El 18 de febrero interpretará composiciones de Rachmaninov.
México • Con 25 años de trabajo en el Instituto Nacional de Bellas Artes, la soprano Zulyamir Lopezríos siente que apenas empieza. “Todavía hay mucho por cantar, tanto repertorio. Esta carrera es inacabable”, dice en entrevista con MILENIO quien participará en la Gala de Concertistas de Bellas Artes del 18 de febrero.
Al igual que Encarnación Vázquez, la soprano será acompañada por los pianistas Carlos Salmerón, Mauricio Náder y Édison Quintana, integrantes de Concertistas de Bellas Artes, cuya función es difundir la música de concierto en todo el país. El concierto es gratuito, pero hay que estar una hora antes para recoger los boletos.
Realizar la presentación en la sala principal del palacio es un reconocimiento al grupo, que, dice la cantante, “hace su trabajo un poco escondido, al margen de la luces del palacio, a nivel de las pequeñas salas. Es una magnífica oportunidad, que hemos logrado a partir de ciertas negociaciones, para que la sala principal también sea un foro para concertistas”.
De no ser por Manuel Enríquez, quien era coordinador de Música y Ópera del INBA hace 25 años, Lopezríos podría no haber sido aceptada en Concertistas de Bellas Artes. “Cuando gané el concurso para entrar, todavía teníamos en México esa situación misógina de no emplear a mujeres embarazadas, y yo lo estaba. Estuve a punto de perder por esa ley que, afortunadamente, ya no existe. Sin embargo, el maestro Enríquez me ayudó porque dijo: ‘Aguardamos a que dé a luz y le guardamos su plaza’”.
Esto le permitió ser parte de un proyecto al que califica de “único en México y en muchas partes del mundo. Tiene un método de trabajo que nos permite a cada uno de sus elementos desarrollar una carrera muy activa y, sobre todo, dar a conocer repertorio de música poco conocida”, dice la soprano.
Con diferentes programas al año, los concertistas atienden a muchos públicos en conciertos y en presentaciones didácticas. “El grupo tiene acceso a lugares donde normalmente no llega la música, por la dificultad que tiene llevar a las orquestas. En nuestro caso, podemos hacer desde conciertos de una sola persona hasta de música de cámara. Esa versatilidad nos permite captar nuevos públicos”.
Entre los conciertos que ha realizado durante 25 años, Zulyamir recuerda una presentación en Campeche, “donde el público era como de palenque, pues formaba parte de un programa de música popular. Yo estaba temerosa, pero terminando el concierto la respuesta del público fue maravillosa. Recuerdo sobre todo a una niña que se acercó y, jalándome el vestido porque estaba muy chiquita, me dijo: ‘¡Gritas muy bonito!’. Guardo este comentario entre mis favoritos porque prueba que el mensaje de la música es inmediato, no hay necesidad de conocer a profundidad qué se está diciendo, qué se está cantando, siempre y cuando sea música muy bien escrita”.
Lopezríos participará en el Palacio de Bellas Artes con canciones de Rachmaninov, que son “maravillosas, pues este microcosmos contiene todas las emociones y estados de ánimo humano”.
La participación de Lopezríos concluirá con “No soy profeta”, que dice: “No soy profeta, no soy guerrero/ no soy el maestro del mundo./ Gracias a Dios, soy un cantante/ y mi arma es la lira./ Yo canto a los corazones/ tratando de evitar cualquier envidia/ y derramo la chispa de la vida”.
