El esposo de la desaparecida no perdió las esperanzas.
México • Ayer por la noche, la Procuraduría General de la República confirmó que hubo una confusión en la entrega e identificación de los restos de María de la Cruz Canales y, por lo mismo, determinó asumir la responsabilidad del hecho, luego de practicarse estudios de ADN, comparación de huellas dactilares y una serie de estudios forenses.
Sin especificar a qué familia se entregó el cuerpo de María de la Cruz, la autoridad federal se comprometió a clarificar y a dar a la familia el cuerpo de la mujer.
La familia Carmona Canales fue notificada por la PGR del hecho. “Nos informaron que le entregaron el cadáver de nuestro familiar a otras personas y que el cuerpo de la mujer que nos enseñaron en el forense no es el de María de la Cruz”, dijo Armando Carmona, tío de la trabajadora de Pemex.
Los familiares de la señora argumentaron que a pesar de haber sido informados ellos no lo confirmarían públicamente hasta no ver los restos de su familiar.
“No nos atreveríamos a confirmar dicha información hasta que no nos cercioremos que el cuerpo que nos muestren sea el de nuestra familiar, aseguró Armando.
Por la mañana, María Eugenia Carmona, cuñada de María de la Cruz Canales, dijo que “cada hora, cada minuto es vital para dar con ella, por eso no descansaremos hasta que la encuentren”.
“Ella estaba en el edificio B2 cuando ocurrió la explosión, un trabajador encontró su celular en la zona del desastre”, narró Armando Carmona, tío de la trabajadora de 49 años.
El domingo pasado, tras conocer que la Secretaría de Gobernación suspendió las labores de rescate, familiares de María de la Cruz emprendieron distintas acciones para agilizar la búsqueda de su familiar.
“Colocamos pancartas en las calles aledañas a la Torre de Pemex y hoy por la mañana pegamos más en los hospitales donde fueron trasladados los heridos”, dijo María Eugenia.
Roberto Carmona, esposo de María de la Cruz, y Alexis Carmona Canales, hijo de la desaparecida, colaboran en la remoción de escombros.
“Desde el jueves están laborando ahí, no han descansado y mi hermano ya presenta desgarres en los músculos del brazo por el intenso trabajo que realizan”, describió Armando.
En su desesperación, primos, sobrinos y cuñados de María de la Cruz acudieron a la Parroquia de San Antonio de Padua, a un costado del Hospital de Pemex en la delegación Azcapotzalco, donde se ofició una misa en memoria de los fallecidos.
Mientras se realizaba la ceremonia religiosa, Alan Carmona, hijo de la desaparecida, arribó al Centro Médico Forense de la Procuraduría General de la República para constatar, por tercera ocasión, que el cuerpo sin reconocer que se encuentra en el Cemefo no fuera el de su madre.
“El cuerpo que está ahí no es el de mi hermana, ella sigue extraviada”, aseguró Mónica Canales, quien confirmó que no firmaron ningún documento y que rechazaron los servicios de una funeraria que llegó al lugar.
