México • Cuando el patriarca de la cultura chicana Lalo Guerrero cantaba “Elvis Pérez” —parodiando a un mariachi de la tierra del tepache— no imaginó que surgiría Robert López: The Mexican Elvis, aunque con rasgos muy distintos a su canción. “Ya dejó la mariachada de eso no le importa nada/ no quiere cantar el son/ hoy nomás con su guitarra pegándole cachetadas/ canta puro rock & roll”.
A diferencia de pachuconas canciones del maestro Lalo, The Mexican Elvis es un personaje de carne y hueso de Los Ángeles, California, que adoptó y readaptó el rockabilly con el estilo vocal del Rey del rock & roll. Durante casi dos décadas —desde los 90— Robert López, El Vez, ha sido un fenómeno escénico, político y cultural que trascendió el barrio chicano con sus coristas y bailarinas the Lovely Elvettes y los Memphis Mariachis.
Emergido de L.A. y no del Misisipi, creció apegado a la cultura de origen mexicano en los EU en la era del poschicanismo (término transformado en mexican-american), fogueado en sus inicios como guitarrista punketo de la banda The Zeros.
Precisamente su biculturalidad le permite desplazarse como pez en el agua de la raza (el barrio) y en la cultura estadounidense, porque no solo es intérprete de algunos temas de Elvis readaptados con fiel sonoridad vocal, también imprime sus propias tesituras y composiciones (o sea le pone su propio sabor al caldo).
David Bowie, Dylan, Queen, los Stones, son algunos iconos roqueros que reinterpreta en conciertos perfomanceros llevados hasta Europa y Canadá, además de tours por los EU con su sarcasmo proyectado en “Suspicious Minds” y arreglos de “Immigration Time”: I’ve worked all day with my hands and my feet/ And all the time we’re running from some governor named Pete.
Por eso el cantante, compositor y vocalista ha cautivado a públicos angloamericanos y europeos con vestimenta presleyniana, sus shows performanceros apareciendo como el Tío Sam, Santa Claus (o Pancho close), o colocándose una banda en la cabeza emulando el acento de los batos locos (cholos) cantando “En el barrio”.
Con su copete distintivo que seguramente sería confundido con Peña Nieto si El Vez se diera una vuelta por México, todo lo contrario si Mr. Gel (PN) intentara hacerse pasar por El Vez en EU con su copete rockabilly tardío y su patético inglés: Ai trai tu rid tri buks in inglish. Aunque el perfil copetón de El Vez se asemeja más a Freddie Mercury, cuando se delinea un delgado bigote a la Little Richard.
TACO BELL SHOWS
Pero lo que más atrae a sus campechanos públicos es el discurso político irónico del activista, involucrado en programas comunitarios y antipandillas en East L.A. “Elvis era de origen humilde y, sin embargo, logró triunfar, ser el intérprete más amado, mejor pagado y el más exitoso de todos los tiempos. Los inmigrantes que llegan a América también pueden lograrlo y toman a Elvis Presley como ejemplo del sueño americano. No tienes que ser un hombre blanco de 40 años para ser parte del sueño americano, puedes ser negro, musulman, vietnamita o latino”, afirmó en una entrevista.
“Elvis representa una gran esperanza, si existiera alguna esperanza para América de alcanzar una revolución, Elvis Presley sería como el Che Guevara que significa un gran concepto pensando en las masas, en la clase trabajadora, en la cultura pop; las mentes pueden cambiar a través de una canción”.
Por eso El Vez popularizó “Está bien mamacita” como polka-rock (un rockabilly que originalmente Elvis tituló “That’s all right mama”) y “En el barrio”, un tema que Robert López le imprimió fraseos entrelazados con “Mr. fantasy” (del grupo Traffic) y riffs de “I’ve got a feeling” de Beatles.
Razón de peso para abrirle presentaciones a David Bowie, Linda Ronstadt y Santana, del cual ha grabado dos versiones de “Samba pa ti” y ha covereado “Black magic woman”, figurando en TV y medios estadunidenses: The Tonight Show, Oprah, MTV, HBO; Rolling Stone (EU); LA Times; The Wall Street Journal.
“Con la mezcla única del estilo del Rey y el poderoso mensaje chicano, El Vez debe ser descrito como el cruce entre Elvis y el Che Guevara”, ha apuntado la crítica, y la academia lo pondera: “Robert es verdaderamente grandioso con el lenguaje, él no es un traductor de Elvis, él está traduciendo la cultura americana desde un punto de vista chicano” ( Michelle Habell-Pallan, Universidad de Washington).
The Mexican Elvis/Chicano activist/cult performer extraordinario, como lo define un estupendo artículo de Florangela Dávila de The Seattle Times, puede viajar con su cd Graciasland (inspirado en Paul Simon) o chicanísimas composiciones como “Lordy Miss Lupe”: I said Virgin de Guadalupe/ I’m so glad that you came to me/ You are La Nuestra Señora/ And you’re brown like me.
Pero también transitar con ingeniosas y enchiladas canciones con su espíritu pure aztec gold: “Go zapatistas” (en vivo en Dinamarca), “The Cuauhtémoc walk”, “Go Zapata Go”, o rocanroleando el son de la negra en The Taco Bell Show.
