Puebla • Pumas mira cara a cara a la Liguilla; ante el rocoso Puebla de Manuel Lapuente consiguió un triunfo agónico, con el argumento de siempre y el héroe que ya hizo hábito. A tres minutos del final Martín Bravo buscó la pelota, a pierna derecha estirada, y clavó el 0-1, tras zurdazo de Marco Palacios.
Antonio Torres Servín sorprendió al incluir de inicio a Josécarlos Van Rankin por el paraguayo Robin Ramírez; aquél le dio soporte a la defensa y en algunas se agregó con sentido. Martín Bravo y Javier Cortés fungían como los encargados para llevar la pelota. Bien plantado en la cancha, Universidad de a poco fue teniendo mejor presencia en el medio campo. Cabrera y Romagnoli le tomaron la medida al partido y tuvieron mejor recuperación que los tres medios con que Lapuente arrancó.
Poco a poco los avisos de los universitarios fueron llegando; primero un tiro de media distancia de Efraín Velarde que el portero Víctor Hernández enfrió. Seguros en la cancha, los visitantes gozaron de la más clara cuando Eduardo Herrera ganó la pelota en un choque, Bravo abrió para Cortés, quien centró a La Rata, pero el remate se fue por un lado, al 14’.
Puebla careció de profundidad, ni Damarcus Beasley ni Alberto Medina fueron capaces de desbordar a la defensa, por lo que Isaac Romo pasó inadvertido, perdió la batalla con los centrales, los cuales vivieron una tarde serena.
Cuando Cortés lograba enchufarse el peligro se sentía más, a Javier se le da mejor ejercer de volante que tener como prioridad defender, el mediocampista lanzó dos tiros de media distancia a los que Hernández llegó.
Bravo fue otro de los que intentó desde fuera del área, pero la historia no varió. Pumas tenía el mando del juego, pero sigue padeciendo la definición.
Puebla ni siquiera inquietó a Alejandro Palacios. A la vuelta de los vestidores, Torres Servín mandó al campo a Juan Pablo Rodríguez en relevo de Van Rankin; Puebla salió del letargo y mostró más convencimiento.
Luis Miguel Noriega probó de media distancia y exigió a Alejandro Palacios, quien rechazó el tiro. Diego de Buen también probó desde fuera del área, pero su lanzamiento salió desviado. El propio Noriega se avivó en un saque de banda, pero su jugada de peligro fue desactivada.
La confianza de Puebla se incrementó, pero igual que Pumas, mostró ineficacia a la ofensiva; a Universidad le costó más fabricar alguna de gol y cuando la tuvo quedó claro que la pólvora está mojada. Cuando los delanteros no estuvieron en fuera de lugar, los remates carecieron de precisión. Al 68’, Fuentes filtró para Herrera, quien remató con a derecha, pero la salida del portero Víctor Hernández fue atinada y salvó la caída de su marco.
El partido se trabó en medio campo, ninguno de los equipos presentó lucidez. En Pumas, Rodríguez no tuvo el peso que se esperaba en la banda izquierda. Cortés se fue apagando. Bravo y Luis García (entró por Herrera) naufragaron.
El empate estaba cantado, pero tras un tiro de esquina, en una pelota rebotada, Palacios tiró con zurda y la bola se escurrió entre defensores y ofensores, de cara al portero apareció Bravo, estiró la derecha y clavó el gol al 87’. El Puma brinca del octavo al quinto sitio.
