Su producción está destinada a públicos distintos.
México • Jesús Alejo Santiago/México
La Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (DGP-Conaculta) se presenta como una institución que “tiene entre sus compromisos promover la lectura a través de la publicación y difusión de una oferta editorial amplia y pertinente que subsane las carencias del mercado editorial y permita la provechosa utilización del tiempo libre de los mexicanos”.
De acuerdo con su carta de presentación, entre sus tareas se encuentran el incentivar la creación literaria a lo largo y ancho del territorio nacional, “lo mismo de escritores emergentes que de los autores consagrados. Además, involucrar a las editoriales privadas, instituciones gubernamentales, los agentes promotores y, por supuesto, a los lectores en proyectos específicos que redunden en el fomento de la lectura”.
Así se define una institución que vive en la polémica constante, debido a las acusaciones de competencia desleal con la industria editorial privada, si bien desde hace varios años tiene entre sus objetivos primordiales el incrementar el número de coediciones, al tiempo de ofrecer títulos que difícilmente despertarían interés de las grandes editoriales.
La DGP-Conaculta edita al año en promedio 150 títulos, los cuales se reparten entre las ediciones propias y las coediciones, aunque, por supuesto, la cifra varía con cada año. En su catálogo cuenta con 25 colecciones editoriales: siete de Historia y Ciencias Sociales, siete más de literatura, una dedicada al teatro, cinco de arte y cultura, tres de consulta general y dos más infantiles y juveniles.
En 2010, 2011 y 2012 aparecieron 429 títulos, repartidos en 92, 180 y 157 en cada año, siendo el número de coediciones de alrededor de 50 anualmente, con títulos que van desde Sentimientos de la Nación, de José María Morelos y Pavón, las Obras completas de Ignacio Manuel Altamirano y la Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en México, hasta poemarios, cuentos o novelas de jóvenes autores dentro de la colección del Fondo Tierra Adentro.
“Mi idea”, asegura su nuevo titular, Ricardo Cayuela Gally, “es construir una línea editorial coherente dentro de la DGP; la proyección de los escritores y artistas mexicanos en el extranjero e impulsar las coediciones, porque la industria pública no le puede hacer competencia desleal a la privada; más bien, debe apoyarla.
“El mundo editorial es la suma de muchas voces independientes y cada libro vale lo mismo que los otros, no importa quién lo edite. En ese sentido, si desde esta dirección se puede construir una industria editorial más fuerte, es bueno para todos”.
Un esfuerzo múltiple
La DGP-Conaculta se integra con direcciones adjuntas: Editorial, de Fomento a la Lectura y el Libro, de Proyectos Históricos, la del Programa Tierra Adentro y de Promoción Editorial y Fomento a la Lectura.
Cada una de ellas tiene actividades diferentes, aunque quizá la que más reflejo hacia afuera tenga sea la editorial, desde la que en los últimos años se ha buscado darle un estilo propio, diverso y plural, una labor en la que intensificará esfuerzos Ricardo Cayuela Gally a petición del propio presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa.
“Tengo una trayectoria de dos de esos segmentos de las letras mexicanas, y tanto en La Jornada como en Letras Libres mi forma de actuar ha sido la pluralidad y la amplitud de criterio y el diálogo.
“Me gustaría llevar esa experiencia a este nuevo reto profesional: no a las capillas, no a las sectas, no a los grupos de amigos, sino más bien una labor profesional, imparcial, independiente, plural, que es lo que siempre he intentado hacer desde otros ámbitos, y ahora lo quiero realizar desde el trabajo público”.
Una labor que se antoja complicada, pero que piensa aplicar a partir de su experiencia desde el ámbito privado, pues como usuario de los bienes culturales sabe qué es lo que no marcha: “Lo que me gustaría es intentar, desde el otro lado, ayudar a que funcionen mejor”, concluye Cayuela Gally.
LA DIFICULTAD DE LOS NÚMEROS
Dentro de las cifras que se manejan en la Dirección General de Publicaciones, las de ventas parecen estar de más, con el argumento de que al ser la Red de Librerías Educal la encargada de la distribución de sus títulos resulta difícil conocer más a fondo esos números, amén de que una gran cantidad de sus libros van a parar a la Red Nacional de Bibliotecas o a los diferentes programas de fomento a la lectura, en especial las Salas de Lectura.
Así, de acuerdo con su informe de 2011, “el catálogo de libros de la Dirección Editorial y de Producción sirve de base a los programas de fomento de la lectura y el libro bajo una concepción amplia, es decir que está destinado a un abanico de públicos distintos, desde los más jóvenes a los más especializados”.
