México • Para Gustavo Dudamel, uno de los directores de orquesta más interesantes de la última década, no fue suficiente conquistar los escenarios más exquisitos y escépticos que veían anonadados a un joven venezolano dirigir las grandes obras de los clásicos; conmocionó al mundo con su más reciente proyecto, totalmente titánico: durante tres semanas dirigió una integral de las sinfonías de Gustav Mahler para celebrar el centenario de la muerte de este gran compositor.
El Proyecto Mahler fue una iniciativa entre la Filarmónica de Los Ángeles y la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, ambas dirigidas por Dudamel, quien se decidió a llevar adelante una empresa de esta envergadura por el amor que le tiene a Mahler.
Durante todo el viaje musical, que se desarrolló en Caracas y Los Ángeles, las sinfonías primera, cuarta, sexta y novena y el adagio de la incompleta décima estuvieron a cargo de la Filarmónica de Los Ángeles; mientras que la Simón Bolívar se encargó de las segunda, tercera, quinta y séptima.
No es difícil entender por qué Gustavo Dudamel se embarcó en este proyecto que maravilló al mundo, desde muy temprano demostró de qué estaba hecho: un tesón que hace mucho no se veía y que ahora se ha encontrado con su amor por Mahler.
El joven director de orquesta, de 31 años de edad, comenzó a trabajar con la música de Mahler desde los 12 años, tiempo después de que un tío le obsequiara una de sus grabaciones. Aún antes, cuando era más pequeño, Gustavo jugaba en su mundo musical con su gran colección de muñecos Lego, a los que formaba en filas, en semicírculo, para que escucharan música.
Pero el flechazo con Mahler fue duro y directo, Dudamel se enamoró lo suficiente de la música del compositor como para decidir que la primera pieza sinfónica que tendría que dirigir sería la Primera Sinfonía de Mahler, a los 16 años. Más tarde, en el 2004, ganó el primer premio en el Concurso de Dirección Gustav Mahler, que se celebró en Bamberg, Alemania.
Aún vendrían más sorpresas en la vida del joven venezolano, uno de los mejores frutos que ha dado el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (El Sistema) —el programa venezolano que ha sacado a cientos de miles de jóvenes de la calle y de las manos de la delincuencia—, fundado por el maestro José Antonio Abreu.
Dudamel ingresó a muy temprana a El Sistema, tenía solo cuatro años cuando se inició en este fecundo semillero para estudiar violín. Apoyado por su padre Óscar Dudamel, un músico que tocaba la tuba, estudió composición musical, ingresó al Conservatorio Jacinto Lara, más tarde continuó con sus estudios de violín y en 1995 estudió dirección de orquesta, su segundo maestro fue justamente José Antonio Abreu.
En 1999 tomó la batuta de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y de la Orquesta Nacional de la Juventud de Venezuela, y con ello inició un viaje que lo llevó a los escenarios internacionales más importantes, conquistando a los oídos más exigentes. Algo había quedado claro para aquel momento: el impacto de su liderazgo y sensibilidad musical eran irrefutables.
Iniciaba una época prolífica para Dudamel: dirigió la Sinfónica de Gotemburgo, la Philharmonia de Israel, la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, la Orquesta Filarmónica Real de Liverpool y debutó en La Scala de Milán con la ópera Don Giovanni. Aún vendrían cosas más grandes, en 2007, la noticia de que la Orquesta Sinfónica de Los Ángeles había firmado un contrato con este joven venezolano para suceder al veterano Esa-Pekka Salonen, causó una conmoción en el mundo musical.
Dudamel no dejó lugar a dudas, los alcances de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles fueron mayúsculos y creció en fama y prestigio rápidamente. Hoy, los organizadores de festivales y los dirigentes de teatros y auditorios tienen que hacer fila para poder contar con una presentación de Dudamel, quien acude a esos encuentros con su público, modesto, feliz y alegre. Igual dirige a su orquesta en turno para interpretar las obras de Ludwig van Beethoven que los mambos y danzones de América Latina; a Gustavo le gusta llevar al mundo la vasta obra de artistas populares como los mexicanos Arturo Márquez y José Pablo Moncayo o el venezolano Juan Vicente Torrealba.
Más allá de eso, mucho más, Dudamel viaja por el mundo con su música bajo el lema de El Sistema, que ha hecho propio: “un instrumento para salvar vidas”. Vive y dirige con la única idea de que la música puede enriquecer la vida de los niños y alejarlos del crimen y la miseria humana.
