Estudiantes del plantel Romero y Fuentes vieron cómo el techo de una aula se desprendió.
México • La realidad de los espacios educativos en el Distrito Federal es deprimente, pues más de 2 mil planteles están registrados como los más viejos del país y en espera de una remodelación urgente, por lo que se necesitan cinco millones de pesos por cada escuela.
En el Distrito Federal existe el Instituto Local de la Infraestructura Física Educativa, pero la atención es lenta, por lo que los propios padres de familia tienen que invertir en las escuelas. Incluso, al solicitar una postura sobre el tema, el instituto prefirió reservarse su opinión.
Sin embargo, la secretaría de Educación capitalina, Mara Robles, busca una solución urgente con la aprobación de 100 millones de pesos para el mantenimiento de escuelas.
“Se aprobó en el Presupuesto de Egresos de la Federación de la Cámara de Diputados que se asignen 100 millones de pesos para remodelar, reconstruir, reforzar, al menos, 10 escuelas que necesitan urgentemente tratamiento, porque después de los sismos del 20 de marzo quedaron en riesgo, y nosotros no podíamos permitir no luchar por conseguir dinero para garantizar la seguridad de los niños en las escuelas”, explica la funcionaria. De los dos millares de las escuelas ubicadas como las más viejas de la capital, tan solo en la delegación Iztapalapa existen 500 que deben ser reforzadas urgentemente, entre ellas las primarias José Romero y Fuentes, Palomares Quiroz, María de la Luz Mercado Méndez, Ricardo Flores Magón, República de Madagascar, José María Lafragua, entre otras, que registran daños, principalmente estructurales, en su sistema de electricidad y falta de agua.
“Hemos tenido reportes de escuelas dañadas, deterioradas y luego es muy tardado para que sean reparadas. No hay estudios suficientes a fondo que permita saber las condiciones estructurales de las escuelas y muchas veces hay un riesgo latente.
Se derrumba un techo
La tarde del 12 de diciembre del año pasado será inolvidable para Luisa Fernanda Hernández, una estudiante de cuarto año de la primaria José Romero y Fuentes, de la colonia San Nicolás Tolentino, de la delegación Iztapalapa.
Ese día, ella y los 400 alumnos del turno vespertino escucharon y vieron que el techo de uno de los salones de lámina de esa escuela colapsó a la mitad de la clase de español, a consecuencia de los fuertes vientos en la zona oriente del Distrito Federal.
“No me gustó ver cómo el techo de mi escuela se voló, fue muy feo”, dice Luisa Fernanda, presumiendo su playera con el escudo de esa escuela primaria.
No hubo heridos, pero esa es la realidad de las escuelas primarias del Distrito Federal, la falta de mantenimiento y un peligro latente. De hecho, dos días después de los sucesos, Protección Civil determinó y recomendó a la escuela Romero y Fuentes la suspensión de forma provisional de labores escolares de manera precautoria para realizar los trabajos pertinentes, firmada por la jefa de la unidad departamental de seguimiento y atención a siniestros, Aranzazu Pérez Ortiz Chaparro.
Sin embargo, esa recomendación no se tomó en cuenta porque a la fecha se siguen dando clases en esos salones peligrosos y tampoco se han realizado los trabajos de “reforzamiento de los elementos en techumbre y anclaje en la cimentación”, como determinó el documento en posesión de MILENIO, y de acuerdo con el seguimiento de María del Carmen Quintana, presidenta de la sociedad de padres de familia.
Desde hace seis años, los salones de esa escuela son provisionales, pues en 2007 los mil 100 alumnos totales de la primaria tuvieron que abandonar el predio original, porque los dos edificios de ese centro de estudios presentaron un hundimiento debido a una falla geológica que pasa por debajo y partió la escuela en dos.
“Para nosotros los padres de familia es preocupante que nuestros niños utilicen estas aulas, pero hasta el día de hoy no se terminan los trabajos de reforzamiento de los salones”, dijo la representante de los padres de familia de la primaria José Romero y Fuentes.
Al final del documento de Protección Civil, con fecha del 14 de diciembre, sentencia: “La prevención es el método más eficaz para reducir la vulnerabilidad en pro de la salvaguarda de las personas, bienes y entorno”.
La propia autoridad educativa del DF reconoce que más de 50 por ciento de escuelas tiene más de 50 años, eso significa que fueron construidas en otro periodo, con otra intención e idea pedagógica y ahora deberían de ser edificios más acordes a las necesidades de aprendizaje de los alumnos”, explica el director de la escuela Centauro del Norte, ubicada en la colonia El Molino.
Una maestra que prefirió guardar el anonimato por temor a represalias y evitar conflictos, tiene 15 años de servicio en la escuela primaria José Romero y Fuentes y aseguró que una generación completa se ha graduado de una escuela que no es digna para alumnos de una ciudad.
“Creo que es justo que las autoridades vean que nos merecemos escuelas en mejores condiciones, porque en mi escuela no tenemos luz desde hace un mes y después de la seis de la tarde no se ve nada, entonces no hacemos nada con los alumnos y el director no autoriza que salgamos temprano, ni siquiera ellos nos llevan una lámpara, nada.”
