El jugador de Cruz Azul Alejandro Vela disputa un balón con Armando Zamorano de Jaguares, durante un partido por la jornada 10 del Torneo Clausura realizado en el Estadio Azul, en la Ciudad de México
México • La imagen de un Guillermo Vázquez contrariado y sumido en el banquillo, sin encontrarle respuesta al empate que Jaguares había logrado en los últimos minutos, refleja lo que vive este Cruz Azul. Y es que la parsimonia del estratega es el sello de un equipo, tan lejos de los buenos tiempos y cada vez más inmerso en la crisis de resultados. El 1-1 final fue un trago amargo que se fermentó con el abucheo de la gente que ya no cree en esta Máquina.
No es para menos. Ayer Cruz Azul tenía el partido a modo para salir del bache en el que está sumido desde hace seis semanas, porque Jaguares fue una caricatura durante 80 minutos, pero La Máquina fue incapaz de liquidar el juego y, para acabarla, optó por el suicidio futbolístico al quedarse con 10 hombres tras la expulsión de Alejandro castro (la sexta en la temporada), y ahí la historia se reescribió.
Jaguares fue por todo y en los últimos instantes Jesús Corona, el mejor elemento celeste de la temporada, remató los malos augurios con un yerro que se transformó en autogol. Cuando la crisis está en apogeo hasta los mejores fallan.
Con las bajas de Christian Giménez e Israel Castro, Guillermo Vázquez paró un equipo similar al que había puesto en las primeras jornadas del torneo. El estratega se olvidó de la línea de cinco en el fondo y jugó con un 4-4-2.
De a poco el equipo encontró consistencia y fluidez, sin llegar a ser realmente peligroso, y se aprovechó de un rival que salió a estorbar nada más en el terreno de juego, porque nunca se propuso a buscar algo en la primera mitad, alejado del estilo que pregona el Profe Cruz.
Al 20’, Teófilo filtró para Bertolo, quien solo en el área sacó un zurdazo para vencer a Édgar Hernández. El gol le venía bien a un juego aletargado. Tres minutos después La Máquina fabricó la mejor jugada en una serie de pases desde la media cancha que culminó en un centro de Pavone que Vela remató con la cabeza, pero el buen lance del portero de Chiapas evitó el segundo tanto.
LA PUNTILLA
En el segundo tiempo Cruz Azul mostró el grado de desconfianza que maneja. Memo ajustó para ir por más goles con la entrada de Allam Bello y Javier Orozco. El cometido se cumplió a medias porque ambos jugadores tuvieron opciones y fabricaron para sus demás compañeros.
Pero ni Barrera con un zurdazo al travesaño ni el Chuletita con un tiro que Leiton sacó en la línea aumentaron la diferencia. Así, La Máquina jugaba con el cuchillo entre los dientes, fallando a más no poder, y más porque Jaguares parecía entregado a su suerte derrotista.
Aunque tal parece que esa misma esencia mediocre se ha impregnado en La Máquina. Primero, Castro dejó en desventaja a su equipo al ser expulsado y después, ya en los últimos instantes, Jesús Corona mandó a las redes un remate de Franco Arizala. No faltaba nada más a este guion tragicómico, aunque la puntilla dolorosa la pudo haber puesto el colombiano al fallar de manera increíble la última jugada del juego.
Cruz Azul camina sin rumbo. Ayer que no tenía que fallar, falló. Este equipo se fue abucheado por una afición dolida que ya no cree nada.
