Hay motivos ornamentales que aquí adquirieron características propias.
México • Con el objetivo de ofrecer elementos que le permitan al público distinguir y apreciar las diferencias y las coincidencias entre China, Corea y Japón, además de despertar el interés en la próxima reapertura de las exposiciones permanentes con el mismo nombre, el Museo Nacional de las Culturas ha programado una serie de charlas.
La experta en el tema, antropóloga social, profesora de El Colegio de México y curadora de las salas, Silvia Seligson, asegura que durante sus pláticas se propondrá recorrer las tres culturas con perspectivas histórica y cultural: “China puede considerarse, en muchos sentidos, la cultura madre del este de Asia, porque tuvo una influencia muy grande tanto en Corea como en Japón, pero también es cierto que los otros dos países influyeron en ella”, explicó Seligson.
De acuerdo con la conferencista, en la historia de este país se registraron momentos de fragmentación en que bárbaros lo invadieron y dominaron, pero luego fueron vencidos y los chinos retomaron el control y el poder.
“Pero —acota la experta— toda la organización política, económica y social establecida por los primeros emperadores se mantuvo; por esto, a pesar de todos esos cambios se dice que la civilización china es la más antigua en términos de continuidad. Hay civilizaciones más antiguas, como la de Egipto y Mesopotamia, pero no hay continuidad en ellas: nada que ver entre los faraones y los musulmanes que después llegaron, frente a lo que es Egipto actualmente”.
Añadió que la riqueza de estas culturas también puede identificarse en la impronta que cada una de ellas ha legado en naciones como la nuestra: “Es muy interesante, por ejemplo, que a través de la Nao de China, que venía desde Manila a México durante la época colonial, se recibió mucha influencia. Una muestra es la porcelana china que se convirtió en lo que hoy conocemos como talavera poblana.
“En ella se pueden observar el azul y el blanco, los tonos característicos de la porcelana china, los motivos ornamentales y las formas que en México fueron adquiriendo sus propias características”, agregó Seligson.
Otro ejemplo de los vasos comunicantes entre esas culturas y el resto del mundo lo ofrece el budismo: “Originario de la India —explica—, en donde prácticamente desapareció, el budismo floreció después adquiriendo características peculiares de cada lugar. Pero, por ejemplo, tenemos la idea de que el budismo zen es japonés, y no es así: el origen se da desde la India, pasó a China, luego a Corea —donde se la llama soun—, donde es predominante, y ahora se practica budismo en casi todo el mundo”.
Las conferencias se llevarán a cabo todos los miércoles del seis de febrero al tres de abril, bajo los siguientes títulos: “China, Corea, Japón: facetas compartidas”, “Facetas particulares”; sobre China, “El reino del centro” y “El dragón despierta”; acerca de Corea, “La tierra de la calma matutina” y “El tigre: del mito a la vida cotidiana”; corresponderán a Japón “La tierra del sol naciente” y “El espíritu del samurái”, y, finalmente, “Las huellas de Asia en la cultura mexicana”.
Todas estas conferencias tendrán lugar en el Museo Nacional de las Culturas, en Moneda número 13, a un lado de Palacio Nacional, los miércoles a las 17:00 horas. La entrada es libre.
