“No podemos dejar de lado el fomento a la lectura: cómo hacer llegar el libro a quien no lo puede comprar”.
México • Llegar a la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal no resulta nada sencillo: centro de un gran número de actividades organizadas desde diferentes instancias, la diversidad de sus habitantes —no solo cultural, sino, sobre todo, económica y política—, el crecimiento constante de la urbe y, con ello, sus complejidades estructurales, la convierten en uno de los retos más grandes en cuanto a promoción cultural.
Sabedora de ese panorama, Lucía García Noriega alcanzó ese cargo y se subió a la responsabilidad de coordinar parte de lo que sucede en materia de arte y cultura en la Ciudad de México, bajo tres ejes principales: el apoyo al libro en toda su cadena, dotar de sentido social a la cultura y fomentar los espacios comunitarios.
“Hoy por hoy, la cultura debe tener un sentido social y se puede convertir en motor del desarrollo, lo que de alguna manera se logra mediante los espacios comunitarios, como sucede con las Fábricas de Artes y Oficios (Faro), cuyo proyecto surgió hace 12 años y se han consolidado como centros comunitarios muy importantes y exitosos; llevamos nada más cuatro, pero ese es un terreno que hay que ampliar y abarcar no solo en las zonas de marginación y de periferia, sino también en algunas zonas centro”, expresa.
En entrevista con MILENIO, quien fuera directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), habla de la posibilidad de crear Faros en Tacubaya, la Doctores, la Guerrero e incluso en Azcapotzalco, donde se requieren esos espacios comunitarios que no necesariamente son para formar artistas, sino sirven para expresarse, para la iniciación artística y para aprovechar el tiempo libre.
“Es algo que demanda la sociedad y que nosotros estamos tratando de cubrir, porque la demanda es mucho mayor que la posibilidad de la secretaría de dar cabida a todo lo que entra. Es impresionante lo que se elabora en términos culturales: para ser facilitadores y estar en condiciones de darle cabida a tanta inquietud es importante apoyar estos centros comunitarios, porque tú ahí ya te encuentras con otra dinámica, con gente que le da cauce al desarrollo, mientras nosotros solo facilitamos el trabajo.”
Ingeniería financiera
A partir de la misma complejidad de la ciudad, García Noriega reconoce que lo realizado en poco más de dos meses de trabajo ha sido más de acercamiento y, en particular, una labor administrativa que poco sale al ámbito de lo público, como es dotar de una estructura administrativa a la secretaría, la cual aún funciona como un instituto de cultura, lo que se ha convertido en una demanda urgente de los trabajadores.
A ello ha dedicado buena parte del esfuerzo, si bien tiene claro qué es lo que persigue en la parte de la promoción: buscará sacar la cultura a los espacios públicos, como llevar teatro grabado a las plazas delegacionales, lo que podría contribuir a multiplicar acciones y llegar a un mayor número de personas.
“Es fundamental que la gente tenga ese acceso, tenga opciones que equilibren el entretenimiento. Intentamos que una persona no diga que no ha visto una obra de teatro, que no ha visto una película… En la capital aún hay quienes no han tenido acceso a la cultura”, dice García Noriega, quien adelantó que en mayo se presentará el Ballet de Biarritz en el Teatro de la Ciudad, pero que se colocarán pantallas gigantes en el Zócalo de la Ciudad de México.
Un tercer eje es la cruzada por el libro: además de la Feria Internacional del Libro del Zócalo, que se lleva a cabo en otoño, se planea otro encuentro editorial hacia la primavera, organizada en exclusiva por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), aunque también con ferias comunitarias y delegacionales.
“Pero no podemos dejar de lado la otra parte, que es el fomento a la lectura: cómo hacer llegar el libro a quien no lo puede comprar. Y vamos a pedir la colaboración de la ciudadanía para que done un libro, lo lea y lo ‘role’, porque estamos convencidas de que la gente que no tiene para lo más importante no tiene para un libro. Se colocarán cajas en distintas partes de la ciudad y lo recolectado se llevará a los espacios en donde la gente no puede comprar un libro.”
Desde su perspectiva, no solo se trata de compartir la lectura, sino de recuperar en la sociedad un sentimiento de pertenencia y colaboración con los que menos tienen.
