Conde se deleita con uno de los platillos que se realizaron durante la entrevista.
México • La idea de La ruta del sabor, desde su primera temporada, ha sido para Miguel Conde la celebración del sazón, de los sabores y del espectáculo que rodea la preparación de la cocina mexicana, que puede gozarse por toda la familia.
“La comida es un tema muy noble, es universal, se vuelve todo un espectáculo. Ves hacer mole a la manera tradicional y son lienzos, a nivel visual es impactante ver cómo se van mezclando esas rayitas en el metate, el color del chocolate, del plátano, del cacahuate y se van haciendo franjas de distintos colores. Es un arte.
“La ruta del sabor y la cocina se han convertido en un espectáculo, porque hemos perdido estos momentos en la vida cotidiana. Actualmente hay pocas maneras de ritualizar el momento de la comida. Debería ser un espectáculo cada día, pero hay una crisis social, no tenemos tiempo para esos momentos”, expresó.Con una década recorriendo el país para encontrar aquellos platillos significativos de la cocina mexicana, el conductor señaló que son evidentes los cambios en la emisión semanal.
“Por primera vez estamos yendo a lugares que no habíamos visitado: por ejemplo, Chihuahua y Guanajuato. También nos enfocamos en salir a la calle para mostrar los paisajes de los que platicábamos en otros programas mientras cocinábamos. Ahora sacamos la cocina a esos paisajes y a esos panoramas espectaculares, porque nos lo pedía la gente.
“En el primer capítulo, nos fuimos a las Barrancas del Cobre, cortamos leña e hicimos una discada en pleno campo. Salimos y hacemos mayor énfasis en los ingredientes, en la historia de éstos, su proceso de producción, pero sí te diría que el protagonista sigue siendo el platillo y la persona que cocina. Cada programa es único e irrepetible y tiene la personalidad del invitado”, abundó Conde.
Recorrer México de norte a sur y conocer los platillos que cambian de región a región e incluso, de poblado a poblado, le ha permitido descubrir las virtudes de la sociedad.
“Sin duda, hay muchos problemas. En diez años he visto la evolución de un país. Me tocó iniciar La ruta del sabor en un ambiente mucho más seguro y pacífico, y que ahora ha cambiado, hay que informarse para viajar.
“El resultado, incluso con la situación en que vivimos, es que se puede viajar. No solo se puede, se tiene que hacer, tenemos que rescatar quiénes somos y exigirles a los políticos que hagan lo propio. Nuestro país es tan generoso, tan noble, que pide que despertemos y le echemos ganas”, apuntó el también actor.
Sobre el éxito del programa, el conductor lo atribuye a que las cosas como se plantean son simples y pueden atraer a todos los miembros de la familia, pues no solo se habla de recetas, sino que se cuentan historias a través de la comida y sus tradiciones.
“Esa ignorancia me lleva a hacer preguntas que por el asunto esnob no se preguntan. Que no haya pretensión le da una frescura que permite que cualquiera puede disfrutar el programa, lo que rompe con los estratos sociales. El programa es para gente común a la que le gusta vivir bien y compartir la comida.
Sin tener miedo a lo que probará, Miguel afirmó que después de ver la entrega, hospitalidad, cariño y apoyo de la gente que comparte su forma de cocinar, “ya es muy difícil que algo no te guste” y afirma que la clave para aventurarse a explorar la cocina mexicana tiene que ver con su personalidad, pues “cuando unes la curiosidad y la glotonería, como en mi caso, tienes una bomba”.
