Diego Valadés llamó prócer de la cultura cívica y jurídica a Carpizo McGregor.
México • La Universidad Nacional Autónoma de México recordó a uno de sus hijos más ilustres: Jorge Carpizo McGregor y lo evocaron justo como lo pidió en vida: a través de su obra, porque pasará el tiempo y el académico seguirá siendo escuchado con los ojos al leerlo y con el sentimiento al recordarlo.
Familiares, amigos, colegas, alumnos y estudiantes de derecho se dieron cita en el teatro Juan Ruiz de Alarcón en Ciudad Universitaria para debatir acerca de uno de los temas a los que dedicó gran parte de su existencia: el constitucionalismo contemporáneo.
Ahí, en el homenaje, a casi diez meses de su fallecimiento, se recordó a Carpizo, quien entre sus múltiples ocupaciones fue “arquitecto de instituciones”.
Puntuales acudieron los ex rectores de la UNAM Guillermo Soberón, José Sarukhán y Juan Ramón de la Fuente, así como sus contemporáneos Héctor Fix Zamudio y Diego Valadés.
En el rostro de los presentes aún se notaba un dejo de tristeza por la pérdida del académico, del amigo, del funcionario público, del forjador de instituciones, del intelectual. Incluso el rector, José Narro Robles, portaba corbata oscura en símbolo de duelo.
Una fotografía de Carpizo a un costado al presídium, veía sonriente a las varias generaciones de alumnos a los que les inculcó la honestidad, la equidad y la razón como estilo de vida y el amor por México como una pasión.
El primero en dirigir su mensaje ante el abarrotado teatro fue Diego Valadés, quien destacó que en el 96 aniversario de la Constitución se evocara uno de los temas favoritos de su amigo: el constitucionalismo.
“El mejor homenaje que puede recibir un prócer de la cultura cívica y jurídica mexicana es que sigamos el hilo de sus reflexiones y que en su pensamiento, vivo y actual, encontremos argumentos e inspiración para dar respuesta a las exigencias de cada tiempo”, detalló.
Con la voz entrecortada, Carlos, hermano de Jorge Carpizo, agradeció a todos aquellos que durante 10 meses han reconocido los logros de su consanguíneo y de quienes han defendido su persona ante los detractores.
Pero Carpizo no solo era estudio, era también música era “Solamente una vez”, de Amparo Montes y Manolita Alegría; era “Sorpresa”, piezas a cargo del ensamble Voz Adentro.
El secretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, evocó el carácter polémico de su maestro, indicó que por el momento que atraviesa el país, se requiere nutrirse de la inteligencia de Carpizo, su pensamiento claro, su imaginación para encontrar soluciones a problemas complejos, la verticalidad de su actuar y su enorme compromiso con México.
Cuando llegó el turno de José Narro habló del Carpizo que fue modelo de universitario, defensor incansable de los derechos humanos, motor de aventuras intelectuales, paladín de la justicia e impulsor de jóvenes talentosos que le seguían en el aula y en su cubículo.
También recordó al Carpizo “enemigo de la improvisación”, porque dejaba poco al azar. Planeaba todo: su día y su semana, su trabajo, sus viajes y su descanso, sus llamadas y sus comunicaciones, sus encuentros y desencuentros.
“Por ello, no me sorprendió, aun cuando me emocionó al extremo, que hubiera escrito un mensaje que preparó antes de internarse para la cita fatídica, y que ahora recuerdo con ustedes.
Lo citó cuando escribió: “Con alegría de haber existido durante 68 años, me despido de mis familiares y amigos. Traté de vivir lo mejor que pude dentro de mis circunstancias y de servir con emoción a México y a su Universidad Nacional. El mejor homenaje que puedo recibir consiste en que se lean y reflexionen”.
Narro concluyó: “Qué mejor forma de recordar que con el aplauso de ustedes a Jorge Carpizo, un campechano singular, un universitario excepcional, un mexicano descomunal.”
