Fue secretario de prensa y propaganda del PSUM.
México • Cualquiera puede proclamar los más nobles objetivos, las más entrañables causas, las más loables metas. Pero son los instrumentos utilizados para alcanzarlos los que tienen el impacto más inmediato y a veces definitivo y los que acaban por definir el perfil de los sujetos que los encarnan”.
Este párrafo forma parte del prólogo del más reciente libro de José Woldenberg, Política y delito y delirio. Historia de 3 secuestros, de Ediciones Cal y Arena, que fue presentado el sábado por la tarde en la XXXIV Feria Internacional del libro del Palacio de Minería.
En la publicación se hace una reconstrucción de los secuestros de Arnoldo Martínez Verdugo y Félix Bautista como consecuencia del reclamo que el Partido de los Pobres (PDLP) hizo del rescate que se pagó a cambio de la liberación de Rubén Figueroa, secuestrado, por Lucio Cabañas en mayo de 1974.
El rescate consistió en 50 millones pesos, aunque una acción militar replegó a la guerrilla a la que no le quedó más que esconderse en la sierra. Derivado de estas acciones el Ejército recuperó 40 millones de pesos, la otra parte del dinero fue entregada a Félix Bautista, compañero de Cabañas, y éste confió el dinero al Partido Comunista Mexicano para su custodia.
Diez años más tarde lo que quedaba del PDLP solicitó aquel dinero. En 1985 grupos del PDLP decidieron secuestrar a Bautista y al último máximo dirigente del PCM, Arnoldo Martínez Verdugo.
Este último fue candidato de PSUM (Partido Socialista Unificado de México) ex candidato a la Presidencia de la República y entonces aspirante a diputado federal, viejo luchador izquierdista de 60 años de edad.
Ante los hechos la respuesta del entonces dirigente nacional del PSUM, Pablo Gómez, fue: “Actuaremos con decisión. El partido de los Pobres —que desde principio de año tiene en su poder a Félix bautista—se ha negado al diálogo y la negociación. Pretenden que suscribamos algo que no compartimos y su argumento es una pistola en el pecho”.
Los hechos son reconstruidos a partir de documentos, notas periodísticas, declaraciones, comunicados etcétera, mediante una técnica cinematográfica que le permite al autor no intervenir. “Con esta técnica alcanza la objetividad porque la historia habla por sí misma sin interpretación”, dijo durante su participación Ricardo Becerra.
A decir del comentarista este es el primer recuento de los hechos que reproduce el espíritu de la época, que realiza un análisis de uno de los momentos definitorios de la izquierda mexicana. “La izquierda mexicana no tiene un balance a la altura de todo lo que ha logrado y también a la altura de sus propias derrotas, incluyendo las morales”.
Por su parte, el autor leyó el prólogo de su libro en el que plantea “Se trata del eterno tema de los medios y los fines, y el acento en las páginas que siguen es ilustrar la forma en que los medios modelan no solo los fines sino a los sujetos que los utilizan.
“Si una conclusión se puede extraer de las páginas siguientes es que en no pocas ocasiones los medios son más importantes que los fines”, dijo.
Añadió que solo al final del libro “el lector podrá encontrar una breve evaluación mía de los acontecimientos narrados. No es la única posible. Pero es la que explica el porqué decidí reabrir un episodio semi olvidado de nuestra historia reciente. Me hubiera gustado no ser parte de los acontecimientos que aquí se narran, pero en 1985 era secretario de prensa y propaganda del PSUM e integrante de su Comisión Política”
