La Habana • En tono inusualmente duro, el principal negociador del gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, condenó ayer a la guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por el reciente secuestro de dos policías en ese país y advirtió que, por ese camino, “no tiene ninguna posibilidad” el diálogo de paz que realizan ambas partes en La Habana.
“Además se equivocan si piensan que con acciones de este tipo van a obligar al gobierno a un cese del fuego bilateral”, dijo De la Calle.
Las FARC, por su parte, informaron reservarse “el derecho a a retener a policías y soldados” como “prisioneros de guerra” y reiteraron su compromiso de “no realizar más retenciones de carácter económico”.
En tal contexto, el negociador colombiano dijo que el cese el fuego que reclaman las guerrillas, solo se hará “cuando lleguemos a un acuerdo para terminar el conflicto” y rechazó también la fórmula alternativa propuesta por los insurgentes a fin de “regularizar” las acciones armadas.
“No vamos a entrar en ninguna conversación para regularizar el conflicto, que no es otra cosa que su vieja pretensión de institucionalizarlo y prolongarlo indefinidamente”, puntualizó.
En vísperas del reinició hoy de las conversaciones, De la Calle expresó: “Vamos a La Habana para terminar el conflicto que es lo que pactamos. Y si no es así, que nos lo digan de una vez, para no hacerle perder el tiempo al gobierno y a los colombianos”.
“Mientras la comunidad internacional señala que no es por la vía armada como se obtienen los cambios y apoyan las conversaciones, las FARC dan esta respuesta que atenta contra el proceso. Creemos que hay una oportunidad de paz, pero no una paz a cualquier costo”, dijo.
De la Calle encabeza la delegación del gobierno colombiano que negocia con las FARC, desde noviembre pasado, la firma de un acuerdo de paz que implique incluso el desarme de las guerrillas y su transformación en una organización política.
