Pescadoras valencianas. 1909,Joaquín Sorolla Bastida
México • Como parte de las conmemoraciones que este año se celebran alrededor del 90 aniversario luctuoso del artista plástico español Joaquín Sorolla (Valencia, 1863-Cercedilla, 1923), el Museo Nacional de San Carlos inaugurará la exposición Prodigios de la luz: panorama de la pintura ibérica de los siglos XIX y XX, el 20 de marzo.
La muestra, que se conforma por 50 lienzos, es parte del acervo del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, Cuba, y se expuso hace unos meses en Orizaba, Veracruz. En San Carlos, además de las 35 piezas del artista valenciano, se podrán ver obras de otros representantes de la pintura española luminista, como Ignacio Zuloaga, Gonzalo Bilbao y Manuel Benedito y Cecilio Pla, entre otros.
Julián García, director de la Spanish Painters Society, empresa encargada de traer la exposición a México, dijo que la idea de presentar esta muestra se dio a partir de un acuerdo de intercambio con el gobierno veracruzano de montar en España y Andorra una exhibición de Diego Rivera y en Orizaba una exhibición de Sorolla, quien falleció el 10 de agosto de 1923.
En entrevista con MILENIO, comentó que la exposición destaca por diferenciarse de lo que en la época del artista valenciano se priorizaba en las artes plásticas: la pintura académica: “Creadores como Sorolla encontraban total oposición a su trabajo, porque los pintores académicos no admitían su forma de crear, no entendían que la luz fuera una prioridad en su pintura. Esta circunstancia provocó que los artistas iluministas, como se les conoció, se marcharan a Roma, donde entraron en contacto con la pintura impresionista, regresando, años más tarde, siendo reconocidos”.
Su legado
Mencionó que entre los legados que dejó Sorolla se encuentra haber sido el creador de una corriente de seguidores que, gracias al movimiento de la luminosidad, permitió abrirle nuevos espacios a la pintura, la cual de a poco entró en el gusto del público y se asentó como expresión pictórica, logrando consolidarse en París, Nueva York y otras ciudades.
“Además legó un concepto nuevo de pintura, una luminosidad intensa de la comunidad valenciana, donde la luz es rosa; asimismo, dejó una diversidad de colores alrededor de los personajes que habitan las huertas de su ciudad: pescadores, niños y señoras felices, como antes no se veía en la pintura española”, explicó.
Recordó que previo a la aparición de los luministas, la pintura española era tenebrista. Cuando un artista atravesaba las líneas impuestas por lo que los académicos definían como bello en las exposiciones nacionales, eran rechazados o llevados a la Sala del Crimen, lugar escondido dentro de la Biblioteca Nacional, ubicada en la Plaza de Colón de Madrid.
Evidentemente, dijo García, esto provocó un fuerte enfrentamiento, porque los académicos no aceptaban las nuevas tendencias, con lo cual se consideraba a Sorolla y a sus contemporáneos creadores rechazados para cualquier exhibición nacional: “Por eso el éxito que tuvieron fuera de España hizo que la crítica especializada volteara a ver su obra años más tarde”.
Un panorama
Aurora Avilés García, investigadora del museo, explicó que Prodigios de la luz: panorama de la pintura ibérica de los siglos XIX y XX estará dividida en tres núcleos temáticos: “Obras de Sorolla”, “Playas valencianas” y “Retratos”: “A pesar de que expondremos las obras que trajimos de Veracruz y del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, Cuba, aquí la hemos enriquecido con piezas de los museos Nacional de Arte, Nacional de San Carlos y Franz Mayer, así como de las colecciones Pérez Limón y Miguel Alemán, entre otras”.
Para la también curadora, ésta es una oportunidad muy importante de ver un panorama del desarrollo de la pintura española de finales del siglo XIX y principios del XX: “Tenemos representantes de las distintas corrientes y escuelas que había en ese periodo, como la luminista, el paisajismo y el modernismo”.
