Los creyentes observaron el resultado de la primera votación en las pantallas gigantes.
Italia • Expresiones como “Uf, no Habemus Papam” exclamaron los fieles que se encontraban reunidos en la Plaza de San Pedro al observar que la primera columna de humo que salió de la Capilla Sixtina fue de color negro.
Pese a la lluvia y al frío, cientos de creyentes llegaron a la plaza poco a poco, con la incertidumbre de conocer la primera decisión de los 115 cardenales electores, pero la espera, que duró más de dos horas, fue amena.
En la tarde nebulosa un grupo de jóvenes españoles con su bandera en la espalda aportó el ambiente festivo con canciones, bailes y aplausos de los asistentes que sonreían.
Pero no solo los creyentes estaban alegres, también un grupo de religiosas de la orden del Verbo Encarnado, con guitarras y al ritmo de la canción “El Negro José”, entre otras melodías, animaron y atrajeron la atención de los presentes que las seguían con aplausos.
La religiosa Teresa Bautista comentó que son misioneras y cantan porque “están alegres en la espera de un nuevo Papa”, por lo que prometieron que estarán orando y entonando melodías en la plaza todos los días que dure el cónclave.
Otros más reservados, pero que igual pedían por el nuevo pontífice con rosario en mano, rezaban sin dejar de mirar de frente a la Basílica de San Pedro para que sus plegarias “iluminen a los cardenales” que se congregarán en la Capilla Sixtina hasta que nombren un sucesor de Benedicto XVI.
Mientras se acercaba la hora de conocer el resultado del primer escrutinio, la Plaza se fue invadiendo, no solo de paraguas, sino también de banderas de países, entre las que destacaron las de España, Colombia, Brasil, Estados Unidos y México, portadas por briosos jóvenes, en su mayoría, que esperan conocer quién será el nuevo líder espiritual de más de mil 200 millones de católicos.
El bullicio en el Vaticano se vio interrumpido en el momento en que el humo negro apareció. Pese a ser de noche, no hubo confusión, la nube se observó claramente a través de las pantallas gigantes colocadas en la plaza que mostraron la señal de la Televisión Vaticana con la imagen de la chimenea que toma continuamente una cámara fija.
Al salir el humo, con expresiones como “mañana veremos”, los fieles poco a poco se retiraron a sus casas y hoteles.
Por la mañana
Para los 115 cardenales electores, las actividades de la elección del Papa número 266 iniciaron desde temprano. Fieles a su disciplina eclesiástica, portando su vestimenta negra, su cruz pectoral, su solideo, su banda color purpura que los distingue como altos jerarcas católicos y con abrigos, llegaron por la mañana a la casa de Santa Marta.
En esta casa, una vez que sea votado, el nuevo pontífice ocupará el apartamento más grande mientras se le acondiciona el Papal.
En Santa Marta, la casa mandada a construir por Juan Pablo II, ingresaron con tan solo una maleta para ocupar uno de los 106 cuartos y 22 departamentos que, mencionan, tienen habitaciones “dignas y austeras” designadas para los purpurados a través de un sorteo.
Los fieles y algunos turistas empezaron a llegar más tarde a la Plaza de San Pedro para participar en la misa llamada Pro Eligiendo Romano Pontífice, en la que participaron los 115 cardenales electores y algunos que rebasan los 80 años y que no pueden votar.
Esta celebración tuvo como invitados especiales a los integrantes del cuerpo diplomático de los 179 países con los que tiene relaciones el Vaticano.
La celebración fue presidida por el cardenal decano Ángelo Sodano, quien llamó a la unidad de la Iglesia y agradeció al pontífice emérito Benedicto XVI su trabajo pastoral.
Mientras se desarrollaba la ceremonia, las religiosas, atentas a las pantallas donde se transmitía la eucaristía, oraban para que el Espíritu Santo ilumine a los cardenales.
Además de los cardenales electores, al Vaticano han llegado otros jerarcas católicos que quieren conocer de primera mano el resultado del cónclave, entre ellos estaba el obispo emérito de Ecatepec, Onésimo Cepeda.
