Alemania y Reino Unido quieren más recortes, mientras que España, Italia y Francia se resisten a perder las ayudas europeas.
Bruselas • Los dirigentes de la UE se reúnen este jueves en una nueva cumbre sobre el presupuesto 2014-2020 del bloque, pero las posibilidades de un acuerdo son muy escasas ante posturas opuestas entre Alemania y Reino Unido que quieren más recortes, y España, Italia o Francia que se resisten a perder las ayudas europeas.
Ya lo advirtió el domingo el presidente francés François Hollande: "La negociación es muy difícil", antes de agregar que se está haciendo todo lo posible para que en la reunión del 7 y 8 de febrero, "podamos alcanzar un acuerdo".
Todas las miradas están puestas ahora en la nueva propuesta del presidente de Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.
La cumbre europea para negociar el marco presupuestario de los próximos siete años terminó en noviembre sin un acuerdo entre los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete.
De un lado los grandes contribuyentes como Reino Unido y Alemania, secundados por Holanda, Austria y Finlandia, piden recortes adicionales sobre la primera propuesta de Van Rompuy, mientras que del otro lado unos 20 países, encabezados por España, Italia y Francia, quieren impedir tijeretazos en las ayudas que reciben sectores como la agricultura, solidaridad y cohesión (para impulsar el crecimiento y empleo), en medio de una prolongada crisis de la deuda.
El problema además es que desde hace tiempo, Londres muestra señales de progresivo alejamiento del proyecto europeo.
Cada vez más presionado por los euroescépticos de su país, el primer ministro británico, David Cameron, se comprometió a organizar antes de 2018 un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE.
La batalla será entonces tanto más ardua para el Reino Unido que quiere demostrar que la misma austeridad para los países de la UE debe aplicarse en las instituciones europeas.
"Aún nos quedan algunos días, e imagino una noche entera, para alcanzar un resultado que todos deseamos", añadió Hollande, en el palacio del Eliseo, tras reunirse con el presidente del gobierno italiano, Mario Monti.
La última propuesta de Van Rompuy, sugería un presupuesto de 973.000 millones de euros, es decir recortes adicionales de 77.400 millones respecto al plan presentado inicialmente por la Comisión Europea (CE). Pero los británicos piden recortes de hasta 30.000 millones de euros sobre la propuesta de Van Rompuy.
"La negociación es también sobre la solidaridad y el crecimiento en Europa", pero también "es legítimo que cada uno defienda sus intereses nacionales", señaló Hollande.
La canciller alemana Angela Merkel advirtió por su parte que "las negociaciones serán muy difíciles" y que "aún no podemos decir si darán resultado".
Merkel y Hollande se reúnen este miércoles para preparar la cumbre. Y este lunes, la canciller alemana recibió en Berlín a su homólogo español, Mariano Rajoy.
Pero, como era previsible, en la visita de Rajoy a Alemania se coló el escándalo de corrupción que tiene como protagonista al partido de gobierno español y salpica al propio mandatario.
Así, durante la conferencia de prensa el mandatario español debió en particular responder sobre las acusaciones contra el PP, tras la publicación de la contabilidad secreta del extesorero del PP Luis Bárcenas, que desató el escándalo en España.
"Deseo que se alcance un acuerdo" en la cumbre europea, dijo Mario Monti, anque advirtió que se opondrá a cualquier acuerdo que no contemple sus expectativas.
El contexto es cada vez más complicado: la tensión política en España (tras el escándalo de corrupción), y en Italia (debido a la incertidumbre sobre las elecciones legislativas) volvían a empujar este lunes al alza las primas de riesgo de esos países.
Los presidentes del Consejo Europeo, de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz, se reunieron este lunes en Bruselas con el primer ministro irlandés, cuyo país ostenta la presidencia rotativa de la UE, para preparar un consenso.
"Cuanto más se alejen las cifras del Consejo de aquellas de la Comisión, será más probable que el Parlamento Europeo rechace el compromiso", advirtió Schulz.
El grave problema es que si fracasan las negociaciones también fracasan los planes de inversiones en proyectos para los países más pobres de la Unión Europea, destinados a ayudarles a equilibrar sus cuentas.
"No se trata únicamente de recortes, sino de cómo los fondos pueden ser invertidos en fomentar el empleo y mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos de la UE", señaló Barroso.
