, favorecido por la confianza de Fidel y Raúl Castro, con quienes Chávez ha reconocido que pasa revista a la actualidad venezolana y regional mientras convalece en La Habana.
El vicepresidente Elías Jaua, sociólogo de 42 años e ideas radicales que ejerce también como ministro de Agricultura, es formalmente el número dos del gobierno y su cara más visible mientras Chávez permanece en Cuba. Rafael Ramírez, un ingeniero que dirige la compañía PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) desde hace 10 años y ministro de Energía, es hombre clave porque tiene a su cargo el “salario nacional” o ingreso petrolero y su articulación con los programas sociales —alimentación, vivienda, salud y educación—, que son claves para el sostén y popularidad del gobierno.
Entre los colaboradores y líderes militares han destacado recientemente el general en jefe Henry Rangel, ministro de Defensa y jefe del comando operacional de la Fuerza Armada —colocado en una lista negra de la Ofi cina de Control de Activos Extranjeros de EU, por presunta colaboración con la guerrilla colombiana— y el general de división Clíver Alcalá, comandante de la división blindada más cercana a Caracas.
Otros importantes asuntos son llevados por Jorge Giordani, septuagenario ministro de Planificación y de Finanzas, y por el joven Tarek El Aissami, ex dirigente estudiantil devenido ministro de Interior y Justicia.
Entre los familiares el más prominente es Adán Chávez, hermano mayor del presidente, en su juventud militante del grupo de extrema izquierda Ruptura, y quien captó como simpatizante al joven cadete Hugo. Adán ha sido embajador en Cuba y gobernador del estado de Barinas, terruño de la familia, en las llanuras del suroeste. Es del círculo más íntimo para la toma de decisiones por parte del presidente.
Luego están las hijas del primer matrimonio de Chávez, Rosa Virginia y María Gabriela, que acompañan a su padre, dos veces divorciado, en desplazamientos y apariciones públicas. El esposo de Rosa Virginia, Jorge Arreaza, egresado en Estudios Internacionales, es ministro de Ciencia y Tecnología y una estrella ascendente dentro del gabinete.
Pero si ésas son las fi guras más destacadas en el firmamento chavista desde que en junio de 2011 se supo que el líder padecía cáncer, el cuadro varía cuando se examina quién podría ser el candidato si la enfermedad le impide a Chávez presentarse, algo aún no considerado ni por el presidente ni por el PSUV.
Todas las encuestas conocidas hasta ahora indican que, si la elección fuera el próximo domingo, Chávez vencería al abanderado opositor, Henrique Capriles. Según unas, por estrecho margen y según otras, con amplia ventaja.
Pero si el duelo se presenta como Capriles contra Jaua o Maduro, los dos más mencionados en los sondeos, la victoria sería para el opositor. Cabello aparece muy rezagado y otros aspirantes obtienen porcentajes insignifi cantes.
Algunos “chavólogos” aseguran que, dada la mentalidad militar del líder y de sus compañeros de insurgencia y de acumulación de poder desde 1992, el núcleo dirigente descartará la posibilidad de que el sucesor sea un civil.
Pesará entonces la voluntad de Chávez, de a quién confiar su legado político. Comentaristas como Eduardo Semtei creen que el presidente se inclinaría por un familiar, pero no por su hermano Adán, quien no se sostendría entre grupos en pugna, sino por una de sus hijas, “en la onda de mujeres presidentas que se abre paso en América Latina”, y asoma el nombre de Rosa Virginia.
