"Somos blancos y negros... Somos tipos estupendos y cabrones".
México • Somos lo que hacemos y lo que nos hacen”. Ese parece ser el convencimiento del escritor español Rafael Reig (Asturias, España, 1963), por eso en su más reciente novela se propuso hacer una reflexión acerca de hasta qué punto cambiamos nuestras vidas a partir de lo que nos dicen los demás, de lo que nos cuentan o de lo que leemos.
De esa manera surgió Lo que no está escrito (Tusquets, 2013), una historia múltiple en la que se observa la compleja convivencia entre un padre y su hijo, pero también entre ese padre y su ex mujer, y la serie de conflictos generados a partir de una novela que deja olvidada y en la que aparenta narrar su propia relación, aunque solo sea eso… una apariencia.
“Me di cuenta que esa historia, como todas las cosas que nos pasan en la vida, depende también de lo que nosotros leamos y de lo que le contemos a los demás, y sobre todo de cómo interpretemos. Pensé que la historia de esa familia tan insoportable era también una metáfora de la lectura y de la escritura, de cómo se escribe y cómo se lee, en el sentido de literatura y en el de la vida.”
Para el escritor español, saber leer y escribir significa saber vivir, por eso quería ponerse a pensar un poco en cómo leer y escribir mejor lo que nos sucede todos los días, siendo la memoria y la historia muy importantes, pero a final de cuentas, el presente define de mejor manera lo que queremos, porque “el resto de tu vida siempre empieza hoy”.
“La vida, hasta el final, es siempre un borrador y lo que hacemos todos los días es pasarlo a limpio, corregir, tachar, añadir y enmendarnos la plana a nosotros mismos. Esa es la única aventura en la que estamos metidos: no somos nada, somos el resultado de lo que vamos haciendo cada día, cada mes y cada año. Como decía Miguel de Unamuno, ‘el propósito de una vida es hacerse un alma’, porque realmente no venimos con ella de fábrica, es algo que debemos ir elaborando.”
Miedo y sospecha
Rafael Reig es autor de novelas como Sangre a borbotones, Esa oscura gente o Todo está perdonado, con la cual obtuvo el Premio Tusquets Editores de Novela en 2010. Considerado por la crítica como un “thriller psicológico” y hasta como una trama de terror, Lo que no está escrito es una historia sobre el miedo y la sospecha.
“En el momento en que empieza una sospecha, la realidad cambia completamente. La sospecha es dinamita, es imparable: uno empieza a sospechar que su mujer le engaña y ya se estropeó todo, sea verdad o sea mentira, porque te hace interpretar las cosas de otra forma, te vuelve suspicaz; pero la sospecha es, a la vez, un acto muy creativo, porque te vuelves un poco paranoico y tienes el afán de interpretar todo. Es un acto creativo y, como todo acto creativo, es muy destructivo también.”
En el caso del miedo, no se trata solo de un temor hacia lo que está afuera, sino al enemigo que llevamos dentro, “lo que nos da miedo es lo que podríamos llegar a ser y descubrir de pronto que no éramos lo que pensábamos”, reconoce Reig, quien está seguro de que los seres humanos nos definimos por el matiz, no somos ni blancos ni negros, “lo que no quiere decir que seamos grises”.
“Somos blancos y negros, las dos cosas. Somos tipos estupendos y cabrones y no podemos evitarlo. Como decía San Agustín: ‘yo soy dos y estoy en cada uno de los dos completamente. Todos somos un poco esquizofrénicos y supongo que con la edad logramos formar una pareja bien avenida con los dos que somos, el bueno y el malo.”
De alguna manera todo ello está reflejado en la novela, una obra que aspira a ser incómoda para los lectores, incluso un tanto perturbadora: “que la gente diga, ‘pero qué está pasando aquí, quiénes son (los personajes), por qué son tan malos’. Y luego la incomodidad de decir: ‘y se parecen a mí de verdad’”. Y esa es la gran pregunta que acompaña a Lo que no está escrito.
