Ciudad de México • Los juegos entre Pumas y Chivas se han convertido en capítulos predecibles y hasta chocantes. Duelos en los que se habla de buscar con la mayor determinación la victoria, pero por una u otra circunstancia aparece el conformismo y hasta el arbitraje para hacer que el guión de los últimos partidos mantenga la misma inercia de empates. Ayer por 1-1 en el Estadio Olímpico.
Aunque este último cotejo se vio empañado por una decisión arbitral, un error que al final de la temporada puede tener una magnitud importante, que puede definir si Pumas está o no en la Liguilla, pues como anda el torneo cualquier punto ganado o perdido tiene una valía vital.
Era el minuto 45, en el cobro de un tiro libre lanzado por Javier Cortés, Martín Bravo se levantó y conectó con la cabeza el balón para vencer a Luis Michel, el argentino salió en posición legal cuando Javier golpeó la pelota, la cual fue al fondo de la red, pero el juez de línea, Juan Joel Rangel Maya, en un error flagrante, levantó la bandera y el árbitro Roberto García avaló la decisión de su asistente para dejar las cosas tal y como estaban en ese momento, con un empate a un gol.
Eso condicionó el juego, porque más allá de que Pumas tuvo más deseos de buscar la victoria, el partido terminó por ser un ejercicio en el que Universidad volvió a mostrar su falta de capacidad para definir en la zona clave. Una cosa es querer ganar y otra saber hacerlo, eso fue el equipo universitario, que quiso un poco más que Chivas la victoria, pero no supo encontrar el camino para dar con ella, encima se salvó de perder en la última jugada del encuentro, cuando Alejandro Palacios hizo una parada determinante a Miguel Sabah.
Los partidos entre Pumas y Chivas han caído en una monotonía predecible, una semana en la que ambos bandos hablan de querer la victoria, pero en la cancha todos se olvidan de hacer práctica la dialéctica.
Pumas, en el inicio, no daba con la fórmula para acercarse a Michel, no había precisión a la hora de acompañarse. Chivas tuvo la pelota, pero esa tenencia se fue diluyendo conforme Universidad le tomó el pulso al juego, hasta atorar el partido en medio campo.
Cortés empezó a activarse en la banda derecha. Mientras el Rebaño Sagrado padecía y echaba de menos la chispa que suele irradiarle a este equipo Marco Fabián, el volante no logró recuperarse de sus molestias en la rodilla derecha y no estuvo contemplado para jugar.
Poco a poco empezó a acercarse Universidad al arco de Chivas, intenciones que fueron apagadas por Michel o bien se fueron desviadas. Por Chivas, Miguel Sabah y Rafael Márquez sufrían para encontrar una jugada, porque El Chapo Sánchez y Luis Morales no encontraban la profundidad deseada por las bandas.
Al minuto 27, Javier Cortés se percató que la defensa de Chivas estaba muy adelantada, mandó un balón a la espalda de la zaga rojiblanca, Cortés dejó solo a Bravo, quien vio adelantado a Michel y bombeó con la pierna derecha para abrir el marcador.
Fueron los mejores momentos de Universidad. Pero Chivas se acercó con peligro en un desborde de Jesús Sánchez, quien alcanzó a sacar un centro que Márquez Lugo remató con la cabeza, su intento llevaba dirección de gol, pero no potencia y Alejandro Palacios atajó el peligro.
Y el Rebaño Sagrado encontró el gol en una jugada llena de circunstancias. En un centro desde la banda derecha, a la zona de los centrales, Rafael Márquez anticipó a Marco Palacios, punteó la pelota en una especie de sombrerito, Verón brincó, pero no pudo conectar la pelota, que golpeó en el pecho de Sabah, esto le cambió la trayectoria al balón y sorprendió a Alejandro Palacios quien alcanzó a manotear para salvar, pero Sabah alcanzó a empujar el balón antes de que se fuera a tiro de esquina. El empate se concretó al minuto 40.
Después vino la acción en la que Juan Joel Rangel marcó el partido. Y en en el segundo tiempo las intenciones mantuvieron su grado de discreción. Los tiros de uno y otro se fueron desviados y la más clara de peligro la tuvo Miguel Sabah en la última acción, pero Alejandro Palacios dejó el empate en la pizarra.
Al final, en Universidad hablaron del arbitraje, lo hicieron por haber sido perjudicados, con la conciencia de que esos dos puntos pudieron haberse quedado en casa, con la sapiencia de que esas dos unidades pueden representar mucho al final del torneo, porque pueden marcar calificar o no a una Liguilla.
