México • El Ejército mexicano fortaleció su Código de Conducta al integrar a los valores que rigen a elementos castrenses temas como derechos humanos, derecho internacional humanitario, perspectiva de género y lealtad como norma primaria.
Las nuevas reglas exigen al personal militar abstenerse de cometer “actos arbitrarios”, apegarse al orden jurídico y portar permanentemente las cartillas de derechos humanos y derecho internacional humanitario, mediante las cuales se recuerda a los detenidos las garantías legales a las que tienen derecho.
El Código de Conducta fue publicado ayer en el Diario Oficial de la Federación. En ese decreto se incluyen estos “cuatro valores” al documento que regía la actuación de los militares desde agosto de 2008.
Ahí se establece que los integrantes de la Sedena deben usar un lenguaje incluyente y “un trato ecuánime” para mujeres y hombres, no discriminar a la población (incluidos detenidos) y tomar en consideración “como única diferencia sus capacidades físicas”.
Otro valor adicional para los soldados es ser “fervientes servidores de la nación” con lealtad, lo que incluye un compromiso permanente y atributos de “sinceridad, justicia, verdad, honradez, rectitud y nobleza”.
El código también obliga a los militares a no “esperar beneficios adicionales a los que por ley les corresponde” y poner voluntad, inteligencia y esfuerzo al servicio del país, además de capacitar a sus subordinados fomentando la fraternidad, el compañerismo y el espíritu de sacrificio “latente en el soldado mexicano”.
En tanto, se mantiene en el código la obligación de respeto a las demás autoridades y la orden de abstenerse de solicitar favores, dádivas o beneficios personales aprovechando el cargo ostentado, además de buscar “el cambio en la imagen” de la Sedena.
En cuanto a la vocación de servicio, el documento plantea infundir al personal del Ejército y la Fuerza Aérea “la premisa de que no deberá flaquear ante la adversidad, ni se acobardará ante el peligro y no se intimidará ante el desafío”.
Reitera que los soldados deben abstenerse de ir a “centros de vicio”, practicar juegos de azar que generen riñas, practicarse exámenes médicos, evitar el consumo de sustancias nocivas para la salud y adoptar permanentemente medidas de seguridad durante el traslado a su hogar o “cuando deambulen en cualquier otro sitio” para minimizar el riesgo de ataques.
