Masada, fortaleza histórica de Israel.
México • La palabra “ideología” es una de las más desacreditadas del vocabulario sociopolítico, no solamente por la violencia masiva que se ha ejercido y se ejerce en su nombre, sino incluso porque los propios contenidos reducen a la realidad a la dicotomía bueno-malo. Sin embargo, la mera condena de las ideologías pasa por alto el crucial papel que desempeñan para estructurar sociedades, para aglutinar las formas de vinculación humana a partir de ellas, para dar a los individuos algo que explique el papel de su sociedad y de sí mismo dentro del caos en el que existen.
Ayer, en un viaje con un grupo de editores internacionales a la Feria del Libro de Jerusalén, fuimos llevados a la Masada, la fortaleza histórica situada en la cima de una montaña en medio del Desierto de Judea, donde tuvo lugar el famoso sitio por parte de los romanos a una tribu judía conocida como los sicarios, en el año 74 d.C. Cuando estaban por ser derrotados luego de tres años, el líder de los rebeldes, Eleazar ben Yair, convenció a los suyos de matar a sus mujeres e hijos, antes de matarse unos a otros hasta que quedara uno solo (su religión es muy severa con el suicidio), con tal de no caer en manos de los romanos.
El sitio de Masada es, junto con el Holocausto, uno de los grandes mitos fundadores israelíes como pueblo en perpetuo asedio que resiste a sus incontables enemigos mediante la voluntad divina. El guía turístico relataba con fervor que Eleazar explicaba a los suyos que los babilonios, los persas, los griegos e infinidad de pueblos más habían perecido, y sin embargo el pueblo judío seguía ahí, y seguiría durante siglos, mucho después de que los romanos hubieran perecido, por voluntad de Dios. El propio guía reconocía que quizá los hechos no eran del todo ciertos, y admitía interpretaciones contrarias al mito como que en realidad el sitio causó sufrimiento a otras poblaciones judías que pagaron cara la insolencia… pero nada de esto importa, pues gran parte del discurso actual de la sociedad israelí está estructurado a partir de esa postura existencial.
De manera paradójica, como comentaba una editora israelí, la solución del conflicto palestino se vería favorecida por un presidente estadunidense que estuviera más dispuesto a endurecer su postura hacia Israel, pues la visión incontestable de nación victimizada es en realidad un obstáculo hacia una posible solución. De ahí que para combatir a las ideologías, nada mejor que antes tratar de comprenderlas en lo más enraizado de sus fundamentos.
